TIEMPOS VIOLENTOS

Ver los recientes casos de homicidios ocurridos en el país dejan en el ambiente una sensación de miedo y de tristeza, cada caso que aparece en las noticias muestra que estamos viviendo tiempos de poca empatía donde no se conoce de la palabra compasión, donde la realidad supera a la ficción y donde los casos parecieran emular a las películas de terror porque todas y sin excepción llevan algo en común, la sevicia.

El primer caso fue el del reconocido estilista, Mauricio Leal, que generó el rechazo colectivo de todos los colombianos al conocer que en la escena del crimen no solo se encontraba el cuerpo del estilista, también estaba el de su madre. Un doble homicidio que en principio parecía no dar explicaciones desencadenó toda serie de hipótesis hasta que la investigación halló al verdadero responsable, Jhonier Leal, el hermano, quien luego aceptó los cargos.

Luego se conoció otro caso en Bogotá, exactamente en la localidad de Bosa en el barrio Los Naranjos, otro desafortunado hecho, Bryan Durán, un joven de 26 años aparentemente bajo el estado del alcohol habría ocasionado la muerte de su propia madre golpeándola fuertemente con un ladrillo y también la de su perro, la mascota según los relatos pretendía defender a la madre del presunto homicida, que hoy niega la responsabilidad de los hechos.

Resulta aterrador imaginar cómo un hijo es capaz de asesinar a su propia madre, porque la violencia desafortunadamente en Colombia siempre se ha presenciado, pero ver que se han cruzado todos los límites escuchando estos relatos, nos llevan a pensar que estamos viviendo tiempos donde la avaricia, la codicia, los excesos y la ambición ya no respetan los vínculos entre familiares y amigos.

Además, hay otra reflexión que vale la pena resaltar sobre ambos casos, estamos presenciando una constante, la falta de respeto a la autoridad, la idea común del criminal de imaginar que gana la impunidad y que las condenas no son ejemplarizantes, sino que en reducciones terminan beneficiando al delincuente. Los que la hacen parecieran estarse burlando de la justicia porque la desafían constantemente.

Por eso existe una importante tarea para todos los entes encargados de impartir la ley, el orden y la justicia en el territorio nacional, evitar que los criminales sigan desafiantes sin temor a encontrarse con las consecuencias de cometer un delito y que sigan creyendo como decía el abogado y reconocido político Álvaro Gómez Hurtado, después de un poco más de dos décadas, que “Colombia es el país donde todo pasa y nada pasa a la vez”.

Celeridad y condenas ejemplarizantes es lo que se espera después de escuchar estos atroces casos, que los resultados que esperamos los colombianos no se den solo para los que se encuentren en medio de un caso mediático y ojalá que sea de manera oportuna y para cada caso donde se comprometa una vida donde se imparta ley y justicia.

La ñapa: Que ironía de la vida, que mientras unos matan y acaban con la vida de sus seres queridos, otros daríamos lo que fuera para tenerlos en vida.

Ornella Suárez Vidal 

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