En el Caribe colombiano está ocurriendo algo que no hace ruido, pero que puede cambiarlo todo. No es un mitin ni una consigna. Es una conversación larga, honesta, incómoda a veces. Un espacio de reflexión y construcción colectiva que se reunió para preguntarse, sin atajos: ¿cómo hacemos política sin repetir los vicios que nos trajeron hasta aquí?
Ese espacio La nueva mayoría Caribe fue liderado por José Antonio Segebre, ex gobernador del Atlántico, guajiro de Maicao, con la serenidad de quien ha gobernado y entiende que el poder solo vale si deja instituciones más fuertes que los nombres. Lo acompañó Weildler Guerra Curvelo, cuya mirada antropológica recuerda algo esencial, el Caribe no es un bloque homogéneo, es una pluralidad de pueblos, memorias y heridas que exigen respeto y método, Martin Rivera Alzate ex concejal de Bogotá, Alfonso Lastra Fuscalfo líder político del Magdalena. A la mesa llegaron dirigentes de todo el litoral incluyendo San Andrés y Providencia con una convicción compartida, cambiar la forma de hacer política en la región y derrotar a los extremos.
No se trató de un acuerdo electoral más. Fue un acto de responsabilidad histórica. Porque el Caribe ha sido usado demasiadas veces como botín y muy pocas como proyecto. Porque sabemos lo que ocurre cuando la política se reduce a favores, a clanes, a promesas sin respaldo técnico. Y porque hoy, cuando el país parece atrapado entre extremos que gritan, el Caribe decide pensar.
De esa conversación surge una decisión clara, acompañar y liderar la campaña Adelante, no como una franquicia, sino como un método. Adelante es avanzar con reglas, con evidencia, con decencia. Adelante es reconocer errores y corregirlos. Adelante es creer que el Estado puede volver a ser competente y cercano. Por eso, este grupo regional se propone liderar en el Caribe una apuesta nacional que encarna Sergio Fajardo: educación como política de largo plazo, ética pública como piso mínimo y gestión como lenguaje cotidiano.
Pero la nueva mayoría Caribe no nace para obedecer consignas; nace para exigir coherencia. Para llevar a la agenda nacional lo que aquí importa: agua segura, energía confiable, diversificación productiva, respeto étnico, economía del conocimiento, conectividad real entre islas y continente. Nace para decir que el Caribe no pide permisos para ser protagonista; se organiza para serlo.
Hay algo profundamente esperanzador en ver a liderazgos distintos sentarse a escuchar. En comprobar que el Caribe puede hacer política sin humillar, sin comprar conciencias, sin incendiar al vecino. En entender que la unidad no es uniformidad: es propósito compartido. Esta nueva mayoría no pretende borrar identidades; pretende alinearlas alrededor de un futuro posible.
Quien quiera sumarse, que lo haga con una condición simple: trabajar. Trabajar con datos, con planes, con participación ciudadana. Trabajar con universidades, gremios, iglesias, organizaciones sociales. Trabajar para que la política vuelva a ser servicio y no espectáculo.
Desde Maicao hasta San Andrés, desde La Guajira hasta Córdoba, el Caribe está diciendo algo al país: no más improvisación. Queremos instituciones que funcionen, gobiernos que rindan cuentas y una ciudadanía que decida sin miedo. La nueva mayoría Caribe es una invitación abierta a quienes creen que el cambio no se grita: se construye.
Y se construye Adelante con Fajardo.
Juana Cordero Moscote


La frase: Porque el Caribe ha sido usado demasiadas veces como botín y muy pocas como proyecto.
Triste pero cierto.😔
Magnífica columna, Juana. Coincidimos con estos criterios y Adelante con Fajardo!