LA JUSTICIA DE DIOS ME CONDUCE A SU HERENCIA ETERNA

Daniel Capitulo 12

Los sabios resplandecerán tan brillantes como el cielo y quienes conducen a muchos a la justicia brillarán como estrellas para siempre. Daniel 12:3 NTV

 Pero tú, continúa hasta el fin, y descansarás y te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días. Daniel 12:13

En este capítulo el señor me detuvo en dos versículos, que hablan por un lado de su justicia y por el otro de la herencia para aquellos que hacen la voluntad de Dios.

¿Qué es la Justicia?

Se entiende por justicia el principio universal que rige la aplicación del derecho para conseguir que se actúe con la verdad dando a cada uno lo que le corresponde. La justicia es un concepto ético que tiene diversas definiciones y que a su vez es subjetivo, es decir que para cada persona la justicia significa una cosa distinta.

Los jueces y tribunales son los que imparten justicia a través de las leyes, las cuales deben ser justas. Estas leyes son desarrolladas por los representantes que ha elegido el pueblo de forma democrática, por lo que en último término quién elige qué es justo es la ciudadanía.

Sin embargo, dice en la palabra de Dios que en la tierra no hay ni un solo justo, es decir que quienes hacen las leyes tampoco lo son, por ende, la justica humana es imperfecta y al final es probable que el objetivo de la misma no se cumpla a cabalidad.

Pues como está escrito: «No hay justo, ¡ni uno solo!  No hay quien tenga entendimiento.  No hay quien de verdad quiera conocer a Dios.  Todos han abandonado a Dios. Todos se hicieron inútiles. No hay nadie que haga el bien.  ¡Ni uno solo! Romanos 3:10-12 PDT.

Por otra parte, La justicia de Dios es uno de sus atributos más notables, ya que EL por naturaleza es justo, por tanto, la justicia en él se manifiesta de forma natural para toda su creación. Por esto es indispensable que conozcamos que existe la justicia de Dios, una que es absoluta y recta manifestando que Él es eternamente justo en sí mismo.

Pero si reconocemos ante Dios que hemos pecado, podemos estar seguros de que él, que es justo, nos perdonará y nos limpiará de toda maldad. 1 Juan 1:9 TLA

En consecuencia, de esta justicia, Dios como juez justo se mantendrá del lado contrario de todo aquello que vulnere su santidad, de manera que para agradarlo, debemos mantenernos en el camino de la rectitud.

En el Antiguo Testamento la justicia divina es expresada en la ira de Dios, pero no porque no ame a su pueblo, sino porque aborrece el pecado. Los hombres eran objeto de la ira de Dios a causa del mal, de las actitudes y acciones de estos, que poco a poco los fueron alejando de la comunión con el creador.

Abraham se le acercó y dijo: — ¿Destruirás tanto al justo como al malvado?  Supongamos que encuentras cincuenta personas justas en la ciudad, ¿aun así la destruirás y no la perdonarás por causa de los justos?  Seguro que tú no harías semejante cosa: destruir al justo junto con el malvado. ¡Pues estarías tratando al justo y al malvado exactamente de la misma manera! ¡Sin duda, tú no harías eso! ¿Acaso el Juez de toda la tierra no haría lo que es correcto? Génesis: 18:23-25

En este capítulo de Génesis, dice que el Señor le contestó a Abraham que, si encontraba cincuenta personas justas en Sodoma y Gomorra, perdonaría a toda la ciudad por causa de ellos, luego bajó esa cifra a 45, 40,30 hasta llegar a 10 (Vr. 32), finalmente, Dios escuchó a Abraham y salvó a Lot y a su familia, pero destruyó al resto de estas dos poblaciones. Esto nos muestra que Dios también da a cada uno lo que le corresponde

Él juzgará a cada uno según lo que haya hecho.  Dará vida eterna a los que siguen haciendo el bien, pues de esa manera demuestran que buscan la gloria, el honor y la inmortalidad que Dios ofrece… Romanos 2:6-7

La gran diferencia entre su justicia y la justicia humana es que a partir de Cristo los juicios de Dios traen en sí mismos la manifestación de su amor para todo aquel que lo desee. Porque a través de Jesucristo se hace manifiesto el juicio de Dios limpiándonos de toda inmundicia, por la fe en Jesús somos purificados, santificados y justificados ante Dios.

Pero ahora, tal como se prometió tiempo atrás en los escritos de Moisés y de los profetas, Dios nos ha mostrado cómo podemos ser justos ante él sin cumplir con las exigencias de la ley.  Dios nos hace justos a sus ojos cuando ponemos nuestra fe en Jesucristo. Y eso es verdad para todo el que cree, sea quien fuere. Romanos 3:21-22

La justicia del hombre te juzga y condena, te impone un castigo que debes pagar a pesar de tu defensa o arrepentimiento, si eres culpable pagarás. Lo triste del caso es que la mayoría de veces no hay trasformación a través de la condena asignada. Esto se debe a que en muchas ocasiones el mecanismo para impartir justicia por parte del hombre no está diseñado para reformar al individuo.

Pero en Dios, no es así… si nos arrepentimos genuinamente (decidimos cambiar de comportamiento), creemos y reconocemos a Jesús como Señor y salvador, podemos recibir perdón de pecados, ser limpios como la nieve y transformados.

Ahora ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Y mientras vivo en este cuerpo, vivo por fe en el Hijo de Dios, quien me amó y entregó su vida para salvarme. Gálatas 2:20

Aunque esto no me exima de vivir la consecuencia natural de mis acciones, dado que seguimos habitando esta tierra, su justicia me da la seguridad que tendré una eternidad al lado del padre.

No se dejen engañar: nadie puede burlarse de la justicia de Dios. Siempre se cosecha lo que se siembra. Los que viven solo para satisfacer los deseos de su propia naturaleza pecaminosa cosecharán, de esa naturaleza, destrucción y muerte; pero los que viven para agradar al Espíritu, del Espíritu, cosecharán vida eterna. Gálatas 6:7-8

La justicia de Dios nos lleva a depurar nuestra manera de pensar, sentir y actuar, para en consecuencia hacer lo correcto. Jesús lo dijo de esta manera: “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (Mateo 5:48). Esto es algo aparentemente improbable. ¿Cómo podemos ser tan perfecto como Dios? Si en la Biblia dice: “Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia…” (Isaías 64:6).

Precisamente, a través del juicio de Dios somos perfeccionados, fortalecidos y alcanzamos un mayor nivel espiritual en Cristo Jesús. Por esto es necesario el juicio de Dios para con sus hijos, porque sin su justicia no podemos ser vasos de barro merecedores de su gloria.

Por otra parte, llevar esta verdad a otros como lo dice el versículo 3 de este capítulo, hará que brillemos como estrellas y recibamos la herencia que fue guardada para nosotros. Pero, para poder enseñar algo primero debemos apropiarlo convencernos de ello y experimentarlo, porque nadie recomienda algo que no ha comprobado.

En Cristo también fuimos hechos herederos, pues fuimos predestinados según el plan de aquel que hace todas las cosas conforme al designio de su voluntad, a fin de que nosotros, que ya hemos puesto nuestra esperanza en Cristo, seamos para alabanza de su gloria. En él también ustedes, cuando oyeron el mensaje de la verdad, el evangelio que les trajo la salvación, y lo creyeron, fueron marcados con el sello que es el Espíritu Santo prometido. Este garantiza nuestra herencia hasta que llegue la redención final del pueblo adquirido por Dios, para alabanza de su gloria. Efesios 1:11-14

 ¡Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo! Por su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo mediante la resurrección de Jesucristo, para que tengamos una esperanza viva y recibamos una herencia indestructible, incontaminada e inmarchitable. Tal herencia está reservada en el cielo para ustedes. 1 Pedro 1: 3-4

Pedro nos enseña en este verso, que una vida eterna en la presencia de Dios es nuestra herencia segura, la cual fue reservada y preservada para aquellos que le aman, aquellos que han buscado su reino y su justicia.

El entender y considerar la gloria que nos espera, nos permite sobrellevar mejor las adversidades de esta vida y alabar a Dios en medio de las pruebas, porque tenemos la garantía que recibiremos todo lo que Él ha prometido.

Las dificultades que tenemos son pequeñas, y no van a durar siempre. Pero, gracias a ellas, Dios nos llenará de la gloria que dura para siempre: una gloria grande y maravillosa. 2 Corintios 4:17

Y la palabra de Dios nos da una hermosa descripción de esta herencia, en el libro de Apocalipsis.  Él les secará toda lágrima de los ojos, y no habrá más muerte ni tristeza ni llanto ni dolor. Todas esas cosas ya no existirán más. Apocalipsis 21: 4

Que hermoso, es saber que, aunque hoy no estemos viendo nada tenemos asegurada una herencia: el reino de Dios, como consecuencia de haber buscado su justicia a través de su hijo y compartir esta gran noticia con otros.

Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Mateo 6:33

Finalmente, hemos de entender que, al buscar la justicia de Dios, somos bendecidos de formas inimaginables, ya que Jesús enseñó que al tener hambre y sed de justicia, seriamos plenos, repletos, saturados.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Mateo 5:6

Vicky Pinedo 

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