ELÉVATE A LAS ALTURAS

Habacuc Capitulo 3

El Señor omnipotente es mi fuerza; da a mis pies la ligereza de una gacela y me hace caminar por las alturas. Habacuc 3:19 NVI

Dios habita en las alturas como lo dice en Isaías 57:15 Porque el Altísimo, el que vive para siempre y cuyo nombre es santo, dice: «Yo vivo en un lugar alto y sagrado, pero también estoy con el humilde y afligido, y le doy ánimo y aliento. Isaías 57:15 DHH94PC

Y sus pensamientos y caminos son más altos que los nuestros. «Mis pensamientos no se parecen en nada a sus pensamientos—dice el Señor—. Y mis caminos están muy por encima de lo que pudieran imaginarse.  Pues, así como los cielos están más altos que la tierra, así mis caminos están más altos que sus caminos y mis pensamientos, más altos que sus pensamientos. Isaías 55:8-9

Quien sabe cuántas veces he leído este versículo del libro de Habacuc y solo hasta este momento me pregunté ¿Cómo camino en las alturas de Dios? Al pensar en esa altura y al leer en la palabra, pienso en la mente, sabiduría, pensamientos y el corazón de Dios.

Respecto a esto, el apóstol Pablo nombra cuatro dimensiones acerca de su amor que es la definición más concreta del ser de Dios y dice en Efesios 3:18 Espero que puedan comprender, como corresponde a todo el pueblo de Dios, cuán ancho, cuán largo, cuán alto y cuán profundo es su amor.

También en el libro de Job se mencionan estas características. ¿Descubrirás tú las profundidades de Dios? ¿Descubrirás los límites del Todopoderoso? Altos son como los cielos; ¿qué harás tú? Más profundos son que el Seol; ¿qué puedes tú saber? Más extensa que la tierra es su dimensión, y más ancha que el mar. Job 11:7-9 LBLA

Pues he aquí el que forma los montes, crea el viento y declara al hombre cuáles son sus pensamientos, el que del alba hace tinieblas y camina sobre las alturas de la tierra: el SEÑOR, Dios de los ejércitos, es su nombre. Amos 4:13

Meditando en esto, me pregunto ¿cómo hago para escalar a las alturas de Dios?  ¿Cómo hago para estar tan cerca de Dios que pueda escuchar el latir de su corazón? Por qué ciertamente reconozco que no estoy a su nivel, pero también sé que él me dotó para llegar allí, porque soy hechura suya creada a su imagen y semejanza (Génesis1:26).

Personalmente considero que para habitar en las alturas de Dios es necesario estar atentos, tomar la decisión a diario de habitar bajo su sombra (Salmos 91), tener el anhelo de consolidar nuestra comunión con Dios (como cuando uno se enamora), procurar el desarrollo y crecimiento de nuestra fe, porque si la fe viene por el oír, y el oír la palabra de Dios, ¿cuánto más puede generar el oír directamente su corazón, que es la fuente misma de sus palabras? En otras palabras, ¿Si una fe normal es comparada con una semilla de mostaza, como será una que provenga directo de su corazón?

Lastimosamente muchos no podemos escuchar el latir del corazón de Dios, porque las circunstancias, las preocupaciones, los temores, la duda, el pecado, la culpa, y muchas otras cosas nos alejan de vivir una vida de intimidad con Dios; si, oramos, si, vamos a la iglesia, si, ayunamos, si, leemos la palabra, pero muchas veces nuestro corazón sigue estando lejos de Él.

Este pueblo me honra con sus labios, pero su corazón está lejos de mí. Su adoración es una farsa porque enseñan ideas humanas como si fueran mandatos de Dios” Mateo 15:8-9

Nos hemos hecho la idea de un Dios lejano y distante… Es cierto que el habita en las alturas, pero eso no significa que esté lejos de nosotros o sea inalcanzable, lo que si es cierto es que hay un nivel, una altura espiritual a la podríamos llegar y Dios quiere que lleguemos; esto indiscutiblemente nos va a requerir no solo elevarnos por encima de los problemas, circunstancias o tempestades, sino aún en los tiempos en los que todo está marchando bien. Es bien sabido, que la tendencia es buscar a Dios especialmente cuando tenemos necesidad, pero no así cuando creemos que lo tenemos todo resuelto.

Vivir en las alturas implicará abandonarnos en Dios, desarrollar una relación de amistad con El y vivir en la dimensión espiritual en la que él habita, para tener acceso directo al corazón del padre.

Hoy tenemos acceso directo a su presencia, por el sacrificio en la Cruz de Jesucristo, pero realmente ¿estamos llegando al corazón de Dios? ¿Realmente conocemos a Dios? Dice su palabra que Jesús vino y nos dio entendimiento para conocer al Dios verdadero, es decir preparó el camino para acercarnos al corazón del padre.

Y sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento, para que podamos conocer al Dios verdadero. Y ahora vivimos en comunión con el Dios verdadero porque vivimos en comunión con su Hijo, Jesucristo. Él es el único Dios verdadero y él es la vida eterna. 1 Juan 5:20 NTV

En este sentido, es imperioso reconocer que nuestro lugar está en lo alto, para ello fuimos diseñados, fuimos dotados de lo necesario para alcanzar ese nivel y ¿cómo llegamos allí? amando lo que él ama, imitando sus cualidades que son: amor, felicidad, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fe, apacibilidad, autocontrol (Gálatas 5:22-23), adorando permanentemente a Dios, confiando, creyendo,  obedeciendo, deleitándonos en El, anhelando estar delante de Él todo el tiempo, aunque estemos trabajando, durmiendo, o haciendo cualquier cosa, debe existir una conexión directa y permanente con su espíritu santo.

Y que Él te pondrá en alto sobre todas las naciones que ha hecho, para alabanza, renombre y honor; y serás un pueblo consagrado al Señor tu Dios, como Él ha dicho. Deuteronomio 26:19 LBLA

Entonces te deleitarás en el Señor, y yo te haré cabalgar sobre las alturas de la tierra, y te alimentaré con la heredad de tu padre Jacob; porque la boca del Señor ha hablado. Isaías 58:14 LBLA

Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. Salmos 91:14 RVR1960

Estar en las alturas de Dios es elevar nuestra mente, alma, corazón y espíritu, es comprender las situaciones desde una perspectiva diferente a la nuestra, desde un panorama distinto, es comprenderlo todo desde la perspectiva de  Dios

Sin embargo, escalar a las alturas puede ser peligroso si lo hacemos en nuestras fuerzas, confiados en nuestras capacidades, pero cuando lo hacemos de la mano de Dios, eso es otro nivel, porque Dios nos asegura que no caeremos. Porque cuando es Dios quién nos pone en lo alto, ni el mismo diablo puede derribarnos. Habacuc lo decía en su oración, le hablaba a su alma diciendo “El Señor es mi fortaleza, Él ha hecho mis pies como los de las ciervas, y por las alturas me hace caminar”.

Muchos no llegamos a las alturas, porque nos da temor, ya que cuando pensamos literalmente en alturas, lo relacionamos talvez con riesgo o peligro, de hecho, hay una condición psicológica que hace que algunas personas le tengan fobia a las alturas y esta fobia los paraliza, les impide ascender, tal vez hoy tengamos una fobia espiritual a las alturas de Dios, tal vez hasta hoy habíamos estado paralizados, inmovilizados por nuestra fobia, miedo e inseguridad.

Una fobia es un tipo de trastorno de ansiedad. Es un temor fuerte e irracional de algo que representa poco o ningún peligro real.

Para vencer esta fobia, lo primero que Dios hace es fortalecernos y ¿cómo lo hace? sino a través de las adversidades, porque es en medio de estas que aprendemos a ver por encima, decidimos caminar por encima de la tempestad, alegrarnos y adorar, aunque no veamos nada, aprendemos a depender totalmente del Señor, abandonamos nuestros argumentos, rendimos nuestras fuerzas como lo hizo Habacuc y comenzamos a llamar las cosas que no son como si fuesen.

Lo segundo que hace Dios es preparar nuestros pies para ascender, guía nuestros pasos, nos hace crecer y en ese proceso va cortando todo lo que no nos permite elevarnos.

Los pies de ciervas o venados, están diseñados para adaptarse a cualquier terreno. Todos los ciervos tienen pezuñas y dedos en cada pata, sus pezuñas son muy duras y capaces de ayudarles a sobrevivir en diferentes tipos de terreno. No podemos ascender si antes nuestros pies no son transformados, para que puedan adaptarse.

Lo tercero, es que Dios nos mantiene seguro en las alturas; David también lo sabía Salmo 18:33 da a mis pies la ligereza del venado, y me mantiene firme en las alturas.

Por otra parte, vivir en las alturas implica apropiarnos de lo que Dios ha dicho que somos y de lo que nos ha dado. Dice la palabra: Pero recibirán poder cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes; y serán mis testigos, y le hablarán a la gente acerca de mí en todas partes: en Jerusalén, por toda Judea, en Samaria y hasta los lugares más lejanos de la tierra. Hechos 1:8 NTV

¿Y realmente creemos que tenemos ese poder? ¿Nos movemos en El? Realmente no es así, aún siguen llegando adversidades y nos asustamos, no mandamos a callar la tormenta, nos desboronamos. Pero esta palabra es una verdad para nosotros y debemos asirla, declararla, creerla y vivirla y esto solo sucede cuando vivimos en las alturas de nuestro creador.

Particularmente hasta este punto de mi vida he visto obrar a Dios de una manera extraordinaria, pero me hacía falta algo, es mi anhelo personal desarrollar una consciencia tal de Dios que pueda oírlo de manera natural, desarrollar un nivel de fe y de confianza que mi corazón pueda escuchar al suyo y caminar en sus alturas sin miedo a caerme.

Mi corazón te ha oído decir: «Ven y conversa conmigo». Y mi corazón responde: «Aquí vengo, Señor». Salmos 27:8 NTV

Vicky Pinedo 

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