COSAS DE MARIPOSAS

Las mariposas y yo somos amigas entrañables, tengo accesorios de mariposas, ropa estampada con mariposas, mi fondo de mariposas en el estudio, la puerta superior de mi nevera está llena de mariposas, estoy rodeada de ese insecto fantástico que me seduce.  Los que conocen mi amor por las letras, piensan que es por las mariposas amarillas de Mauricio Babilonia, pero los que me conocen un poco más, saben que hay una afinidad con ellas desde niña.  En La Peña junto a mis hermanas corríamos detrás de las mariposas para atraparlas, en las flores de Margaritas, Rosas Finas,  Cayenas, Bella Las Diez, Azucenas, y en cuanta  flor se posaban; en contra de mi mamá y mi  abuela que siempre nos decían, no agarren mariposas que después se pasan las manos por los ojos y les va a dar ceguera (nombre primitivo de la Conjuntivitis).   Es que en las alas de La mariposa hay un polvillo que produce irritación en la vista, que no me ha detenido jamás, para ir tras una mariposa, ahora, ya no para atraparlas, solo  deleitarme viéndolas revolotear de flor en flor, a veces se me antoja tomarles fotos o hacerles videos.

De pequeña conocí el proceso de transformación del gusano (Oruga) en mariposa, claro, soy mujer de pueblo, lo que me dio la fortuna de conocer el gusano verde, amarillo, negro con naranja y oscuros, que eran los más frecuentes, los vi convertirse en Capullo o Ninfa (nombre rural de la Crisálida) y luego encontrar la cáscara vacía y un mundo de mariposas adornando mi jardín.  Cuando Leí por primera vez Cien Años de Soledad me encantó la idea que mariposas amarillas antecedieran la aparición de Mauricio Babilonia y que para Meme fuera una señal de su cercanía, pero no se me hizo algo extraordinario, si he visto manadas de innumerables mariposas revoloteando sobre personas en los caminos y senderos recorridos de mi niñez. Supongo que Gabo también, solo que se los asignó a un solo hombre.

Me gustan las mariposas amarillas y de cualquier color pero mis preferidas son las Monarcas, para mí gusto son de una belleza singular, colores, formas,  hasta modo oruga es ¡¡hermosa!! Pero mi Filing con las mariposas va más allá de su bellísima apariencia, tiene que ver con el proceso de transformación de la Oruga, que personalmente me causan escozor, hasta ser uno de los insectos más bellos de la naturaleza.

Yo comparo ese proceso con el que vivimos los humanos cuando tomamos la decisión de trabajar en la mejor versión de nosotros mismos, cuando estamos pequeños hasta la adolescencia somos como los huevos de la mariposa en la hoja de algodón de seda, cubiertos, nos alimentan y  nos protegen, somos dependientes de papá y mamá. Como dijo Juanga “Yo jamás sufrí, yo jamás lloré, yo era muy feliz, yo vivía muy bien.  Luego en la adolescencia somos como oruguitas, frágiles, todo lo sentimos exagerado, el dolor, el enamoramiento, la pasión, la dicha, parecen tener amplificadores. Crecemos mientras vamos forjando nuestra personalidad basados en el entorno socio cultural, familiar en el que nos desarrollamos, es tal vez una de las etapas más difíciles, sobre todo porque parece que nadie nos quiere, ni nosotros mismos.

Una vez los golpes de la vida nos van poniendo una coraza, somos como la Ninfa, llegamos a una etapa de madurez donde forjamos carácter, aprendemos a administrar nuestros sentimientos y emociones, sabemos que no todo el mundo merece nuestras lágrimas, comenzamos a soñar con planes y a trabajar duro por conquistarlos, vamos sanando heridas, aprendiendo que nada es tan grande, ni tan trascendente como creíamos,  entendemos que somos responsables de nosotros mismos y que nadie va a hacernos felices, que ser feliz es una decisión personal diaria, que empieza amándonos a nosotros mismos tal y como Dios nos hizo porque entendemos que somos la obra maestra de Dios. Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás. Efesios 2:10.  Entonces estamos listos para romper la coraza, con la fuerza de nuestras alas, es  el momento de  mostrar al mundo nuestra mejor versión, llena de colores fulgurantes, con un vuelo magnético que seduce a todo el que nos ve, es el momento en que todos te preguntan, ¿qué te hiciste?  Y no te hiciste nada, solo te sientes bien y eso se nota.

Cada mañana sin importar la edad, los triunfos o fracasos, lo que tienes y lo que no, el espejo me dice ¡Guapa! ¡¡Y eso que estoy recién levantada!! No fue así siempre, de adolescente me creí fea, a pesar de los muchos pretendientes, de adulta me sentí desvalorada después de vivir procesos muy duros, en los que mi valía estaba tasada en lo que otros hacían o pensaban. ¡¡Qué bárbaro!! Eso mismo me llevó a descubrir lo fuerte, valiente y poderosa que soy, así que rompí la coraza, mi seguridad no dependía más de ella, ahora me podía cuidar yo misma, aprendí a elegir mejor mis sentimientos, mis emociones, mis batallas y hasta a las personas que quiero en mi círculo cercano. ¡¡Cómo has cambiado!! Me decían los que un día me vieron con la nariz y los ojos rojos de tanto llorar y ahora ven esa sonrisa en mi rostro imposible de borrar. Los que ahora me conocen me dicen ¿siempre has sido así? ¡¡Hay tanta paz en ti!! Les digo que no y les cuento mi transformación de Oruga a Mariposa Monarca migratoria, porque también elegí en cuál mariposa convertirme.

Aprendí que no tengo mucho tiempo en esta vida para desperdiciarlo en lo que no aporta a mi propósito en la tierra. Decidí sentirme libre, valiosa, admirable y hermosa y no necesito la aprobación de nadie que no sea Dios. ¡¡Aprendí a volar!!

Si aún no te encuentras comod@ contigo, transformarte en ti mismo, descúbrete, reconcíliate, perdónate, encuentra tu mejor versión y cuando lo hagas, has como la mariposa: ¡¡vuela!!  Vuela segura de lo que eres y representas, del impacto de provocas, se cómo la mariposa ella sabe que es mágica, imparable.  Vuela libre ahora que sabes cuál es tu propósito en la vida y no dejes de disfrutarlo: ¡¡vuela para embellecer la atmósfera dónde habitas, para llenar los ojos y la mente de quienes te ven, de inspiración!! Vuela sobre rosas,  begonias, petunias, buganvillas o sobre cortejos y totumo si toca, pero vuela; vuela libando el  néctar de la flor que te agrada y la que no, déjala pasar.  Vuela, vuelve a volar, libar, inspirar, cantar, soñar;  hasta que en un estanque, un  reflejo del agua te grite ¡Bella! Regreses la vista y digas: ¡Me gusto! ¡¡Toma un poco de esa agua que es buena, refrescas tus alas y vuela, vuela, vuela!!  ¡Porque ya no eres gusano!  ¡Eres mariposa! ¡¡La Obra Maestra de la Naturaleza!!

Noralma Peralta Mendoza

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