ABELARDO DE LA ESPRIELLA FENÓMENO POLÍTICO: EXITOSO, COHERENTE, DISCIPLINADO, PRAGMÁTICO Y COSTEÑO

Decíamos en anteriores ediciones, que el presente año político 2026, será el año más crítico y definitivo para nuestra democracia, para nuestro Estado de Derecho y nuestras instituciones. También decíamos que la historia política es cíclica y nos enseña que hay puntos de quiebre dónde las “medias tintas”, las dudas, concesiones, “diálogos” o amnistías, no son estrategias de buen recibo; y que usualmente, terminan afectando gravemente lo que podría haber sido un verdadero renacer institucional en beneficio de los pueblos libres.

El año político 2026 lo determinan las elecciones de congreso, la consulta interpartidista y la elección de presidente el 31 de mayo en primera vuelta; así mismo, a nivel internacional, la mutación geopolítica por la captura del tirano venezolano y la inminente caída de la satrapía despótica de Cuba o la teocracia Iraní, tendrán una repercusión a nivel de la seguridad colombiana: el regreso de grupos criminales colombianos protegidos por Maduro y su presión violenta en los territorios y municipios cooptados por el terrorismo, que dejan en la cuerda floja la transparencia operativa y la voluntad ciudadana en esas jornadas electorales, sin prejuicio de los resultados de la visita de Petro a la Casa Blanca pasado mañana, para verificar compromisos reales.

Dicho esto, la figura de Abelardo De La Espriella, quien hace unos seis meses se concebía como otro proyecto político independiente, pedaleando en aquel grueso pelotón de precandidatos, hoy se yergue como el único candidato capaz de arrebatarle la elección al candidato del petrismo y del gobierno, quién es muy afecto también, a las tiranías venezolano – cubana y cercano, de hecho y por herencia sucesora, a las guerrillas terroristas colombianas.

Hoy, algunos medios santistas o “políticamente correctos”, ciertos colegas, otros precandidatos de la recurrente tibieza de la izquierda solapada, el expresidente General Naranjo y otros desde esa Bogotá centralista, centrista e hipócrita, intentan socavar y descalificar, sin ningún resultado, la trayectoria profesional de un costeño que habla claro, sin adornos ni ambages, puntualizando hechos con los simples argumentos del sentido común; de la razón, de la ley y de los valores fundamentales para la construcción de una sociedad inmersa en un estado de derecho, enumerando de manera coherente y sistemática, cuáles serán los temas prioritarios que han de abordarse, para sofocar el desbarajuste fiscal e institucional, como el que heredará este país a partir del 7 de agosto próximo.  

En tiempos de incoherencia, de dobles raseros o doble moral, corrupción, abuso del poder, debilidad, cobardía, mentiras, traiciones, depravación, mediocridad, ineptitud, ausencia de responsabilidad por resultados o logros, como han sido las administraciones de la izquierda latinoamericana y caribeña en los últimos cincuenta años, la postura ideológica de Abelardo De La Espriella, es lo que la sociedad colombiana y las nuevas generaciones quieren escuchar y a lo que desean apostar: conocimiento, idoneidad, honestidad, pragmatismo, persecución y castigo sin tregua a corruptos y criminales; paz verdadera, justicia celere, seguridad, inversión, desarrollo económico, buenas relaciones internacionales, empleo joven y de calidad; protección de la familia y de la propiedad privada.

El pueblo colombiano desea volver a situar el solio presidencial al nivel, a la majestad y altura digna, respetable y solemne a la que está llamada: sin blasfemias, sin vulgaridades, sin amenazas, sin insultos ni estados de conciencia alterados…

Abelardo De La Espriella es un exitoso abogado con una prestigiosa firma en el ámbito del derecho penal, tanto a nivel nacional como internacional, construida con disciplina, compromiso y responsabilidad profesional; con transparencia en su ejercicio y gestión, así como eficiencia y ética en el manejo de los negocios; por supuesto, negocios lícitos y regulados. Ello lo preciso, porque hubo ciertos ataques de malquerientes y mediocres, dónde se intentaba vincular la defensa penal y el ejercicio de la abogacía, con posturas corruptas de ilegitimidad o selectividad por supuestas causas “mafiosas” de potenciales clientes. 

Estas desacertadas opiniones no son otra cosa que globos envenenados que socavan el principio fundamental al debido proceso y el derecho a la defensa por parte de cualquier ciudadano colombiano, antes de una hipotética sentencia judicial; es una critica sectaria y demonizada que hace minúsculo el ejercicio de las profesiones liberales y, en especial, el principio de la buena fe y la presunción de inocencia que los abogados tenemos el deber constitucional de hacer valer, hasta que un juez de la República no sustente lo contrario.

Como costeño y hombre caribe de buen trapío, su imagen y expresiones son diáfanas, finas, variopintas, espontáneas y sinceras; hay una dicción acertada y convincente que algunos “Sumercé de ruana” confunden con fanfarronería. De hecho, una periodista bogotana, se refirió al candidato como “costeño fantoche”, desnudando así el ancestral desprecio regional y la grosería de esa “élite progresista del chicó”, que poco o nada ha aportado a la cohesión y a la autonomía territorial, un factor de verdadero desarrollo integracionista para nuestro país, cerrando las brechas culturales y presupuestales; aprovechando, de contera, la enorme diversidad económica y de producción. 

En conclusión, con más de cinco millones de firmas, el candidato Abelardo pudo ser otro outsider en alcanzar una presidencia en primera vuelta (que no se descarta), si hubiese existido sentido común entre el pelotón de la derechita cobarde y del ego-centrosantismo, que se resistió a un acuerdo nacional, previa encuesta, para definir una sola candidatura.

Será en la segunda vuelta de junio 21, con el apoyo del expresidente Álvaro Uribe Vélez y el Centro Democrático reunificado, así como otras fuerzas independientes de una nueva derecha sin complejos, que podríamos poner fin al oscurantismo de la izquierda radical colombiana, cuyo nefasto régimen nos ha devuelto a los tiempos de Pablo Escobar, Juan Sámano y Jorge de Villalonga.

Personalmente, no creo en las encuestas.

Personalmente creo, que después de Rafael Núñez Moledo y Juan José Nieto, como los más representativos, una familia del Caribe Colombiano volverá a ocupar la Casa de Nariño este año.

 

Luis Eduardo Brochet Pineda

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Un comentario de “ABELARDO DE LA ESPRIELLA FENÓMENO POLÍTICO: EXITOSO, COHERENTE, DISCIPLINADO, PRAGMÁTICO Y COSTEÑO

  1. Aneelie P. dice:

    Barrancas guarda en su gente una fuerza que no necesita gritarse: se percibe en la manera de organizarse, en la inteligencia que se transmite de generación en generación y en la unión que se convierte en su mayor riqueza. Esa unión, silenciosa pero firme, es lo que ha permitido que el pueblo siga de pie y sea ejemplo en la región.
    El doctor Arcesio, con su escritura reflexiva y su mirada ambiental, ha sabido poner en palabras esa esencia: la de un pueblo que piensa, que se cuida, que se proyecta más allá de las dificultades. Su voz es la de un barranquero que entiende que la unión es más poderosa que cualquier diferencia.
    Hoy, el alcalde joven y lleno de energía está a punto de entregar un nuevo barrio con 200 casas, fruto de la alianza con el ministerio. Ese barrio no es solo un conjunto de viviendas: es la oportunidad de narrar la historia de Barrancas desde su mayor riqueza, la unión. Que este espacio se convierta en símbolo de la tenacidad barranquera, en un lugar donde la memoria y la fuerza colectiva se hagan visibles.
    Y que ese barrio no se quede en ladrillos: que sus calles se rodeen de murales artísticos que cuenten la historia del municipio, que la música autóctona acompañe sus celebraciones, que las memorias que solo los barranqueros guardan en sus corazones se pinten y se canten para que nunca se olviden. Que cada pared, cada esquina y cada casa sea testimonio de lo que significa ser barranquero.
    Porque en Barrancas, más allá de las pruebas y las diferencias, siempre ha habido una verdad que sostiene todo: en la unión está la fuerza.

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