EL AGUIJÓN QUE DUELE, PERO EDIFICA

¿Has tenido algún día, donde te prometes a ti mismo(a), no ofenderte por nada? Qué difícil es controlar las emociones y mantener la paz, requiere de muchos tropiezos levantarse con un corazón dispuesto a perdonar y mantener la paz en estos días difíciles. Pero es prudente mantenerla, aunque resulte difícil, eso sí, teniendo en cuenta que mantener la paz, no es lo mismo que provocarla, no se mantiene la paz barriendo la crisis y frustración bajo el tapete, porque tarde o temprano, algo hará que explotes por todo lo acumulado, en cambio, provocar la paz es más arriesgado, es confrontar, es lanzarte a decir verdades que a veces la gente no quiere escuchar, sin saber que la incomodidad de una confrontación, nos lleva a crecer, aunque el aguijón duela.

El conflicto es el catalizador del crecimiento, es lo que nos permite decir: “Aprendí de esta situación, aunque fue difícil, pero aprendí”. La mala noticia querido lector, es que los conflictos no van a cesar, los dolores no dejarán de estar, las crisis no menguarán, seguiremos en esta montaña rusa donde no queda de otra que aprender a vivir de la manera correcta. Y si algo quieres aportar en tu vida y en lo de otros, debemos aprender a consolar a los afligidos y afligir a los cómodos, ayudar a los que se dejen, a salir de la zona de confort, ese raquítico lugar de comodidad, donde nunca encontraremos el galardón de nuestros sueños.

¡¡¡No pospongas momentos!!! ¡¡¡No pospongas conversaciones difíciles!!! Porque, aunque a muchos incomodes, aunque el aguijón les duela, en algo los vas a edificar. Si amas a alguien y deseas ayudar en algo a su vida, aguijonéalo. Las águilas construyen sus nidos con espinas, luego sobre ellas ponen barro y paja, para que quede confortable; preguntarás: ¿Por qué las espinas?, porque en algún momento cuando ya estos pichones tengan alas preparadas, necesitan volar, pero como el nido es tan confortable no van a querer hacerlo, es cuando el águila retira la paja y el barro y con las espinas, produce que sus hijos tengan que volar, el dolor no deja otra opción que moverte a otro nivel. De eso se trata la vida, de eso se trata el dolor o la ausencia, las ofensas… Tú decides si prefieres el aguijón o volar.

Las palabras de los sabios y de los que aman son como aguijones, pero a veces hay que herir para ayudar, aunque no lo creas, y no se trata de una licencia para lastimar personas, porque la motivación debe ser correcta basada en un espíritu edificado, no para descargar frustraciones, pero es necesario y es realmente amor que alguien te confronte.

¿A quién tienes que aguijonear?… Y ahora, ¿A quién le permites aguijonearte? No se trata de hacerlo en otros, también hay que permitirles a otros que nos edifiquen.

Acepta el aguijón sin cuestionar a las personas o a Dios, porque algo bueno, grande y maravilloso saldrá de esta crisis.

¿Cuándo fue la última vez que fuiste criticado o confrontado y te ofendiste? Te tengo una buena noticia, vas por buen camino, porque aquellos que no son criticados o confrontados están a favor de la corriente y no se atreven a desafiarla, los que somos diferentes producimos olas en un mar de calma, hay que mecer la barca, aunque a muchos les incomode y aunque nos duela el aguijón.

PROVERBIOS 19:11 La gloria es pasar por alto la ofensa

Jaimelis Fonseca Sierra

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