PALOMA TOMA VUELO

Ahora sí empezaron las presidenciales. La partida, después del 08 de marzo y de la escogencia de vicepresidentes, es otra distinta. Las cartas están destapadas. De cómo se jueguen depende el futuro de Colombia porque, no sobre repetirlo, están en peligro la democracia y las libertades.

Del domingo salieron varios perdedores. Roy y Quintero, con pobrísimos resultados en su consulta; Claudia López, también con muy pocos votos y la pérdida de la curul de Angélica Lozano, su pareja; Fajardo, que aunque no participó ve que Oviedo le muerde parte sustantiva de su electorado.

De la Espriella también salió escaldado. Muchos de sus seguidores se pusieron en la innoble tarea de atacar al Centro Democrático y a Paloma Valencia y él pidió expresamente que no se votara la Gran Consulta. Dijo que su consulta sería la votación de Salvación Nacional. Esa lista pasó el umbral por los pelos. Consiguió apenas 706 mil votos. En cambio, su directa contendiente, Paloma Valencia, obtuvo 3.2 millones y su consulta casi 6. Frente a ellos los 1,6 millones de firmas válidas que presentó son apenas una pizca.

A Petro y a Cepeda les salió bien su invitación a no participar en la consulta de la izquierda, apenas medio millón de votos, pero regular en la votación al Congreso. De hecho, deben estar preocupados. El gobierno se jugó absolutamente todo. Por un lado, tomo decisiones con el único objetivo de aumentar la votación por el Pacto Histórico. Ahí están, por ejemplo, el aumento arbitrario del salario mínimo y la eliminación de la prima de los congresistas (¿por qué no tomo esas decisiones al inicio del gobierno y solo lo hace a semanas de las elecciones?), y la disminución del precio de la gasolina, después de que lo doblo desde el inicio del gobierno. Además, solo en enero de este año, celebraron 164.813 contratos de prestación de servicios por valor de $14,86 billones (un aumento del 52,6% en los contratos y del 68,2% en el valor contratado, en comparación con el mismo periodo de 2022), que deben sumarse al medio millón celebrados el año pasado. Si se calculan cuatro personas beneficiadas por cada contrato, un núcleo familiar usual, se puede comprender su impacto electoral. Agréguese el aumento sustantivo en la nómina de empleados del gobierno central. Por el otro, el PH derrochó dinero a espuertas. Tapados en plata, la nuestra, la de nuestros impuestos. Esas decisiones, esos contratos, el aumento de la burocracia, esa plata, les sirvieron, sin duda, pero con todo eso solo obtuvieron 4,4 millones de votos para el Senado.

Ganadores hubo solo tres, el Centro Democrático, Juan Daniel Oviedo y Paloma Valencia. El CD aumentó sustantivamente su apoyo electoral y pasó de 13 a 17 senadores y de 16 a 29 representantes. En Bogotá, que es la plaza más importante para las presidenciales, saltó de 2 a 6 representantes. Y lo consiguió, aunque en muchos municipios del país no pudo hacer campaña por la intimidación y las amenazas de los grupos violentos, y aunque cerca de un millón de votos se fueron a Creemos, donde se perdieron, y a Salvación Nacional, que al menos eligió cuatro senadores.

Oviedo consiguió sorprendentes 1,2 millones, casi la mitad en Bogotá. Muchos más que Galán, Vicky Dávila y Pinzón. El marchitamiento del Nuevo Liberalismo es preocupante. Vicky gozó y sufrió las vivencias de una campaña. La frustración de Pinzón, que merece por su conocimiento y calidades mucha mejor suerte, fue evidente.

Paloma es, de lejos y de manera incuestionable, la gran triunfadora. Sus 3,2 millones son más que los de la lista de Senado del CD, medio millón adicional a los de la consulta de la izquierda de octubre y el doble que los de Cepeda, tres veces que los de Oviedo.

A partir de ahora, es la candidata a vencer. Por eso es ya el objeto de la guerra sucia tanto de Cepeda y la izquierda como los de los fanáticos de Abelardo. Los dos saben que si Valencia pasa a segunda los derrota con amplitud. Prefieren enfrentarse entre ellos. Los ataques argumentales, incluso los que cuestionan carácter, personalidad, son propios de la democracia. Pero los que se están haciendo contra Paloma son una sarta de mentiras y calumnias.

La dupla de Oviedo y Paloma es ganadora, para ellos y para Colombia, siempre que sean capaces de derrotar la narrativa de infundios y falsedades que les están montando desde ambos extremos, que puedan comunicar adecuadamente la preocupación por los pobres y las poblaciones vulnerables y la propuesta social de su campaña, y que Oviedo asuma plenamente que fue Paloma la ganadora, que es ella la líder, la candidata, y es quien define líneas y posiciones, y se cuide de caer en errores groseros como los de las “líneas rojas” que dijo tener después del contundente triunfo de Valencia el domingo. 

Paloma tiene todas las cualidades para ser una formidable presidente. Tiene, además, sabiduría y un carácter recio que le permite defender sus principios y convicciones con solidez. No ha cambiado ni va a cambiar sus posiciones por una coyuntura electoral y, sin duda, no se va a someter a las de Oviedo. Son las suyas las que ganaron, las que primarán. Oviedo tiene mucho que aportar entre votantes que no son uribistas. Juntos por Colombia, son inderrotables.

Rafael Nieto Loaiza

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