SEREMOS PRENDA DE GARANTÍA PARA LOS GUAJIROS EN EL CONGRESO DE LA REPÚBLICA

La representación política no puede ser un privilegio ni una improvisación. Representar a un departamento como La Guajira exige carácter, experiencia, conocimiento institucional y, sobre todo, compromiso de palabra con la gente. Durante años he recorrido este territorio entendiendo sus dolores, sus luchas y su inmenso potencial. Hoy, con la convicción que me da la experiencia y la gratitud profunda que siento por esta tierra, afirmo con responsabilidad que seremos prenda de garantía para los guajiros en el Congreso de la República.

La Guajira no necesita discursos vacíos ni confrontaciones estériles, necesita gestión efectiva y legislación responsable. Necesita una voz que conozca el funcionamiento del Estado, que entienda cómo se estructuran los planes de desarrollo, cómo se gestionan los recursos y cómo se defienden los intereses regionales en escenarios nacionales. Mi paso por la Alcaldía de Albania y por la Asamblea Departamental me permitió comprender la importancia de planificar con visión y ejecutar con transparencia. Es esa experiencia la que hoy pongo al servicio de todos los guajiros.

Uno de los pilares fundamentales de nuestra agenda parlamentaria será gestionar la terminación definitiva de la Represa del Río Ranchería, esta obra no puede seguir siendo una promesa a medias. Incluir los recursos necesarios dentro del Plan Nacional de Desarrollo será una prioridad. La culminación de este proyecto no solo ampliará las capacidades hídricas del departamento, sino que permitirá transformar la vocación productiva de La Guajira, especialmente en las tierras fértiles del sur, donde existe un potencial agrícola que aún no ha sido explotado de manera integral.

Convertir a La Guajira en un emporio agrícola no es una ilusión, es una posibilidad técnica y económica real. Con el recurso hídrico suficiente, podemos generar empleo, fortalecer la seguridad alimentaria, dinamizar el comercio y reducir la dependencia de actividades extractivas. El agua es dignidad, pero también es desarrollo sostenible, por eso gestionar su aprovechamiento responsable será una tarea permanente desde el Congreso.

Otro compromiso inaplazable es la terminación de la vía que conduce a la Alta Guajira, no podemos hablar de equidad mientras se continúe enfrentando dificultades estructurales de conectividad. Las vías no son simplemente carreteras; son acceso a salud, a educación, a oportunidades económicas y a servicios básicos. Conectar la Alta Extrema Guajira es reconocer la dignidad de una de las minorías más grandes e históricamente golpeadas del departamento.

La seguridad también ocupará un lugar central en nuestra gestión legislativa, pues La Guajira necesita mayor capacidad de respuesta institucional, herramientas jurídicas claras y respaldo efectivo para las fuerzas civiles que trabajan por el orden del territorio. Sin seguridad no hay inversión, no hay turismo sostenible, no hay tranquilidad para las familias. Defenderemos iniciativas que fortalezcan la institucionalidad y que garanticen condiciones de convivencia para todos.

En el ámbito internacional, la frontera con Venezuela no puede seguir siendo tratada únicamente como un problema de control. Es también una oportunidad comercial que debe organizarse y formalizarse. Estableceremos diálogos con la Cancillería de Colombia para fortalecer los mecanismos que legalicen la frontera en el paso de Paraguachon, así se dinamizará el comercio fronterizo, se generará empleo y formalizarán las actividades económicas que hoy se desarrollan en condiciones de informalidad e incertidumbre.

Nuestra voz en el congreso también le dará debate a la modificación de la Ley 677 de 2001, la cual establece tratamientos excepcionales y el Fondo de Desarrollo para La Guajira (FONDEG) para fomentar el comercio y la inversión en la zona; quien dicta un régimen aduanero especial para los municipios de Maicao, Uribía y Manaure y que durante los últimos años ha de dejado sin fuerzas la comercialización de productos como: textiles, neumáticos, calzado y otros de gran valor comercial.

La educación será otro eje esencial de nuestra agenda, le postaremos por fortalecer nuestra alma mater, la Universidad de La Guajira, y promover la creación de extensiones estratégicamente ubicadas en la Alta Extrema Guajira. La descentralización de la educación superior permitirá que jóvenes de los nueve corregimientos puedan formarse sin abandonar su territorio. La educación transforma vidas, y acercarla a quienes históricamente han tenido menos oportunidades es una obligación moral y política.

Mi experiencia demuestra que los cambios estructurales son posibles cuando existe voluntad y planificación. Durante mi mandato como alcalde de Albania impulsamos obras que transformaron la infraestructura, la educación, el deporte y la seguridad del municipio. Posteriormente, como presidente de la Asamblea Departamental, participamos en la aprobación de ordenanzas que hoy benefician a miles de guajiros. Respaldamos el plan de desarrollo departamental con enfoque social que actualmente se ejecuta y dimos vía libre a proyectos estratégicos como el nuevo malecón para el distrito de Riohacha.

Estos antecedentes no son una simple referencia histórica. Son prueba de que sabemos gestionar, de que conocemos la dinámica institucional y de que entendemos la responsabilidad que implica administrar recursos públicos. En el Congreso, los representantes no solo legislamos; también gestionamos. Tocamos puertas, articulamos esfuerzos, defendemos presupuestos y construimos alianzas estratégicas para que los proyectos regionales avancen.

La Guajira necesita representación con visión de largo plazo, necesita liderazgo que no se limite a la coyuntura electoral, sino que piense en el desarrollo sostenible de las próximas generaciones. Necesita coherencia entre lo que se dice en campaña y lo que se hace en el ejercicio público. Esa coherencia ha sido una constante en mi trayectoria y será el sello de nuestra gestión parlamentaria.

Defenderemos a nuestras minorías, a nuestros pueblos indígenas, a nuestras comunidades afrodescendientes, a nuestros campesinos y a cada trabajador que sostiene su hogar con esfuerzo diario. La inclusión no puede ser un discurso; debe traducirse en políticas públicas efectivas y en acceso real a oportunidades.

Llegaremos al Congreso con la firme convicción de que La Guajira no puede seguir esperando. Llegaremos a exigir lo que nos corresponde, a proponer soluciones viables y a convertir la gestión en resultados medibles. Llegaremos a trabajar con respeto institucional, pero con una determinación inquebrantable.

Por todo ello, reafirmo ante ustedes que seremos prenda de garantía para los guajiros en el Congreso de la República. La experiencia, el conocimiento y el compromiso serán nuestras herramientas para transformar las necesidades en acciones concretas.

Este 8 de marzo, los guajiros tienen la oportunidad de elegir una representación firme y responsable. En el tarjetón marque Partido de la U y el número 101 a la Cámara de Representantes. Con fe, trabajo y unidad, llevaremos la voz de La Guajira al corazón del país y comenzaremos una etapa de gestión real para el bienestar de todos.

Pablo Parra Córdoba

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