EL TRASFONDO DEL CASO EPSTEIN

El cúmulo de revelaciones surgidas alrededor de este espantoso asunto conmueven al más indiferente. Imposible no dedicarle unas cuartillas. Permanecer impasible ante tanta maldad y lo subyacente en el trasfondo, y sus implicaciones en la evolución cultural, social, tecnológica, económica, y de la correlación de fuerzas políticas en el ámbito mundial, sería un acto de complicidad tácita y cobardía.

Escribir sobre semejante entramado es un imperativo ético, moral y político. Se encuentra en juego el presente y futuro de la humanidad. Se evidencian contundentemente los torvos designios de la cúpula sionista que ha logrado someter incluso a la poderosa estructura y hegemonía bipartidista gringa, coligadamente con ella pretenden restaurar el mundo unipolar superado hace unas décadas y figurar como los dominadores en ese nuevo escenario geoestratégico planetario. Los descendientes de Sion esgrimen en el trasfondo del asunto EPSTEIN las perversidades de su obsesión por subyugar al universo. Sin embargo, los sorprendente avances tecnológicos, económicos y militares de China y su alianza con Rusia morigeran las descomunales ambiciones del binomio perverso constituido por la cúpula sionista y la elite norteamericana.

El escenario de depredación sexual desatado por EPSTEIN y su pléyade inmoral y cuyas mártires primordiales son niñas vulnerables, no fue originado con esa finalidad específica y única; tras bambalinas prima la coincidencia de objetivos políticos, económicos, tecnológicos, de un puñado de políticos y empresarios desalmados, liderados por la escuadra judeocristiana. La búsqueda de creadores digitales, de académicos del sector tecnológico, se sumaba a la conjugación de poderes políticos y económicos, fusionando una poderosa triada tecnológica, política y económica, en donde prevalece el imperio sionista. Deliberadamente los creadores de ese mundo tienen entre sus prioridades destruir a todo el que se oponga al predominio del proyecto sionista. Israel, cuna de varios pioneros pretende y busca por todos los medios que sus rivales se desarmen, se debiliten tecnológica y socialmente, como es el caso de Irán, a cambio ellos si pueden avanzar inconteniblemente en el fortalecimiento de su poderío militar: “así si es sabroso”.

Al parecer una de las fuentes divulgadoras de las irracionalidades escondidas en este escándalo ha sido precisamente el aparato de espionaje israelí, valiéndose como en otras ocasiones del chantaje a la plutocracia gringa, en aras de que esta actúe en consonancia con sus pavorosos intereses geoestratégicos. Actualmente ejercen una incesante presión, y extorsionan a Trump conminándolo a atacar a Irán, para allanar el dominio de esa cúpula sobre el Norte de Africa, el oeste de Asia y los hidrocarburos iranies. El MOSSAD, servicio de inteligencia israelí, es clave en este chantaje. Trump ha mostrado alguna indecisión, motivada probablemente por el potencial daño que el lanzamiento de misiles hipersónicos iranís pueda desencadenar sobre territorio norteamericano. Son reiterativas las amenazas, dimes y diretes alrededor de la eventualidad de ese ataque. Según fuentes, la presión sobre Trump por parte de la inteligencia hebrea se realiza mediante coerción y amenazas consistentes en poner al descubierto a la opinión pública buena parte del resto de los voluminosos archivos constitutivos del escándalo EPSTEIN.

Al parecer usaron una estrategia similar para revelar las refriegas sexuales de Bill Clinton- otro cliente de EPSTEIN-, con la pasante Mónica Lewisnky, por negarse el expresidente norteamericano a acceder a liberar a dos fichas claves del MOSSAD detenidos en Estados Unidos desde el gobierno de Bush.

Por otro lado, no es casualidad cada vez que en la ONU se vota un acto pidiendo el fin a la agresión contra Palestina, Estados Unidos ha usado su poder de veto en 42 ocasiones. Apela a ese poder de veto neutralizando cualquier iniciativa tendiente a condenar y ponerle freno al interminable y doloroso genocidio sobre el pueblo palestino. Ambos países Estados Unidos e Israel votan similarmente iniciativas que por lo general muestran el talante patibulario y violatorio del derecho internacional.

Los niños son las victimas predilectas de estos criminales tanto en Gaza como en las Islas Vírgenes sede vital de los bacanales de EPSTEIN y su maligno manojo de gobernantes, magnates y científicos tecnológicos. En dos años de bombardeos sobre la franja de Gaza han sido asesinados o mutilados 64,000 niños, incluyendo 1,000 bebes.  En esas cifras no están incluidos infantes fallecidos por desnutrición ni los que yacen enterrados bajo los escombros. Absolutamente justificada la negativa de Petro a venderle carbón a este país en cabeza del genocida Benjamín Nethanyaju, gestor de esa horrenda matanza.

En la medida que van surgiendo nuevos archivos en el affaire EPSTEIN sale a relucir  la evolución del pavoroso episodio que trasciende la “simple” perversidad de las debilidades humanas en las que salen a la luz pública: pedofilia, asesinatos, abusos sexuales, mutilaciones, torturas y demás actos espeluznantes cometidos por importantes miembros de esa nauseabunda elite gobernante mundial, mandatarios y exmandatarios de varias áreas del mundo, magnates y hasta intelectuales y científicos como Noam Chomsky, Bill Gates,  a este último las andanzas en este pantano de atrocidades le costaron  la separación con su esposa Melinda Gates. Las aberraciones enunciadas previamente en esas fastuosas y descarriadas fiestas son la punta del Iceberg. Anida un trasfondo, en el que se entrelazan: intereses geopolíticos estratégicos, económicos, expresiones racistas y otras atrocidades inimaginables, orquestada por el sionismo internacional y su designio de dominar el mundo, bajo el engañoso prurito de representar la raza superior y ser el pueblo escogido por Dios, vaya paradoja. La religión pasa a un plano absolutamente secundario, prima la obsesión y afán de acumular riqueza: el dinero es el verdadero Dios supremo de esa cúpula maquiavélica.

Ese grupo reducido de perversos empresarios y funcionarios malandrines combinan y coinciden en sus objetivos y tienen al mundo al borde de la tercera guerra mundial. La extrema derecha colombiana debería sentir vergüenza de jactarse como lo hacen, de realizar lobby, posar como aliados de esa gavilla de bribones encabezada por Trump. Tal vez la peor ralea humana que haya llegado al poder en esa potencia mundial ¡Que peligro! Las ambiciones desbordadas y su fanatismo ideológico tienen en riesgo a la humanidad. Ya lo advirtió Einstein cuando le preguntaron cómo sería la tercera guerra mundial, afirmó que no sabía, pero se atrevió a predecir que la cuarta guerra seria con palos y piedras, dado el grado de destrucción que implicaría el tercer conflicto mundial. Algo así como un retorno a la edad de piedra.

Lo que es peor aún, gracias al predominio de ese binomio siniestro sobre las tecnologías digitales, a lo que suman el control de los principales medios de comunicación, venden la idea de que Cuba, Corea del Norte, Venezuela, Irán y demás países que no se someten a sus designios constituyen el eje del mal, vaya usted a saber quiénes conforman realmente ese eje del mal. Es evidente la complicidad de los grandes medios de comunicación tanto globales como nacionales ante semejante escándalo. Están haciendo mutis por el foro. Prima una especie de indiferencia universal ante la magnitud y atrocidades de ese escándalo.

Preocupa infinitamente que, para opacar al escándalo suscitado por la interminable serie de archivos probatorios de su activa y frecuente participación en los bacanales de las fiestas organizadas por el ¿fallecido? EPSTEIN, Trump use e invente falacias para invadir países como fue el caso venezolano, amenace asaltar Canadá, México, Groenlandia y arrecie el septuagenario e inhumano bloqueo contra Cuba. En el caso venezolano le salió una carambola a varias bandas: secuestra al gobernante de un país que representa la antítesis ideológica que ellos promueven para aplicar la célebre Doctrina Monroe, envía un mensaje intimidatorio basado en su innegable poderío y tecnología militar, le apunta a los más de 300 millones de barriles de petróleo en reservas- las mayores del mundo-, a las tierras raras, a el oro y demás riquezas naturales estratégicas que posee el hermano país  y  simultáneamente “le echa un tierrero” al escándalo de pedofilia y demás delitos subyacentes en el asunto EPSTEIN en los que figura como un actor  preponderante.

Los coletazos del caso EPSTEIN han llegado hasta nuestro país, salpicando a uno de los expresidentes más grises de nuestra historia. Hablamos de ANDRES PASTRANA quien se ha intentado desligar por todos los medios de su relación con EPSTEIN, pero las recientes evidencias lo vinculan más allá de lo que inicialmente quiso mostrar como casualidad, da explicaciones absurdas que no encajan. Tampoco es fortuita la participación de figuras y “parceros” de la extrema derecha de habla hispana en estas aberraciones, como es el caso del expresidente español José María Aznar. La concurrencia de ellos y otros pares, y empresarios regionales está explicada igualmente por sus extremismos ideológicos. Son figuras “conspicuas” del fascismo internacional, tienen la desfachatez de posar como adalides de la moral, la ética, buenas costumbres y “buen gobierno”, típico de los fascistas. Practicantes usuales de la ambigüedad moral y de la supuesta “objetividad política”.

El denominado cipayismo, lo que en lenguaje coloquial nuestro equivale a “ lambonería” de algunos emisarios de la extrema derecha colombiana ante el actual régimen gringo, su convocatoria y deseo recóndito de una invasión y la defenestración del Presidente Petro, trasciende una maligna perversión fascista y los emparenta ética y moralmente con el grupo  gobernante de la gran potencia, encabezado por un individuo: Trump que, simboliza las más ruines vilezas del ser humano y peligrosamente lidera a esa gran potencia: megalómano, autócrata desenfrenado, obsesionado por el afán de ganancia a como dé lugar, especulador financiero, condenado por la justicia americana por múltiples delitos, y de contera un promiscuo pedófilo tal como queda plenamente evidenciado en los archivos del caso EPSTEIN ( por favor no confundir con Eistein). En síntesis: “una joyita”. La codicia de este megalómano y la del grupúsculo de magnates que le rodean, junto con funcionarios entre los que se menciona a un tal Marco Rubio cuyas obsesiones personales lo convierten en una de las principales amenazas por la demostrada incidencia que tiene sobre el Hitler contemporáneo.

La extrema derecha colombiana tacita o directamente manifiesta abiertamente sus simpatías con esa elite comprometida en tan oprobiosos asuntos. El odio y la maldad constituyen ejes de esa ideología. No sorprende que el candidato de sus afinidades y preferencias electorales actuales tenga como premisa  y slogan exterminar, destripar a la izquierda, en síntesis al que no piense como el, se jacte de haberles colocado en su niñez, “voladores” a los gatos para aniquilarlos, se ufanaba de ser un ateo declarado-obviamente ya no, ahora es un fiel creyente-, sabe lo que implica electoralmente mantener su ateísmo en un país mayoritariamente cristiano-, según se deduce “estafó” de una u otra forma a varios de los delincuentes más temidos  y reconocidos del país y otras perlitas más que le adornan.

En varias ocasiones hemos referenciado la profundidad de la crisis ética y moral por la que atraviesa nuestra nación. Las preferencias electorales por semejante personaje, que profesa devoción, idolatría y concuerda plenamente con el pillo “peliamarillo”, es un reflejo de esa crisis colectiva del país.

En días pasados en el periódico El Colombiano de la ciudad de Medellín, vocero de la extrema derecha antioqueña, salió un titular destacando afirmaciones de un senador estadounidense de origen colombiano y de apellido Moreno que, en el colmo de la estupidez y la “lambonería”, a raíz de la visita de Petro a la Casa Blanca, afirmó eufórico y sin sonrojarse que al Presidente le colocaron “matricula condicional”. Que tal semejante estropicio. Trump condenado por múltiples delitos, acusado de ser un empresario tramposo, pedófilo; se da el lujo de poner “matricula condicional a quien no se le arrodille.

Lo lamentable del espantoso entramado del caso EPSTEIN y sus oprobiosas desviaciones es que con bastante probabilidad va camino a la impunidad. Ni siquiera serán sometidos a un proceso y mucho menos condenados por tanta barbarie.

José Luis Arredondo Mejía

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