MI PRIMER BESO 

Por allá a comienzos de los 80’s cuando disfrutaba mis mocedades, estaba más linda que nunca, (cosa que no advertí, siempre me creí feita de niña). En medio de mi timidez y temores de adolescente, un caballero muy amado por todos en mi tierra, por su don de gente y calidad humana, se prendo de esta perla morena. Por las noches llegaba a la cantina de mis padres Hamaca Grande, como la mayoría los señores de todas las edades del pueblo, a tomar algo, a jugar billar o a echar chistes, tomarse el pelo, y pedir canciones para cantarlas y darle rienda suelta a sus sentimientos.  Yo podía estar sentada al frente de mi casa que está anexa a la cantina, o dentro, de cualquier forma, podía ver y oír lo que pasaba al lado. De hecho, miraba a veces al hombrecillo de baja estatura, flaco, de una risa estridente y un humor imparable; que se estremecía y ponía su voz sobre la de Beto Zabaleta cuando cantaba Mi Novia “Estoy enamorado de una niña que todas las noches me hace soñar, parece una azucena de esas lindas que hasta me da tenis acariciar…  yo tendría unos 13 años, pero mi corazón estaba en otro lado y no me percataba que ese esfuerzo iba dirigido a mi.  El llegaba casi todas las mañanas a la casa de al lado, donde vivían mi hermana Rocío y su marido, que era hermano del joven enamorado, supuestamente a saludar, después supe (cuando se declaró) que iba a verme temprano porque amanecía y anochecía pensando en mi, y claro me veía acabada de levantar.  Pasados varios meses, quizás un año, le graban  a mi primo Rafa Manjarrés, Puñados de Oro, y recuerdo que un sábado en la mañana (de esos días de diciembre en los que mis hermanos se levantaban a poner música), el muchacho, en la casa de mi hermana se quería desgargantar, cantando “…Linda es tan bonita yo la he sorprendido, sin pintarse acabada de levantar, en toda la tierra tengo un enemigo, un dichoso espejo que la ve arreglar,  por Dios que me muero de pena que me vean en la calle herido, a veces un día de no verla yo siento que se vuelve un siglo…”   Yo no tenia porqué pensar que cantaba para mi, sobre todo porque esas canciones hablaban de azucenas blancas, cabellos dorados y yo bien negrita, claro él lo que quería significar es que estaba enamorado de una niña a la que veía acaba de levantar. Yo tendría 13 y el 16.

Su amor en silencio cobró ánimos cuando ya más grandecito de edad, empezó a trabajar lejos del pueblo (En Riohacha); Se confesó mi prima Clary, (Que era su sobrina) ella me contó, pero como no se atrevía a decirme y a mi no me interesaba, yo me hacía la desentendida.  Pero ya sabida, empecé a prestar atención.  Me di cuenta que los viernes en la tarde cuando en El SENA, querían terminar labores ya el estaba en carretera pa’ La Peña desafiando el tiempo y la adversidad de la noche; a la hora que llegara hacía sonar el pasacinta con esas canciones lindas de Los Betos, casi siempre me despertaban con un toquecito en la ventana, suave para que mi papá no escuchará y por si acaso yo no despertaba, dejaba en las sabanetas del frente de mi casa, los rastros de un cero:  círculos que hacía las llantas del carro,  que giraban varias veces sobre el mismo eje, señales inequívocas, que comunicaban que había llegado el amor en busca de un corazón que lo recibiera. Así pasaron varios años.   El día de mi grado de secundaria (que al día siguiente cumplí 17 años) fue una muestra muy evidente; no había pavimento de Riohacha a La Peña, ese vehículo voló. ¡Tú sabes!  Justo cuando más lo necesitas más inconvenientes hay y salió casi a las 8 de la noche de Riohacha, llegando frente a mi casa a las 10:37 minutos, para esos tiempos duraban mínimo 5 horas en ese camino.   “Nojoda Joven ese hombre a usted la ama” me dijo Raquel, su mejor amigo y mío, al abrazarme y felicitarme. “Joven de la salida de Riohacha aquí nos echamos 2 horas y 50 minutos, nadie dijo una palabra en el camino, yo vine a reaccionar cuando estábamos pasando el río Cesar y vi la hora. Yo no sé quién nos trajo, debió ser Dios en sus alas”.  El solo atinó a decir: “Tenía que estar aquí contigo. No me podía perder tu grado”.

Ya tenía previsto viajar desde Riohacha, con una amiga de la casa hasta Cartagena, a hacerme unos exámenes médicos, sufría de dolor de cabeza. Sabiendo que el iría directo hasta Riohacha con él mi mamá le pidió el favor de llevarme; imagino que fue la felicidad más grande. En el camino me dijo que debía viajar a Nazareth en la Alta Guajira, que era un lugar muy hermoso que si quería conocer y yo dije que si. Fue allá en ese lugar emblemático de nuestro territorio donde después de más de 12 horas de viaje, incluida perdida en el desierto; sentados en un Chinchorro (primera vez que veía uno) bajo un cielo de diciembre colmado de estrellas (como diría Rita), en medio del chirrido de los grillos y el silencio del desierto, que aquel amor que llevaba varios años represado, encontró el valor para expresarse. “Nojoda yo si soy marica, se me va a salir el corazón”. Dijo.  Me tomó la mano y la puso en su pecho, y debían haber más de mil caballos galopando, en ese ser. “Yo te tengo que decir esto, o me muero”. Decía, ¿mientras a mí se me empezó a acelerar la respiración pensando y ahora? ¿Este hombre me va a decir que está enamorado de mí y yo que le voy a responder? A esa hora pensé que no debí haber ido.  Mi corazón andaba suspirando por mi propio amor callado, me pasaba a mí lo mismo que a él, pero por alguien más.  Creo que solo dejé que todo siguiera el curso que se suponía debía seguir, no recuerdo sus palabras siguientes, reaccioné cuando me besó, Mi primer beso en la vida, yo no sabía cómo era eso, obvio fue una cosa torpe, ¿supongo que el tocó el cielo y yo solo pensaba que hago? Solo había visto besos en las novelas y eran solo labios que se juntaban, así que ahí dejé mis labios junto a los de él.  Supongo que sentí que me los iban a arrancar, aturdida me quité. Me fui a mi chinchorro y la verdad es que no dije más nada del asunto, creo que el entendió todo como miedo a lo nuevo y dio por sentado que lo había aceptado y éramos novios. Al regreso viaje a Cartagena y en adelante solo me escondía de él Cuando llegaba a La Peña. El no entendía mi actitud, yo solo no sabía que hacer, no sabía cómo corresponder a un amor tan inmenso con lo que me sobraba, para mí o lo amaba igual o no. Si iniciaba una relación sin sentir lo que él sentía me sentía deshonesta. Pero tampoco me atrevía a decirle tal verdad u dañarle El corazón, así que solo huia. Al siguiente semestre me fui a la Universidad y ese tiempo me dio respiro.  En ese tiempo el sentimiento de este hombre se volvió canciones hermosas, lleno de valentía llegó por primera vez a mi ventana y canto tres canciones, luego las escuché tantas veces que me las aprendí, más hoy no vienen a mi memoria, trato de conseguirlas y no he podido. El se fue de este mundo y se llevó sus canciones al cielo, y creo que pidió a Dios que las olvidarnos todos los que nos las sabíamos, en mi búsqueda rescaté una estrofa de una de las que compuso cuando me fui a la U

Amor Viajero

En mi pueblito cerca de la nevada, una tarde nublada yo vi ocultar el sol y vi que regresaban lloviznas que se fueron, y aquel amor viajero se fue y no regresó

Cayó la noche tan oscura y callada y yo con una guitarra turba a aquel silencio, porque en mi pecho se anida una esperanza, que no todas las almas la guardan con respeto

Y todo mi pueblo dormido, se alcanza a ver un cazador, solo se escucha el bullicio de aquella humilde canción

Que hoy llevo en ella un ardor, llevo en mi pecho un delirio, llevo en mi mente un martirio y no veo solución

Hoy debo decir que a ese hombre yo lo amé con un amor con el que no he amado a ningún hombre. No lo amé como él quería que lo amara, no lo amé como a un amigo, ni siquiera como a un hermano.  A él lo amé como al hombre que me amó sin que yo lo amara.  El día que sufrió ese accidente mortal siento que hice las oraciones más intensas de mi vida, quería arrebatar su vida a la muerte, quería convencer a Dios de cambiar su voluntad; fueron días de intensa agonía para todos.   ¡No fue posible!!  El dolor más grande que había experimentado por la partida de alguien amado lo estaba sintiendo ese perverso día, ya había despedido a mis dos abuelas y dos hermanos y no me habían dolido así; solo el dolor de perder a mi madre superó en intensidad el dolor de despedir a ese hombre al que amé, porque me amo sin que yo lo amara.   ¡Quería darle fuerzas en el alma a su esposa y a sus hijos, a su mamá, a sus hermanos, a cada persona de mi pueblo, que lo amó, así como yo, porque él nos amó primero!!

¡Hoy lloro, como siempre que recuerdo a El Gran Chano, el excelente hijo, amoroso esposo, al incondicional padre, inmejorable amigo, a ese ser humano que tocó el alma de todo el que lo conoció, porque vivió para trascender e impactar!!

Noralma Peralta Mendoza

DESCARGAR COLUMNA

13 comentarios de “MI PRIMER BESO 

  1. Silvia Liliana Angulo Mejia dice:

    Hermosa crónica, casi nunca las mujeres amadas estamos casadas con quién verdaderamente nos ha amado con vehemencia y fervor .

  2. Francisco Javier Pérez Flórez dice:

    De sus crónicas hoy he leído la mejor, la verdad mi seño, acaba usted de dejar al descubierto el sentimiento más grande del ser humano, el sentimiento de amar y ser amado, la versatilidad de su pluma se está moviendo en todos los terrenos de la literatura, hoy usted nos llenó el alma de la realidad pura de un verdadero amor en silencio!!
    Muchísimas gracias por regalarnos esa bella intimidad de su vida de juventud!

  3. Victoria D Peralta M dice:

    Lloré y lloraré siempre que recuerde ese ser humano tan especial que se fue temprano al cielo…
    Lo que no sabía es que te había besado je !!
    Excelente crónica, despierta las emociones, las hace evidente en las lágrimas que salen al recordarlo
    Te amo vieja

  4. Hidelka Freyle dice:

    Noritica de mi vida, gracias por la magia de tus escritos!!. Bendigo tu vida y ese hermoso don que te regaló papá Dios. Fuerte abrazo!!

  5. NUBIA MUÑIZ PERALTA dice:

    Hermosa crónica. Mi prima querida.
    Que al leer se descubre el sentimiento más hermoso que posee el ser humano ” El amor”.
    Despertando nuestras emociones, el sentir y la realidad de un verdadero amor en silencio.
    Dios la siga iluminando. Un fuerte abrazo.

  6. Esther Daza dice:

    Mi socia esto me partió el Alma. Esta frase se me quedó “ A él lo amé como al hombre que me amó sin que yo lo amara. ” hermoso este escrito

  7. Pingback: YO TAMBIÉN SOY MUSA - Ojo Pelao´ Magazine

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Abrir chat
💬 ¿ Necesitas ayuda?
Hola 👋 ¿En qué podemos ayudarte?