“¿Por qué lo hizo Pilatos?, imposible saberlo. Tal vez para alivianar su conciencia… O qué le iba a importar en verdad la suerte de ningún judío, lo único que le importaba era que bajo su administración no hubiera problemas, por eso prefirió acudir a la turba tan equivocada y canalla, como casi siempre”: ‘El hijo del hombre’, J. E. Constaín.
Hoy, hace 78 años, Jorge Eliécer Gaitán fue asesinado; para muchos ese día marcó un antes y un después en la historia de Colombia, porque su muerte desató el estallido social conocido como El Bogotazo y el inicio de un periodo de violencia prolongada en el país. Algunas generaciones sentimos las cicatrices del nefasto día, Colombia ha tenido muchas épocas de magnicidios. Está fresco en nuestro corazón el último, de Miguel Uribe Turbay. Gaitán socavaba a todas las elites conservadoras, liberales y al propio partido comunista.
Hay que recordar -como lo hace Marco Palacios en su libro “De populistas, mandarines y violencias”- que la lucha de poder continúa y Gaitán, si bien era una esperanza, nos recuerda lo que la dupla Paloma y Oviedo intenta hacer hoy: unir, sumar y multiplicar nunca dividir entre diferencias. Dice Palacios, refiriéndose a Gaitán: “El Estado, en papel de mediador, pide a las capas populares tolerancia frente a la desigualdad social, y a las élites tolerancia hacia la aplicación de reformas sociales” … Aunque no lo quieran reconocer, muchas conquistas fueron en gobiernos de derecha. No podemos seguir sembrando odios; es tiempo de tolerancia, orden, libertad y desarrollo económico y de disminuir las inequidades.
Como hace casi ocho décadas y entre ríos de sangre, debemos comprometernos como sociedad de regiones a presentar a esta y a futuras generaciones esperanzas de un mundo mejor. No podemos tener otro Pilato más en el timón del Gobierno y destruir lo poco que deja este infausto periodo 2022 – 2026; todos somos conscientes y debemos tener resiliencia, pues una Paloma no hace verano y vendrán tiempos difíciles, debemos superar las diferencias y buscar la sana convivencia. Tolerancia cero a la pobreza extrema, al hambre y discriminación, eso no tiene tinte político, es un deber universal. No se puede gobernar para medio país y olvidar la otra mitad. Generar empleos formales dignos y contributivos va de la mano de quienes quieran emprender empresas pequeñas, medianas y grandes.
Confianza a la inversión, da pesar que hoy muchos han adquirido puestos a cambio de votos, casta privilegiada a costa de muchos sin esperanzas por engaño del gobierno actual, la plata no le alcanza para comprar más votos vía puestos y peor: decreta más impuestos, quiebra empresas formales. Palacios dice que el país ha progresado, pudo ser mejor si no se hubiera destruido lo bueno, si se hubiera corregido lo malo e innovado en mejoras. La consigna fue decrecer y destruir. Debemos reconstruir y acelerar para no perder el siglo XXI. En memoria de Gaitán, Carlos Pizarro, Gómez Hurtado, Luis Carlos Galán, Miguel Turbay y muchos otros que antes, durante y ahora dieron su vida por el país. PS. Elecciones sí, Asamblea Constituyente, no.
Orlando Bustillo Pareja

