¿DEMOCRATIZAR?

¡Que te van a expropiar a ti, loco e porra! – me dijo un amigo de los que aspira una parte de la repartición anhelada producto de la democratización de los recursos privados protegidos por la constitución. Lo afirmo, porque ha manifestado reiteradamente su deseo en inscribirse en uno de los programas sociales para que le asignen unas hectáreas de tierra que le puedan democratizar a cualquiera que tenga más de una finca o lote, en un eventual gobierno. Que susto, pensé- Vamos a darle la oportunidad porque de pronto sale bueno -me insiste-, ¿ajá y si sale peor de lo que estamos qué?  le respondí inmediatamente. Solo es ver los espejos de Boric en Chile y Facundo Castillo en Perú.

Propuestas populistas como esta han hecho que empresarios, propietarios, profesionales y personas relativamente acomodadas tengan como opción salir rápida y masivamente de Colombia, si como resultado de las elecciones sube al poder el candidato que promueve este tipo de discursos, pues, temen a los cambios estructurales del modelo económico, la desarticulación de la fuerza pública y las formas arbitrarias que busquen para lograr una “igualdad”.

La llamada democratización no es más que aforismo que usan para maquillar los deseos de expropiación que anida en las mentes de quien se esclaviza a los ideales de la izquierda radical. Esa corriente política que aferrada a su discurso populista se articula perfectamente con personas llenas de frustración, pobreza y humillación, que, en su desesperanza odian a los ricos culpándolos de su desgracia, radicalizando posiciones ideológicas promovidas por falsos caudillos libertadores, cargados de trastornos.

Ese viejo amigo tiene tantos años anhelando lo ajeno, que si se hubiese propuesto ser escritor, de veras que actualmente podría ser un connotado empresario editorial con toda la cháchara que diariamente se inventa para defender los modelos políticos que proponen una “igualdad” para el que produce y para quien no hace los esfuerzos necesarios por generar riqueza. Estoy convencido que le habría ido mejor en la vida, estuviera al nivel de J. K. Rowling la escritora de Harry Potter o del inmortal Stan Lee, creador de Marvel.

Volviendo al tema de que me iban expropiaban a mí, que tengo créditos, pago a plazo artículos que compro o que no tengo empresas, le dije que ese no es el problema. La complicación es saber de qué vamos a vivir cuando los generadores de empleo vean en riesgo su capital y se lleven su empresa para otro país; ¡Ese es el detalle!  La respuesta va a ser similar a algunas democracias cercanas que aceptaron la intromisión de esa figura, y terminaron sus ciudadanos en una dependencia directa a los subsidios del estado para que nos dé lo necesario como en los regímenes de Cuba, Nicaragua y Venezuela.  Hoy banqueros, inversionistas, creadores de frentes de trabajo, talentosos ejecutivos piensan abandonar nuestro país en el caso que logre la investidura presidencial el promotor de planes económicos basados en la democratización de la propiedad.  

Colombia hoy navega en aguas de reactivación económica pos pandemia, por eso necesitamos políticas económicas atractivas que permitan la generación de recursos para todos los residentes en el país, eso es lo que se debe considerar “igualdad”; aunado a eso navega también en el  reto multidimensional de luchar sin tregua por acabar la corrupción, bajar el gasto fiscal del gobierno y pagar la alta deuda pública, por un lado; por otro, garantizar los derechos fundamentales y resolver la situación de cosas inconstitucionales en diversas partes del país, pero eso no se logra expropiando.

Como demócrata me expreso en libertad, respetando y promoviendo un debate sano sobre lo que necesitamos realmente para mejorar las condiciones de vida de los colombianos, por ello exhorto permanentemente a pensar las acciones antes de ejecutar acciones o vías de hecho que impacten en las realidades generales de los ciudadanos. Por ejemplo, hoy nos quejamos de la inflación, ¿pero no recuerdan que hace menos de dos años vivimos la situación de pandemia y de un paro nacional que destruyó en menos de 48 días lo que quedaba del aparato productivo nacional que empezaba a recuperarse o pensaban que no traería consecuencias a mediano y largo plazo?

Es compleja la situación, pero aún estamos en la opción de revisar las candidaturas y escoger a alguna que proteja los derechos de los propietarios y las libertades, entendiendo que hay más de 6 opciones presidenciales sin odios, sin resentimientos y sin deseos de quitarle nada a nadie, con propuestas serias en todos los aspectos para escoger bien por el futuro de Colombia.

Pero como si todo esto no fuera suficiente, lo grave radica en el anormal resentimiento e ira de quienes hoy abanderan estas propuestas contra los que disienten de sus ideas. Me voy pitao, antes que se me moleste la gente, chao.  

 

Adaulfo Manjarrés Mejía

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