LA GUAJIRA Y EL GRAN ACUERDO NACIONAL

Es hora del cambio en Colombia. Ha dicho el presidente Petro, que la llegada a la presidencia de la República de un hombre como él, es la paz. Llego la hora de desarmar los espíritus para entender que la paz solo se logra en medio del dialogo y la reconciliación, sentándose a cerrar heridas y a dar pasos por la unidad nacional.

Esa es la filosofía del gran acuerdo nacional que promueve el presidente electo y con el cual hoy sorprende al país para derrotar la polarización y construir un solo mapa político administrativo donde quepan todos los colombianos. Entendemos que Colombia aún está dividida, por un lado, los que apoyaron al Presidente electo y al pacto histórico, y por el otro, el antipetrismo, los que le temen al comunismo, al socialismo y al Castro Chavismo que gobierna la hermana república bolivariana de Venezuela y el paradigma que ronda en Colombia y los mantiene escépticos.

Pero el interés superior hoy es Colombia, es la paz, la seguridad y una cruzada para derrotar la violencia, la pobreza y la corrupción. Es apenas lógico que, para lograr el gran acuerdo nacional, no solo basta con que el gobierno se rodee de las mayorías en el congreso. El cambio se logra realmente, es con las reformas estructurales del estado, y para eso, es que son las mayorías en el congreso, para apoyar los proyectos de ley donde esté consignado un acuerdo en lo fundamental, para que Colombia cambie.

Ese acuerdo nacional debe ser muy incluyente, es por eso, que, desde el punto de vista de una perspectiva optimista, todos los guajiros esperamos, que en nuestro departamento también se refleje el acuerdo nacional y La Guajira aparezca en la agenda presidencial, como un propósito de país, y esta península, esta vez sí, sea incluida en el nuevo modelo de desarrollo nacional con enfoque diferencial. La Guajira necesita mejorar los diálogos de la región con la nación y todos los canales de interlocución que le permitan llegar a casa de Nariño a impulsar y promover esta región apartada y como isla, pero con unas enormes ventajas comparativas y una gran contribución a la economía nacional, a través de la explotación de sus recursos naturales renovables y no renovables.

Entre los ejes temáticos que no deben faltar en la agenda legislativa de nuestros parlamentarios están la morbimortalidad infantil y materna, las muertes de niños por desnutrición o malnutrición y todas sus patologías asociadas, la regulación de la zona de régimen aduanero especial, la economía extractiva y de enclave y el cierre del Cerrejón. Del mismo modo, el ordenamiento social de la propiedad rural, la terminación del proyecto multipropósito Ranchería para utilizar esos 198 millones de metros cúbicos de aguas no solamente para irrigar 18.600 hectáreas y poner a parir la tierra y reactivar la economía del campo con los distritos San Juan y Ranchería.

También producir agua para el consumo humano mediante acueductos regionales y una hidroeléctrica para producir energía. Así mismo, la definición de si es viable y pertinente o no, la expansión minera para explotación de carbón en San Juan y Fonseca en la era de la transición energética y de la descarbonización. La Guajira requiere además, una verdadera revolución de infraestructura y megaobras del sector transporte y telecomunicaciones que conecte sus territorios tan dispersos y también se hace necesario la Marina Multipropósito en Riohacha, Los muelles de cabotaje en el norte, La planta de beneficio animal con carácter regional en el sur, un parque temático de la Cultura y las artes de La Guajira, El Parque del Compositor en San Juan, el Parque de la Leyenda de Francisco el Hombre en Riohacha, Un complejo agroindustrial y turístico en La Guajira, El mejoramiento de la red terciaria y la construcción de carreteras de cuarta generación.

Igualmente, una moderna terminal de transporte terrestre en el sur y otra en el norte, lo mismo que, un gran complejo agroindustrial y turístico, y una gran red de telecomunicaciones para el departamento, entre muchos otros proyectos. Estos proyectos emblemáticos deberían considerarse en el acuerdo regional y hacer parte del nuevo plan de desarrollo nacional. Pero es muy importante, que en La Guajira se inviertan importantes esfuerzos y recursos no solamente en obras de infraestructura, sino en el desarrollo de la sociedad del conocimiento, en la educación, que es el motor del desarrollo de los pueblos.

Por eso, considero que, emulando al Presidente electo, también debe impulsarse desde la región, un gran acuerdo regional.

Rafael Humberto Frías

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