LAS COLUMNAS DE MARGA

Por invitación de la Dirección de Cultura de la Alcaldía Distrital de Riohacha en cabeza del abogado Gerardo Toro Aguilar, llegó la oportunidad de un reencuentro gratamente esperado. Marga Lucena conjugaría el verbo que a ella más le gusta: volver. Su tierra siempre será su mejor destino pues para ella no existe la distancia o el tiempo ya que el amor que le profesa a Riohacha es inagotable, perenne y trascendente.

En sus columnas la escritora ha hallado la manera de conjurar la melancolía pues hace casi veinte años que vive en Italia. Por otra parte, sus coterráneos al leerla hemos descubierto no solamente el alto valor de sus letras, si no, la autenticidad de su escritura, sus nobles sentimientos por la riohacheridad, el entrañable afecto por su familia, amigos, hermanas y coterráneos, muy bien aprendidos de vientre y de cuna.

Poco a poco La Casa del Libro Total, lugar estratégicamente ubicado frente al atrio de la Catedral Nuestra Señora de los Remedios, y que se ha convertido en el punto de encuentro de la programación cultural y artística local, se fue llenando. Riohacherísimos personajes a quienes ella llama con cariño “sus paisanos” acudieron a cumplirle la cita a la escritora, hija de la estimada matrona Inés Brugés y de Euclides Palacio, ambos fallecidos, nieta de Pai Henríquez (Q.E.P.D.), hermana de Tatiana y de Diana, miembro insigne del grupo de amigos El Peaje, egresada cosafista, entusiasta patinadora en su adolescencia, abogada de profesión, escritora por pasión, alegre, auténtica, inquieta y brillante hasta la médula.

En su voz inició la lectura de pequeños fragmentos de sus columnas. Muchos lloramos al escucharla adentrarse en la profundidad melancólica de su criolla prosa. También reímos al descubrir en sus líneas, los libretos que hoy son recuerdos gratos de infancia y juventud, especialmente en la dinámica de las relaciones con los mayores. Marga con sobrados méritos ha acaudalado un significativo público por conectar de manera intensa con los relatos de nuestras raíces, identidad e historia, pues de esa manera fue criada, y así lo asimilamos muchos, pues crecimos creyendo y sintiendo que Riohacha era una extensa familia cuyo mejor lenguaje de entendimiento y cercanía es la consideración por el prójimo.   

Los reconocimientos han llegado inexorablemente, no solo por su activismo literario, si no, por ser ampliamente identificada como una embajadora de la riohacheridad en su querida Italia, país a donde el amor por su esposo Gianny Puppo la llevó y en donde nació el gran depositario de su amor de madre, su unigénito Stefano quien ya cuenta con 22 años.

Recientemente, Marga Lucena participó en una convocatoria del Ministerio de Relaciones Exteriores el cual había invitado a los migrantes colombianos a participar en un concurso de cuentos de cien palabras siendo ella la gran ganadora. De esta manera su voz sigue resonando a través de la lectura de su obra, canalizando el sentir de millones de migrantes compatriotas quienes como ella se han aventurado a forjar un hogar lejos de su terruño aprendiendo a convivir con la melancolía y las ganas de regresar cada tanto a nutrirse del cariño de sus seres queridos.

Su paso por Riohacha sucedió después de reencontrarse con su extensa familia en Barranquilla, de volver al Colegio Sagrada Familia de Riohacha para compartir con los estudiantes un poco de su experiencia como escritora costumbrista, de ser parte de un conversatorio sobre Gabo al lado de Fredy González Zubiría, Weildler Guerra Curvelo y esta servidora; de aceptar una decena de amables invitaciones a desayunos, almuerzos y cenas, y de deleitarse incansablemente con los innumerables reencuentros que su amplia red de afectos le proveen generosamente en cada retorno.

Seguramente en esta ocasión, como suele suceder, Marga volverá a Italia recargada de inspiración para seguir deleitando a sus lectores con su original manera de describir el sentir por su amada tierra, de recordar a los mayores, de evocar personajes icónicos, de retratar la cotidianidad de aquella aldea caribeña donde ella nació, y que sigue siendo el mayor motivo para escribir pues como ella misma lo dice: “Yo no escribo para que me admiren, si no para que me amen” y en efecto, ella y sus letras con sobrados méritos lo han logrado.

 

María Isabel Cabarcas

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