La próxima confrontación electoral para que se escojan quienes van a guiar los destinos regionales y locales, intercalada entre las elecciones presidenciales y de Congreso, será una jornada muy interesante. Es la democracia, con todos sus virtudes y defectos. La vivimos a plenitud. Y cada nación moldea su democracia con sus propias mañas. Que no son resabios, por lo viejas, tal cual sentencia el refrán.
Los aspirantes buscan el favor popular de varias maneras: con un discurso que conecte con los electores, con una propuesta que responda al momento y las necesidades que más apremian a su comunidad, con un soporte político de las estructuras que funcionan en su territorio y con un respaldo financiero.
Pero ¿qué hay detrás de cada uno de estos componentes de una campaña para que sea exitosa? En adición, ¿cuáles deberían ser los factores determinantes de una elección que genere mejor bienestar para los residentes del territorio?
El perfil del candidato debe ser atractivo para la gente. En la medida en que la región o la ciudad son más grandes, el voto independiente, el de las personas que no demandan puestos ni favores políticos, cobra mayor importancia. La clientela pierde entonces peso en la suma de electores para lograr el triunfo y la publicidad juega en consecuencia un papel crítico. Pero eso no significa que los independientes, por ese solo hecho, adquieran la sabiduría para hacer la mejor escogencia posible. Vemos en algunas poblaciones la reiterada tendencia a buscar la solución a sus dificultades en perfiles equivocados, con una terquedad de aragonés. Nadie es tan fácil de engañar como un grupo social decepcionado de un sistema que se aparta de las conveniencias colectivas.
La hipocresía política colombiana nos ha llevado a decretar ilegal la intervención en ella de los funcionarios públicos, cuando no existe uno solo que no trasgreda esa norma. Y la razón es lógica: nadie llega al poder para ejercer un cargo de origen político y convertirse en un monje franciscano que no quiera continuidad de sus ideas ni busque el respaldo de sus gobernados para que lo bueno, incluso lo malo, que haga por ellos no perdure en el tiempo.
Y de allí surge la verdadera razón para que la hipocresía continúe vigente. El acceso al dinero público para financiar ilegalmente las compañas de sus favoritos. La consolidación de unas maquinarias electorales que sin financiación impropia no podrían existir. La clientela, la maquinaria aceitada con los contratos y los puestos para que la continuidad no sea fruto de una buena gestión sino simplemente del control sobre el erario.
Un ilustrísimo, inteligente y pragmático político observó que una campaña política se puede perder por falta de votos, pero nunca por falta de plata…
En esa máxima está la clave del cambio que veo quiere impulsar el presidente De La Espriella. Si la disponibilidad de dinero del presupuesto nacional no está para inclinar ilegalmente la balanza electoral, empieza la verdadera democracia a operar. Pero no basta con lo nacional. Es precisamente en lo regional y lo local donde se evidencian las mañas viejas con mayor énfasis y descaro. Cortar ese flujo es darle un nuevo aire al debate y a la democracia, como un tratamiento para su peor enfermedad. Cada peso del erario que se gasta indebidamente en política es uno que se resta a la solución de los verdaderos problemas sociales.
Hemos registrado múltiples reproches hechos con claridad por parte del presidente a varios actores del poder regional, en distintos lugares y sin tapujos. Directo a la mandíbula torcida. Sin embargo, no basta el señalamiento público del primer mandatario a quienes hoy pervierten la sociedad con tales prácticas. La sociedad ha perdido la vergüenza. Se necesita que en ello lo acompañen los organismos a quienes les compete cuidar la plata colectiva y la conducta ciudadana y sus decisiones ocurran dentro de los criterios y la oportunidad adecuados para que retomemos una senda de saneamiento social, vacunados contra algunas plagas bastante deteriorantes y contagiosas.
¿Están esos organismos de control, Fiscalía, Procuraduría y Contraloría, en disposición de darle curso a estas denuncias, muchas de las cuales son de notorio conocimiento público? Pues es imposible que solo el presidente las conozca. A él le han llegado por varias fuentes y las destaca con carácter. Realmente, no basta con abrir las investigaciones. Deben producirse resultados con prontitud.
Estas denuncias tienen otro trasfondo. El de darle oportunidad a la gente que quiere elegir candidatos que, siendo buenos, hoy no tienen opción por no poder competir con los auspiciados por el poder vigente, con el control del efectivo.
Cerrada la llave del dinero público ilegal hacia las campañas del 2027, tendremos el inicio de una nueva democracia en Colombia.
Nelson Rodolfo Amaya

