DARLE LA ESPALDA A LA JUVENTUD

El Gobierno terminó el año 2025 retirando el apoyo estatal al programa crédito-beca de Colfuturo, que, según datos de la propia fundación, ha permitido que cerca de 25.000 colombianos y colombianas adelanten estudios de maestría y doctorado en las mejores universidades del mundo. La decisión ha sido justificada desde la Casa de Nariño con un discurso incendiario y franca desinformación.

Los argumentos del Gobierno se resumen al origen socioeconómico de los beneficiarios: Los datos muestran que del año 2007 a 2025, el 26% de los beneficiarios pertenecían a los estratos 1, 2 y 3, mientras que el 74% a los estratos 4, 5 y 6.  Con base en esto, el Ministerio de Ciencias, desde donde se giraban los recursos hacia la fundación Colfuturo, vende el titular en sus redes sociales de que “el Modelo Crédito-Beca beneficiaba principalmente a estratos altos”.

La realidad, claro está, es mucho más compleja que el discurso de lucha de clases que el gobierno Petro vende para justificar su decisión. Los datos también muestran que en el periodo entre 2007 y 2025, el 53% de las personas beneficiarias pertenecían los estratos 3 y 4, que el presidente Petro incluyó dentro del grupo que calificó como “la élite del país” e “hijos de megaricos”. Esto, claramente, no es cierto: son jóvenes pertenecientes a la clase media colombiana que buscan en la educación un medio para salir adelante en la vida, gente del común.

El hecho de que los estudiantes pertenecientes a los estratos 1 y 2 hayan tenido menos beneficiarios que de los estratos 5 y 6 parece obviar una problemática social estructural: Como los jóvenes de estratos 1 y 2 tienen menos oportunidades de acceso a la educación, consecuencialmente es donde hay menos estudiantes que cumplan con dos requerimientos para aparecer en la estadística de Colfuturo, que son tener los requisitos académicos necesarios para 1. Ser elegido beneficiario del Programa Crédito-Beca y 2.  Acceder a las mejores universidades del mundo. Lo anterior, claro está, no es culpa de Colfuturo ni de los miles de jóvenes que anualmente aplican al programa con la ilusión de obtener financiación para educarse, sino a la falta de oportunidades de acceso y permanencia a la educación con que las personas pertenecientes a estratos 1 y 2 se enfrentan.

Basta con revisar la web del programa crédito-beca de Colfuturo para darse cuenta de que el estrato socioeconómico de los participantes no es un criterio que se tome en cuenta para elegir a los beneficiarios, como lo quiere hacer ver el gobierno Petro. La realidad es que la fundación tiene sus criterios de selección, dentro de los cuales pesan factores como el perfil académico y profesional del aspirante y/o la calidad del programa académico y la universidad en la que se quiere estudiar. En otras palabras, en la práctica, las personas aplican y los beneficiarios se escogen de quienes obtengan mejores resultados basados en estos criterios de selección. El número de beneficiarios escogidos claro está, dependerá del financiamiento con el que cuente la fundación para determinada cohorte.

Este es el sistema que el Gobierno tacha de estar orientado por una “política clásica de la mentalidad de los banqueros que dirigen Colfuturo” y al que su respuesta parece ser retirar el apoyo financiero introduciendo un criterio clasista en el proceso de selección de beneficiarios, el cual, claramente, no existe.

Colfuturo fue fundado con el objetivo de solucionar un problema al que se enfrentan los jóvenes colombianos cuando intentan capacitarse en las mejores universidades del mundo: La falta de dinero de personas de estratos bajos, medios e incluso altos para pagar programas de maestrías y doctorados que cuestan miles de dólares. 

La respuesta no puede ser entonces retirar el apoyo financiero, sino fortalecer el programa para que haya más beneficiarios. Por su parte, si lo que se quiere es beneficiar más a los jóvenes de estratos bajos, hay que empezar por crear condiciones que incentiven y promuevan el acceso a educación a temprana edad en los mismos, así como su permanencia en la educación superior. Esto se puede lograr, por ejemplo, ampliando cupos y calidad en universidades públicas, incentivando becas en las privadas y/o con programas como Ser Pilo Paga o Generación E.

El Gobierno llama a un debate “informado”, pero parece seguir enfrascado en un discurso divisivo y de lucha de clases basado en verdades a medias y conclusiones simplistas, del que solo queda como resultado la frustración de los sueños de miles de jóvenes colombianos de a pie. La política no puede ser darle la espalda a la clase media colombiana, la respuesta no puede ser darle la espalda a la juventud.

Diego Alejandro Berbessi Fernández

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