Las nuevas elecciones programada en primera vuelta para el 31 de mayo y la segunda vuelta, para el 21 de junio, no servirán para fortalecer, afianzar o crecer, a ningunos de los partidos u organizaciones políticas.
Lo mejor, no exaltarse de triunfalismo, porque detrás del acontecimiento, vienen desastres y catástrofes sísmica, que arrasaran con las bases politiqueras, de clanes y castas familiares, que han predominado y perdurados, durante toda la República de Colombia, forzando a muchos dirigentes políticos nacional, a calificar servicios, siguiendo un lado al costado, para aperturar renovaciones de cascarones que han pasados de moda, facilitando oportunidades para que los jóvenes, aprovechen, escalen, ocupen y asuman; los espacios desiertos y vacíos, como consecuencia de la magnitud del fenómeno político natural, que altera y destruye, el sistema obsoleto de los partidos, no políticos, sino politiqueros, que aun predominan amparados en una democracia sin sabor y olor desagradable.
La tendencia de derecha se desborona entre sí, presagiando de hecho una derrota que lo terminará borrando del ámbito selectivo, que lo caracterizan y privilegian, en referencia a las tradiciones históricas relevantes. La derecha liderada por el expresidente Álvaro Uribe Vélez, llegó a su final, después de influir en la elección de cuatro presidentes, de los cuales dos periodos, fueron ocupado por el propio Uribe, reelegido en primera vuelta en ambas elecciones. Seguidamente, postuló y ganó elección con Juan Manuel Santo, quien superó al candidato Antanas Mockus, que arrancó disparado en las encuestas, pero después se vino en picadas por distorsiones expresivas. El presidente Juan Manuel Santo, se le torció al expresidente Uribe, gobernando a su manera, contrariando a quien lo hizo presidente, pagando con ingratitud y traición.
El presidente Santo se afianzó en el poder con alianzas politiquera, logrando ser reelegido por mínima diferencias, después de haber sido derrotado en primera vuelta, por el candidato de Centro Democrático, Oscar Iván Zuluaga. La derrota no amilanó al expresidente Álvaro Uribe, luchó como un arriero y volvió a ganar la presidencia, con Iván Duque Marques, pero después de la citada elección, comenzaron a cambiar y desmejorar, la estructura política, perdiendo seis congresistas y una derrota con la candidatura de Fico Gutiérrez.
Para las elecciones que se aproxima, tanteó varios aspirantes, buscando uno que pegara y lo obedeciera, en ordenes y disposiciones, pero lo enredaron y como salida de escape, acepto que la candidata escogida Paloma Valencia, participara de una consulta multipartidista de centro-derecha, logrando tener la suerte de salir airosa en el resultado, constituyéndose no en la candidata de Centro Democrático, sino de los partidos tradicionales, que suman mayoría en el Congreso de la Republica, presagiándose optimismo en supuestos comprometidos con la campaña de Paloma Valencia.
Paralelo con la candidata Paloma Valencia, le atizaron la candidatura del tigre Abelardo de la Espirella, confrontando, conflictos internos agreste, entre sectores de la derecha, que antes permanecían unidos y amados, ahora ultrajándose y desafiándose entre sí, originando fraccionamientos y divisiones, dejado espacio libre para que la izquierda, con candidato propio, continúen gobernando, holgadamente. Las encuestas marcan un empate entre el pronostico de los dos sectores de derecha, con el de izquierda, pero las confusiones y devarajustes, los llevaran al traste debilitando la competencia en segunda vuelta, con cualquiera de lo que debe enfrentarse con el candidato de izquierda Iván Cepeda.
Al senador Iván Cepeda Castro, le cayó la candidatura a la presidencia del cielo. Lo que viene directo no tiene arruga. Cepeda ganó la candidatura, de una consulta en la que participaban solamente dos precandidato del Pacto Histórico, de línea de izquierda, buscando asegurar la postulación de un candidato para mas adelante participar en otra consulta, en la que podían participar los aspirantes a candidaturas, de los diferentes sectores políticos que conforman el Pacto Histórico, con la finalidad de seleccionar un candidato, pero ya el candidato Iván Cepeda, no podía seguir participacipando, nuevamente en consulta, como tan poco podía el Pacto Histórico , proponer más consulta en su militancia.
El candidato Iván Cepeda Castro, no estuvo buscando candidatura presidencial, quería seguir como senador de la república, le toca asumir una responsabilidad de alto nivel. Debe torear y frenar, una cantidad de exigencias, originada al interior de su partido. Encontrará cantidades de chicharrones, que alteraran el estado anímico y transformará comportamientos, que deben estabilizar para resolver, asuntos de gobierno. De nada sirve congestionar y ahogar, con pretensiones y presiones, al presidente Cepeda, relacionadas con pedidos y reclamos, en temas de constituyente, reapertura de proceso de paz, conflictos de reivindicación de territorios indígenas y una serie de circunstancias que desbordan la paciencia y alteran sentimientos, revolucionando el ambiente popular-administrativo, originando consecuencias impredecibles, tendiente a fatalidad.
Iván Cepeda Castro, es una persona metódica y fría, en su forma de ser. No les jala a los debates político, es un poco tímido, pero aplomado, sin experiencia para gobernar, lo cual podría desagradar los deseos del presidente antecesor, Gustavo Petro, el cual está cargado de explosivos mental, pensando activarlo con el nuevo gobierno. Cepeda es un candidato, muy parecido al expresidente, Virgilio Barco Vargas, quien también leía su discurso en campañas y no compartía debate político, pero derrotó al candidato conservador Álvaro Gómez Hurtado. Ejercicio el gobernó únicamente, con los militantes del partido liberal, atendió y decidió, situaciones generales, sin ninguna discriminación. Firmó la paz, con el movimiento M-19, EPL, Quintín Lame y una fracción del ELN.
De esa forma logró éxitos, de manera, concreta y efectiva, sin ninguna vacilación. Nada viable le negó al Congreso, que correspondía con aprobaciones de leyes y facultades, ordinaria y extraordinaria, compensando a los congresistas de los distintos sectores con cupos indicativos, para que ejecutaran obras en sus territorios departamental y municipal que representaban.
La elección presidencial no será fácil resolverla en primera vuelta, pero el favorable será Iván Cepeda Castro, quien tendrá que enfrentarse en segunda vuelta, con el candidato que ocupe el segundo lugar, que podrían recaer entre las candidatas Abelardo de la Espirella.
Martin Barros Choles

