LA IGLESIA, MÁS QUE CUATRO PAREDES.

La iglesia no está limitada a cuatro paredes, la iglesia somos las personas, el pueblo de Dios, de cada raza y nación. En el libro de Efesios nos encontramos una carta de aliento donde Pablo describe la naturaleza y aspecto de la iglesia y desafía a los creyentes a funcionar como cuerpo de Cristo; debemos tener una unidad entre el compromiso con Jesús y el uso de sus dones, sosteniendo las normas morales más elevadas.

Como iglesia, como seres humanos que somos, puede que no sea muy fácil sostener esas normas morales elevadas, porque constantemente estamos batallando con la oscuridad, con nuestros propios deseos y la vanidad de este mundo, pero ello puede ser posible usando las armas espirituales que están a nuestra disposición, como la oración, el ayuno, la alabanza y la lectura constante de Las Escrituras; así mismo vistiéndonos de su armadura, esto es, cinturón de la verdad, coraza de justicia, calzado consistente en proclamar el evangelio, escudo llamado fe, casco de la salvación y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios.

Todos estamos llamados a ser representantes de Cristo en la tierra, no importa cuánto hayas pecado, Dios no rechaza un corazón arrepentido y dispuesto a sus servicios, que procure la humildad, la paciencia, que sea compresivo y amante de la paz.

Todos están observando nuestra manera de vivir y qué bueno si esta refleja que tenemos a Jesús en nuestro corazón. Que vamos a fallar, sí; que por más nobles que nuestros hechos sean, siempre habrá personas que nos ataquen, critiquen y busquen nuestra caída para señalarnos, también; sin embargo, no hay que desanimarnos y pese a nuestras caídas, debemos levantarnos y continuar por el camino que Dios trazó para nosotros.

Como miembros de la iglesia, independientemente de la religión que profesemos, somos un complemento los unos de los otros, nadie es ni será perfecto, por tanto, debemos aceptar y amar a otros a pesar de sus faltas porque Dios nos ama a pesar de las nuestras.

Aún en medio de los conflictos y afanes del mundo, debemos tener como propósito el mantener la paz con todos, de tal manera que unidos en armonía fortalezcamos la iglesia.

El cuerpo de Cristo es como nuestro cuerpo, si por ejemplo alguno de nuestros miembros enferma, si nos duele la cabeza, si nos fracturamos un brazo, si somos sometidos a alguna cirugía, posiblemente estaremos incapacitados, aunque todo el resto de nuestros miembros se encuentren sanos, lo cierto es que no nos desenvolveremos de la misma forma, nuestro cuerpo no trabajará igual hasta que superemos aquello que nos aqueja, por eso, así como procuramos estar totalmente sanos para reintegrarnos a nuestras labores, no lastimándonos más y buscando recuperar nuestra salud, también debemos entender que nuestro prójimo como miembro del cuerpo de Cristo, puede fallar y qué bueno que los tratemos con amor mientras superan lo que los acongoja, qué bueno poder levantarlos si caen, aconsejarlos si se equivocan, para así, superado todo, cumplamos la tarea de edificarnos como iglesia.

Oración: Señor, te pido que me ayudes a entender que todos somos miembros de la iglesia, por eso, si alguno de ellos enferma (peca, cae, atraviesa alguna adversidad), enséñame a mirarlos con amor, que yo pueda levantar a quienes caen y dar un buen consejo a quien lo necesite, pues no somos independientes los uno de los otros, sino que todos tenemos funciones, ninguna menos importante que la otra, dentro del cuerpo de Cristo.

Amén

Jennifer Caicedo

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