EL APORTE DE LA MINERÍA DEL CERREJÓN AL DESARROLLO DE LA GUAJIRA

La definición de minería extractiva es la misma hoy a la de hace 44 años cuando se suscribió el Contrato entre CARBOCOL S. A. (Carbones de Colombia S. A.), empresa del Estado colombiano, e INTERCOR (International Colombia Resources Corporation), para el desarrollo del Complejo Carbonífero del Cerrejón- zona norte-; por ende, desde esa época era perfectamente predecible determinar el impacto ambiental, social y económico a las zonas de influencia y en quienes desarrollan actividades dentro de las áreas de explotación, lo que me lleva a no entender como hoy día todos ven con  “sorpresa” los resultados de la misma en el año 2021,  satanizando a las empresas mineras que de una u otra forma han aportado al desarrollo de La Guajira.

Siempre nos han mantenido ilusionados con el sofisma de que históricamente somos uno de los departamentos más ricos del país, hecho que es meramente una falsedad, siempre hemos estado en la cola, pues si se revisan los documentos que reposan en la Dirección Nacional de Planeación y en los distintos análisis a los resultados socioeconómicos del departamento, encontramos que en el primer informe del PIB Regional de 1950, La Guajira ocupaba el mismo lugar que hoy, penúltimo antes que Chocó; nos mantuvimos en el mismo puesto en las décadas 60s y 70s ante el abandono estatal, lo que permitió coronar  al comercio ilícito y al contrabando como el medio de generación de riqueza entre sus habitantes, seguido de la producción agrícola en el sur del departamento y a mediados de los setentas el boom de la bonanza marimbera, lo cual no aportó al crecimiento y desarrollo de la península porque los “ricos” se llevaron la plata a invertir en Valledupar (Novalito), Santa Marta (El Jardín y Rodadero) y Barranquilla (El Recreo).

El desarrollo de los municipios guajiros se dio paulatinamente con las tres etapas de ejecución del contrato de explotación en Cerrejón exploración (1977-1980), construcción (1981-1986) y producción (1986-2009), el cual fue prorrogado y está vigente; definitivamente se mejoraron las condiciones de los pueblos, además del surgimiento de  oportunidades económicas gracias a la venta de manera directa o indirecta de bienes y servicios a las empresas y sus trabajadores; en caso de estar equivocado, suplico a quien pueda informarme cual ha sido la verdadera fuente generadora de riqueza y oportunidades laborales en la península, en las últimas tres décadas.

Advierto que no tengo intereses en Cerrejón, ni en contratar con ellos; tampoco asumo condición de defensor de oficio, sino que escribo para exhortar a reflexionar sobre el aporte que las empresas operadoras del Cerrejón han dejado en el Departamento, pues observo que se han ocupado de cargarle la culpa ahora de los desastres de la Guajira a quien ha aportado a su desarrollo, considero que eso es ser desagradecido, suena duro, pero es así.

Es imposible seguir pensando que la empresas mineras son beneficencia,  por tanto, es oportuno aclarar que el modelo de la industria extractiva contempla el conjunto de actividades a gran escala para sacar, extraer, obtener o separar elementos de la naturaleza, incorporándole  precio y dueño con el fin de obtener el mayor lucro posible; así pues, las empresas que han participado en la explotación buscan ganancia, no vienen como hermanitas de la caridad para la redención del pueblo o a sustituir la negligencia del estado y eso se sabía desde el principio; esto me recuerda al meme que circula por internet que adjunto a una graciosa imagen indica: si saben cómo pongo, pa´ que me invitan!

Es hipócrita negar el beneficio de las empresas mineras a la Guajira, para eso invito a que revisen los planes de desarrollo del Departamento y se darán cuenta que la minería ocupa el primer lugar en la estructura del PIB con una amplia ventaja sobre el segundo; solo por mirar el año 2019 mientras la minería ocupa el primer lugar con el 54% o cifras similares durante los años siguientes; el segundo, el sector agropecuario apenas aporta un 7,5% aproximadamente al Producto Interno Bruto, así pues es indudable que el sector minero es realmente la mayor fuente generadora de riqueza por estos lares; salvo la Gobernación, Corpoguajira y La Universidad de la Guajira pocas empresas o entidades públicas generan más de 100 empleos directos o la posibilidad de recursos de inversión, lo demás ha dependido de Cerrejón.

Toda empresa privada funciona bajo la ley de la oferta y la demanda, ¿sino hay demanda que se puede ofrecer y a quién? Lógicamente que las últimas decisiones de la empresa Cerrejón obedecen a la disminución de pedidos de carbón térmico en cumplimiento de los diferentes pactos ambientales suscritos por los países desarrollados y en vía de desarrollo para terminar con las actividades industriales que afecten al medio ambiente; entonces, no se le puede exigir a una compañía que mantenga los costos de operación por encima de las ganancias o utilidades; también es  absurdo, negar que estas empresas han aportado a los Gobiernos nacional, departamental y municipales ingresos por medio del pago de impuestos sobre la base del beneficio que han obtenido durante estos años por la producción y comercialización del carbón, además, del pago adicional de las regalías, que han servido para hacer obras de infraestructura, inversiones en materia social y ejecutar proyectos para satisfacer necesidades educación, salud y emprendimiento que con recursos propios de los ente territoriales no se hubiesen podido llevar a cabo.

Ahora bien, lo que los gobernantes, empresarios y trabajadores hayan hecho durante estos casi ocho lustros con las regalías, utilidades y salarios no es responsabilidad de la empresa, la cual debe ocuparse principalmente en tratar de aminorar los impactos ambientales causados por su actividad extractiva de recursos no renovables; así como, establecer estrategias para garantizar la sostenibilidad durante varias décadas de los proyectos que permitan no solo compensar los daños causados sino también promover la cultura de conservación ambiental en los habitantes de su área de influencia.

Cerrejón como empresa privada puede determinar la necesidad de su planta de personal, además de vincular discrecionalmente a sus empleados, por lo que tantas exigencias a una empresa que a pesar de estar en medio de una crisis de demanda de su producto mantiene abierta las puertas y sigue liderando en el departamento como la entidad que genera mayores oportunidades de trabajo, debemos protegerla y coadyuvar a su restablecimiento; pero parece que la idea es que la cierren y vayan todos a la calle.

Invito a convertir nuevamente a la empresa en nuestra aliada para que conjuntamente con los gobiernos pueda patrocinar (con sus recursos) proyectos de reconversión laboral general para todo el departamento, emprendimientos y formación para los trabajadores y sus familias, lo cual permita disminuir los impactos negativos del desmonte gradual de la planta de personal y el cierre de algunos sectores de su producción por falta de demanda; así mismo, exhortar a los empleados a hacer mejor uso de las herramientas de bienestar social que desde siempre han tenido en la empresa y a los gobiernos a optimizar la inversión y evitar actos de corrupción con los impuestos que genera la actividad minera y la compensación del impacto con las regalías.

Adaulfo Manjarrés Mejía

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