Hay celebraciones que duran unos días y luego se olvidan. El Festival del Retorno no es una de ellas. Cada año, cuando se acerca la conmemoración de San Agustín, patrono de los fonsequeros, nuestro pueblo se prepara para vivir mucho más que cuatro días de música y alegría: Fonseca se reencuentra consigo misma.
Por eso quiero felicitar de manera especial a la presidenta del Festival, Marta Velázquez; a Cecilia Linares y Maribel Quintero; al alcalde municipal, Micher Pérez; a toda la Junta Organizadora y a quienes, desde diferentes responsabilidades, trabajan para hacer posible la versión 52 del Festival del Retorno, denominada «Mujeres, Tierra de Cantores».
Organizar un festival de esta importancia no es una tarea sencilla. Detrás de cada evento hay meses de trabajo, gestiones, decisiones difíciles, sacrificios y muchas horas dedicadas a lograr que propios y visitantes disfruten de una celebración digna de nuestra historia. Muchas veces solo vemos la tarima, los artistas y los concursos, pero no alcanzamos a dimensionar el esfuerzo de quienes permiten que Fonseca vuelva a vestirse de fiesta.
El Festival del Retorno tiene un significado especial porque conserva sus actos tradicionales: el bautizo, el banquete, los concursos folclóricos y el reconocimiento a nuestras canciones costumbristas. Cada uno de estos momentos guarda una parte de lo que somos y mantiene vivo el recuerdo de los personajes que dejaron su huella en nuestro municipio.
Nuestras canciones costumbristas son una forma de contar la historia de Fonseca. En ellas aparecen nuestras calles, las familias, los amigos, los amores, los personajes populares y las anécdotas que han pasado de una generación a otra. Cuando una de esas canciones vuelve a escucharse, también regresan los rostros y las voces de quienes ayudaron a construir la identidad fonsequera.
El nombre de esta versión, «Mujeres, Tierra de Cantores», también constituye un merecido reconocimiento a las mujeres de nuestro pueblo: a las madres, maestras, cantadoras, compositoras, gestoras culturales y trabajadoras que han sido fundamentales en la conservación de nuestras tradiciones. Muchas veces han sido ellas quienes, desde el hogar y la vida cotidiana, nos enseñaron las primeras historias, canciones y costumbres de Fonseca.
Pero el momento más emotivo del Festival siempre será el retorno de nuestros hijos. Fonsequeros que viven en distintas ciudades de Colombia y en otros países encuentran en esta fecha la oportunidad para volver a su tierra, abrazar a sus familias, reencontrarse con los amigos y recorrer nuevamente los lugares donde comenzó su historia.
Retornar no es simplemente regresar a un lugar. Es volver a sentir que se pertenece. Es descubrir que, aunque pase el tiempo y cambien muchas cosas, existe un hilo que nos sigue uniendo con nuestra tierra y que nunca se ha cortado.
San Agustín expresó que «la memoria es el presente del pasado». Esa frase explica muy bien el sentido de nuestro Festival. Durante estos días, el pasado de Fonseca vuelve a hacerse presente en sus canciones, tradiciones, personajes y, especialmente, en el encuentro de sus hijos.
Sin embargo, esta celebración también nos deja una responsabilidad. Debemos seguir trabajando para que las futuras generaciones conozcan la historia del Festival del Retorno: cómo nació, quiénes fueron sus fundadores, cuáles han sido sus principales protagonistas y por qué cada una de sus tradiciones tiene un significado especial.
No podemos permitir que los jóvenes conozcan únicamente los conciertos o los eventos de mayor concurrencia. Deben comprender que antes de la tarima está la historia; antes de la fiesta está la tradición, y antes del espectáculo está el sentimiento de un pueblo que decidió celebrar el regreso de sus hijos.
Por eso debemos conservar los archivos, las fotografías, las canciones, los testimonios y los relatos de las 52 versiones del Festival. También es necesario fortalecer su enseñanza en las instituciones educativas y abrir mayores espacios para que los niños y jóvenes participen en los concursos folclóricos y conozcan nuestras expresiones culturales.
Felicito nuevamente a Marta Velázquez, Cecilia Linares, Maribel Quintero, al alcalde Micher Pérez, a la Junta Organizadora y a todas las personas que contribuyen a la realización de esta versión. Fonseca les agradece porque su trabajo ayuda a mantener encendida una de las luces más importantes de nuestra identidad.
El Festival del Retorno no es solamente una fiesta anual. Es la máxima expresión de nuestra cultura, nuestra tradición y nuestra integración. Conservarlo no es una tarea exclusiva de sus organizadores: es un compromiso de todos los fonsequeros.
Que volvamos cada año para celebrar, pero también para recordar. Porque un pueblo que conserva su memoria nunca pierde el camino de regreso a casa.
Fonseca, volver a ti es repetir la dicha de nacer.
Misael Velásquez Granadillo

