El Plan Nacional de Desarrollo que debería ser la hoja de ruta de cualquier presidente que asuma la presidencia de Colombia y que en gobiernos anteriores se venía cumpliendo en más del 90 por ciento, en el gobierno de Gustavo Petro no se cumplió y quedó en pañales. Razón ha tenido el exministro del gobierno del Cambio Jorge González quien fuera el director nacional del PND en el primer año de Petro y quien renunció por diferencias con el presidente, en días pasados cuando en una entrevista a través de un medio de televisión que el gobierno de Petro se quedó corto y no ha cumplido con el Plan Nacional de Desarrollo. Acá se hace un análisis y cuales han sido las causas de ese incumplimiento.
Falta de coherencia entre el discurso y la ejecución
Uno de los principales problemas ha sido la distancia entre las ambiciosas promesas del Plan de Desarrollo y la capacidad real del Estado para ejecutarlas. El PND planteó transformaciones estructurales profundas, pero muchas carecían de hojas de ruta claras, cronogramas viables y responsables definidos, lo que ha dificultado su implementación.
Debilidad en la gestión administrativa
El gobierno ha mostrado falencias en la gerencia pública. Cambios frecuentes de ministros, directores y altos funcionarios han generado discontinuidad institucional, retrasos en proyectos y pérdida de memoria técnica, afectando directamente la ejecución de los programas del Plan.
Prioridad a la agenda política sobre la técnica
En múltiples ocasiones, el gobierno ha privilegiado debates ideológicos y confrontaciones políticas sobre la ejecución técnica del PND. Reformas estructurales como la de la salud, laboral y pensional absorbieron gran parte del capital político y del tiempo gubernamental, relegando la ejecución concreta del Plan.
Falta de respaldo legislativo estable
La ruptura temprana de la coalición de gobierno en el Congreso debilitó la viabilidad del Plan de Desarrollo. Sin mayorías claras, muchas iniciativas derivadas del PND quedaron bloqueadas o diluidas, lo que obligó al Ejecutivo a gobernar con decretos y medidas parciales.
Problemas fiscales y presupuestales
El Plan se diseñó con supuestos de crecimiento económico y recaudo que no se materializaron plenamente. La estrechez fiscal, el aumento del gasto social sin ingresos suficientes y la rigidez presupuestal limitaron la financiación de programas clave del PND.
Choque con entidades territoriales
El enfoque centralista del gobierno ha generado tensiones con gobernadores y alcaldes. La falta de articulación efectiva con las regiones ha impedido que muchos proyectos del Plan se ejecuten en el territorio, especialmente en departamentos históricamente marginados.
Exceso de expectativas en reformas estructurales
El PND apostó a cambios profundos en poco tiempo, sin considerar la complejidad institucional del país. Esta sobrecarga de objetivos hizo que el gobierno dispersara esfuerzos, sin consolidar avances sólidos en áreas prioritarias.
Incertidumbre económica y desconfianza del sector privado
Las señales contradictorias del gobierno en materia económica, energética y empresarial afectaron la inversión, un componente clave para financiar y ejecutar el Plan. Sin un sector privado activo, muchos proyectos quedaron en el papel.
Enfoque excesivo en la narrativa internacional
El presidente ha dedicado gran parte de su agenda a escenarios internacionales y a posicionar discursos globales (cambio climático, paz mundial), restando tiempo y atención a la gestión interna del Plan de Desarrollo.
Falta de indicadores claros de seguimiento
Aunque el PND estableció metas generales, en la práctica no se consolidó un sistema eficaz de seguimiento, evaluación y rendición de cuentas. Esto ha dificultado corregir errores a tiempo y medir avances reales.
Conflictos internos dentro del gobierno
Las divisiones ideológicas y personales dentro del gabinete y del Pacto Histórico han debilitado la capacidad de acción del Ejecutivo. Estas fracturas se reflejan en contradicciones públicas y en la parálisis de decisiones clave del Plan.
Cambio de prioridades sobre la marcha
Finalmente, el gobierno ha modificado sus prioridades iniciales, dejando en segundo plano varios ejes del Plan de Desarrollo. Emergencias políticas, crisis coyunturales y apuestas no previstas han llevado a que el PND pierda centralidad como hoja de ruta del gobierno.
Hernán Baquero Bracho

