ESTRELLAS SIN MUNDIAL

Mientras el PSG celebraba y el Arsenal intentaba digerir la segunda derrota en una final de la Champions, la competición más importante de Europa, el calendario del fútbol ya apunta hacia otro destino, la COPA DEL MUNDO. Y es ahí donde aparece una de las contradicciones más fascinantes, y a veces injustas, de este deporte. Empieza el conteo regresivo y a pocos días para la próxima Copa del Mundo, queda una certeza: algunos de los mejores futbolistas del momento estarán allí buscando la victoria más importante para cualquiera de ellos. Otros, aunque tengan una medalla de campeón de Europa, tendrán que conformarse con mirar desde la distancia. Por eso cada, la clasificación mundialista deja historias de éxito y también historias de ausencia. Celebramos a quienes consiguen el cupo, pero pocas veces pensamos en los futbolistas de primer nivel que se quedan en el camino. Y cuando vemos una final de Champions tan electrizante que termina en penales, esas ausencias se vuelven más evidentes.

Pienso especialmente en jugadores como Khvicha Kvaratskhelia. Durante la final volvió a demostrar por qué es uno de los futbolistas más desequilibrantes del momento. A pesar de ser posiblemente el extremo en mejor forma de Europa actualmente, Kvaratskhelia se enfrenta a otra realidad y es que aunque es el líder indiscutible y capitán de una muy competitiva selección de Georgia, lamentablemente ellos no lograron clasificar para la Copa Mundial de la FIFA 2026. Esto lo coloca en la cima de la lista de las “grandes superestrellas ausentes” del torneo. Provocó el penal que permitió el empate del PSG y fue una amenaza constante para la defensa rival. Un Mundial siempre necesita futbolistas capaces de romper el libreto, y Kvaratskhelia pertenece a esa categoría. Es realmente muy triste no poder contar con jugadores de este nivel en la máxima competición del futbol mundial, lo mismo ocurre con otros futbolistas tales como Gianluigi Donnarumma, Robert Lewandoski y Jan Oblak.  

La final de la Champions como siempre, reunió a varios de los mejores futbolistas del planeta, pero no todos ellos tendrán garantizada una presencia en la próxima Copa del Mundo. Algunos campeones de Europa podrían quedarse sin la exhibición más importante del fútbol de selecciones. Y eso obliga a preguntarse cuánto talento puede perderse en un Mundial por culpa de los procesos clasificatorios. A pesar de que en este torneo hay más países participantes, sigue apareciendo el fantasma de las ausencias forzadas, ya sea por no clasificarse o por aparentes caprichos de los DT, como es el caso de Cole Palmer, Phil Fowden, y Eduardo Camavinga. 

La victoria tuvo además de un valor histórico, significó la segunda Champions consecutiva para Luis Enrique, una hazaña reservada para muy pocos entrenadores en la era moderna. Durante años, la referencia obligada cuando se hablaba de ciclos dominantes en Europa es el Real Madrid, capaz de convertir la Champions en su territorio natural, pues cuenta con 15 copas en sus vitrinas. Por eso esta nueva consagración adquiere una dimensión particular, demuestra que podríamos estar presenciando el nacimiento de otro proyecto capaz de marcar una época en el fútbol europeo.

El duelo ante Arsenal confirmó que las finales europeas ya no se ganan únicamente con talento, también se ganan con personalidad, estrategia y carácter. Ninguno de los dos equipos logró imponer completamente sus condiciones. Hubo momentos de dominio alternado, ocasiones en ambas áreas y la sensación permanente de que cualquier detalle podía inclinar la balanza. Cuando el partido llegó a los penales, la final parecía destinada a definirse por nervios, que en esta oportunidad perjudicaron al defensa brasileño Gabriel, quien erro el quinto penal definitivo, enviándolo por encima del travesaño y firmando el triunfo del PSG. 

Por eso la final de Budapest dejó una sensación que va más allá del resultado. No fue solamente la confirmación de una nueva potencia europea, ni la consagración definitiva de Luis Enrique. También fue un recordatorio de que el fútbol actual produce estrellas en todos los rincones del planeta y que algunas de ellas podrían no estar presentes cuando llegue el torneo más esperado de todos.

 

Cynthia Ramos  

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