“ AL GUAJIRO HASTA LA MUERTE LE LLEGA TARDE”

Las esporádicas incursiones en la docencia, la vocación académica y la observación empírica de la realidad me reafirman en la tesis que la superación del rezago guajiro en ámbitos del crecimiento y del desarrollo económico, social, cultural, institucional, tienen como derrotero una estratégica y ambiciosa política educativa. En esta columna complementaremos el esbozo plasmado en un escrito preliminar donde sugerimos una revolución educativa. El énfasis en la presente epístola apunta esencialmente a las causas y las consecuencias del rezago en capital humano.

Evocaremos factores remotos para dar con la génesis del rezago del talento humano en La Guajira, los antecedentes y argumentos históricos que determinan y explican la debilidad contemporánea del nivel educativo y su resultado: precario capital humano. Es proverbial  la implicación del aislamiento geográfico, económico y cultural  en el atraso y marginalidad peninsular, por lo menos hasta la cuarta década del siglo xx. Como muy bien lo describió García Márquez “ Del interior del país, que se cocinaba a fuego lento en su propia sopa, llegaba apenas el oxido del poder: las leyes, los impuestos, los soldados, las malas noticias incubadas a mas de dos mil quinientos de altura”. Al aislamiento aludido encimaremos otros elementos igualmente poderosos para sustentar el origen del rezago, no solo en capital humano sino en diversos asuntos traducidos en una condición estructural de subdesarrollo y de marginalidad territorial, caben razones relativas a la conformación geográfica del territorio, La Guajira es el departamento con la menor productividad agrícola del país, y por último la fisonomía institucional local legada por la colonización española.

El presente revela la retroalimentación de los indicadores de pobreza y educación en un asfixiante circulo vicioso.  En ese contexto surgen inevitables rezagos en el aparato económico y en el frágil capital humano. El departamento disputa los primeros lugares en analfabetismo y en condición de pobreza. La característica de ruralidad- 45% de su población vive en áreas rurales, y la significativa participación indígena en la población total, también un 45%, son dos elementos demográficos con alta incidencia en los elevados niveles de Analfabetismo y de pobreza. Está comprobada la fuerte correlación existente entre educación y nivel de ingresos. Estudios interregionales ilustran como las diferencias entre los ingresos por departamentos en Colombia reflejan que, a mayor escolaridad mayor nivel de ingresos. Las históricas disparidades del desarrollo entre las regiones del país se reproducen y amplifican a partir de las desiguales posibilidades de escolarización y de acceso a mejores niveles de formación. En estudios del DANE, La Guajira con 5,8 solo supera al Chocó que tiene 5,6 años promedio de educación departamental.

 Es tal la prevalencia de la educación en la explicación de las diferencias de ingresos per cápita entre regiones que gradualmente ha venido desplazando la ponderación atribuida a las particularidades institucionales para justificar las diferencias en el desarrollo y en el nivel de ingresos de cada región. Las características geográficas también aportan lo suyo a la hora de explicar discrepancias en los niveles de ingreso per cápita interregionales .

El capital humano no se forja únicamente en la formalidad educativa basada en los currículos académicos en sus distintas etapas y en la opción alternativa de la educación informal obtenida por medios de información y comunicación como Internet, radio, periódico etc., igualmente es factible adquirir la formación y mejoramiento del capital humano en las fuentes laborales ofertadas en el departamento, en todas ellas La Guajira presenta desventajas.

En la primera alternativa: formalidad educativa, a la limitación de recursos se le suma la no pertinencia de la inversión en el rubro educativo y en un factor que no es desdeñable: la corrupción, le agregamos el clientelismo, la falta de competencia de los funcionarios, ineficiencia en los procesos. La segunda opción, la de los medios informales muestra que La Guájira tiene indicadores alentadores en usuarios de Internet, pero el numero de computadoras es de los mas bajos del país, 4 hogares por cada 100, si bien los alumnos tienen acceso a Internet en los colegios, las restricciones de acceso en el hogar dificultan el uso diario y oportuno, de esta forma ronda amenazante el Analfabetismo tecnológico. Por ultimo y en lo que respecta al mejoramiento del capital humano a partir del aprendizaje en el trabajo, la estructura económica del departamento no es la idónea  para la cualificación del capital humano. La minería además de ser un enclave no genera un mercado laboral significativo. Las restantes actividades económicas basadas fundamentalmente en el comercio, restaurantes, trasporte , almacenamiento y comunicaciones y servicios comunales, sociales y personales, no requieren mano de obra especialmente calificada, no se aplican competencias con nivel  de conocimientos técnicos y tecnológicos. Por lado de las actividades agropecuarias, escasamente aportan el 4% del PIB departamental y se caracterizan por desarrollarse con bajos niveles tecnológicos.

Para rematar este articulo haremos una sucinta elucubración en torno a los dos aspectos demográficos referenciados arriba y que dispensan su respectiva cuota como factores del retardo estructural en la formación de un óptimo capital humano. Hablamos de los altos porcentajes tanto de población rural como de población indígena. El caso de la población rural lo traducimos en un concepto: Índice de Ruralidad Municipal, y mide densidad económica y distancia a las densidades. Se ha observado una estrecha correlación entre alta ruralidad con altos niveles de pobreza. Este indicador da una medida de la dispersión de la población y del grado de dificultad para dotarla de servicios públicos, educación y salud. Para el caso de la cuantiosa población Wayuu se advierte un enorme desperdicio en el tiempo de ese potencial talento humano, su incorporación al mercado laboral y al mercado de bienes y servicios, es retrasada. Solo hasta 1970 se comienza a suministrar educación diferencial, un modelo educativo que tardíamente reconoce, respeta y valora sus tradiciones y costumbres. En síntesis, que implementara los principios de la Etno-educacion . A la desidia estatal hay que sumarle que este conglomerado humano es el más vulnerable a los criterios del Índice de Ruralidad Municipal debido a su dispersión y a las gigantescas dificultades para el suministro de bienes públicos y/o preferentes.

 

JOSE LUÍS ARREDONDO MEJÍA

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