MUJERES DE MI ALMA

Yo me crie en una región como lo describió Carlos Huerta de verdes cañaverales, gemidos de trapiches, relinchos de caballo y mujeres bonitas.

Mujeres que trabajaban al despuntar el sol en las madrugadas frescas de mi Fonseca del alma. Esas mujeres que contagiaban con su alegría, amor y entusiasmo acompañadas de sus aromas de gardenia y heliotropos recién cortados.

En el Fonseca de ayer yo veo llena de contento esas mujeres llegando al mercado para iniciar el día. Las pioneras Carmen Roble, Lilia Roble, Senovia Roble, Hilda Marques, Alicia Solano, Nectalina Solano, Agustina Andrade, Juana Oñate, Elena Ayala mi abuela y Adelaida Ayala mi madre.

Es difícil olvidar aquellos hermosos tiempos donde clientas del mercado llegaban con sus canastos a disfrutar de una tertulia mañanera convirtiendo el mercado en su club social. Estilita Pitre, Blanca Fuentes de Aragón, Clara Brito de Marulanda, Susana Santo de Velasque y Leonor Ureche, Sofía Cerchar, Meme Durán, Alicia Manjarrez, Meche Toncel, Judy Ariza, Paulina Nieve de Peralta, Josefa Medina, Josefa Aragón, Elda Araujo, Sara Pitre y otras más. Se disfrutaban con un buen cigarrillo y un café calentito recién hecho por la inolvidable Senovia Roble.    

Después de un arduo día de trabajo el mercado se convertía en un casino donde jugaban Carga de la burra y Tute entre chistes y risas fumando un buen Piel Roja y tabaco recién hecho y el dulce aroma de un café al medio día acompañado de los deliciosos bollos de maduro hecho por la señora Zunilda Ovalle mientras cantaban sus canciones provincianas.            

Cuando suelo recordarlo me duele y suspira el alma. El alma de aquellas mujeres que ya no están. Mi Evi, Elizabeth Granadillo que tomó las riendas del mercado completando los sueños de mi madre. Su ausencia se siente cuando pienso en mi Fonseca del alma. Ella era mi cuna, mi hogar, mi retorno feliz. Maestra de artística creadora de tantos presentaciones donde mostraba con orgullo la cultura de nuestro pueblo. Tengo la certeza que ella seguirá bailando en cada mujer fonsequera que honra su pueblo. Ese pueblo que la vio nacer.

Pero no todo acaba. Presiento que la belleza de esta tierra está más viva que nunca con cada nueva generación de esta tierra de cantores. Mujeres Fonsequeras que hoy abren sus coloridas faldas, collares y abanicos, llevando la sonrisa más bella en homenajes de las que ya se fueron y bailando al ritmo de las canciones de Carlos Huerta y esos hermosos tiempos.

 

Leandra Granadillo Ayala

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