DISTORSIÓN PERCEPTIVA: CUANDO EL RELATO DEVORA A LA REALIDAD

En psicología, la distorsión perceptiva ocurre cuando nuestro cerebro interpreta la información sensorial de manera errónea, creando una realidad que no coincide con los hechos objetivos. Vemos líneas rectas donde hay curvas, o movemos objetos estáticos. En la política, este fenómeno no es un accidente neurológico, sino una herramienta de ingeniería social. Y en la Colombia de hoy, esa distorsión se ha convertido en la moneda de cambio de una campaña que no busca solo gobernar, sino perpetuarse en una hegemonía que amenaza con cerrar el círculo de la libertad.

La teoría del engaño político no se basa en mentir descaradamente —aunque eso ocurre—, sino en saturar el entorno hasta que la mentira se vuelva más cómoda que la verdad. Es lo que los expertos en comunicación llaman «narrativa hegemónica». Se trata de construir un espejo cóncavo donde el ciudadano solo puede verse reflejado si acepta la imagen que el poder le devuelve. Si la realidad económica duele, se culpa al pasado; si la inseguridad aumenta, se culpa a la conspiración; si las promesas no se cumplen, se culpa a la «resistencia» de las estructuras antiguas.

En este escenario, la izquierda que aspira a la perpetuación del poder ha perfeccionado el arte de la distorsión. No vende planes de desarrollo, vende redención. No ofrece gestión, ofrece lucha de clases. El populismo, ese viejo conocido de nuestra historia republicana, regresa con un traje nuevo pero la misma costura: la promesa de un paraíso terrenal a cambio de la entrega de las garantías institucionales.

El peligro radica en la «ceguera voluntaria» de un electorado cansado. Cuando el discurso político se centra más en el enemigo imaginario que en la solución concreta, estamos ante un síntoma de autoritarismo. La hegemonía no se consolida con votos, se consolida con el control de la percepción. Se trata de hacer creer que no hay alternativa, que el pensamiento crítico es traición y que la disidencia es un obstáculo para el «proceso histórico».

En nuestra región, donde las necesidades son tangibles y urgentes, esta distorsión es particularmente dañina. Mientras se debaten ideologías en los altos círculos del poder central, el comercio local se asfixia, la inversión huye y la clase media se desdibuja. Sin embargo, bajo el efecto de la distorsión perceptiva, se nos pide celebrar la escasez como un sacrificio necesario para la utopía. Se nos invita a aceptar que la realidad es maleable si el relato es lo suficientemente potente.

La teoría del engaño nos enseña que el primer paso para la manipulación es la fatiga cognitiva. Un pueblo cansado, emocionalmente exhausto por la polarización, tiende a aferrarse al líder que le ofrece certezas simples, aunque sean falsas. La perpetuación en el poder depende de mantener ese estado de ansiedad constante, donde el ciudadano necesita al líder no como un administrador, sino como un salvador.

Colombia se encuentra en una encrucijada perceptiva. Podemos seguir mirando a través del lente empañado por el populismo, donde las promesas valen más que los resultados y la lealtad al partido más que la ley, o podemos limpiar el lente. La democracia no es solo ir a votar cada cuatro años; es la capacidad colectiva de distinguir entre el relato y la realidad.

La hegemonía perpetua es la antítesis de la democracia. Esta requiere rotación, crítica y, sobre todo, verdad. Si permitimos que la distorsión perceptiva se convierta en la norma, no solo habremos entregado el poder a un grupo político, habremos entregado nuestra capacidad de juzgar lo que es justo y lo que es conveniente. Al final, la cuenta de la ilusión siempre llega, y la paga con intereses la suele dar el mismo pueblo que, enceguecido, aplaudió la magia del ilusionista.

Es hora de exigir que la política vuelva a tratar sobre hechos, no sobre fe. Porque un país que pierde la capacidad de ver su propia realidad está condenado a tropezar una y otra vez con la misma piedra, mientras le dicen que el camino es plano.

 

 Arcesio Romero Pérez

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Un comentario de “DISTORSIÓN PERCEPTIVA: CUANDO EL RELATO DEVORA A LA REALIDAD

  1. R.Douglas Mendez Diaz dice:

    Checho, mi amigo.

    Cuando se manejan equipos tecnológicos y modernos para la comunicación instantánea via internet, complementada con las herramientas y todas las triquiñuelas posibles en y con el uso de la IA, pero se desconoce en si el manejo de esa herramienta y todo lo que se puede crear y descargar con ella, nos convertimos en una especie de borregos que no solo tragamos entero, si no que; nos ponen lentes de vidrio o talco verde, para que creamos, estemos y quedemos convencidos que el pasto que hemos ingerido es pasto biche y muy nutritivo y no pasto seco, que realmente no alimenta en ninguna forma y con todo respeto, lo único que produce es mojón apretado, quitándonos inclusive la libertad de cagar libre y satisfactoriamente, todo esto por no ofender más, diciendo que somos unos burros que nos ponen a comer con lentes de vidrio verde, para que sigamos creyendo que nos están dando alimentación y bienestar, cuando en realidad lo que nos tienen es «sogueados».
    Ningúna dirigencia política o politiqueria nos dará bienestar real; lo único cierto es que la verdadera democracia si nos permite libertades dónde nuestros derechos terminan dónde comienzan los del otro, más, muchos quieren llevar al país a un regimen comunista, socialista o totalitario donde se restrinjan las libertades en todo orden y nos pongan a comer mierda, como la han comido desde hace rato en cuba y Venezuela, por no decir más, pero no van ni iran a esos países traidores de sus pueblos a probar las Mieles de las restricciones, pero se embelesan hablando del explotador sistema capitalista viviendo en el plenamente he invirtiendo y visitando USA. Y …. Ojo, esto se los dice de corazón y sinceridad un Zurdo de nacimiento, es decir de toda la vida agradeciendo que las circunstancias de la misma me han enseñado la importancia de saber combinar ambas manos para escribir y lograr el objetivo de letras con algún sentido de fácil entendimiento; entonces no entiendo porque en política no se pueden combinar las fuerzas para el logro del bienestar del pueblo y que cese la robarera!!! Sincero abrazo

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