Banquillos bajo sospecha, silencios del VAR y un debut que rompe jerarquías
Inicia el Mundial y con el debut de todas las selecciones, la primera parte de la fase de grupos ya nos dejó el cuerpo lleno de sorpresas. No hubo tiempo para el calentamiento ni para el estudio estéril; el torneo arrancó a revoluciones máximas.
El partido inaugural fue un reflejo de esto: un auténtico caos con tres expulsados y un sinfín de comentarios sobre lo que fue el espectáculo extrafutbolístico. Pero más allá del show, lo importante ocurrió en la cancha con la victoria de uno de los países anfitriones: México. El Tri se enfrentó a una Sudáfrica sin un esquema de juego claro y con un planteamiento bastante predecible. Al final, los tres puntos fueron para los locales, aunque, siendo honestos, la diferencia en el marcador debió ser mucho más notoria.
En el plano individual, hay que destacar con letras mayúsculas la actuación de Julián Quiñones, protagonista absoluto del primer gol. El colombiano naturalizado mexicano es, sin duda, la gran sensación de la selección azteca en este arranque mundialista. Gracias a su empuje, México ya es el líder definido de su sector con 6 puntos, seguido por Corea con 3 unidades. El Grupo A se convierte así en el primero en definir su liderato por puntaje, contrastando con zonas como el G y el F, donde todavía no hay nada escrito.
Y es precisamente en ese Grupo F donde saltó la gran bomba de la jornada. España, el campeón del mundo de 2010, firmó la que es, hasta ahora, la verdadera sorpresa del torneo. Los favoritos no lograron descifrar el cerrojo de Cabo Verde y terminaron dejando muchísimo que desear con un insípido 0-0.
Mientras algunos favoritos históricos tropiezan en sus dudas, potencias como Inglaterra y Francia imponen condiciones con sus máximas estrellas.
Por otro lado, cerrando el balance de lo que nos ha dejado esta intensa primera semana con el resto de los partidos, las potencias históricas ya empezaron a mover sus fichas. Alemania cumplió con creces, mostrando una participación sólida que los ratifica como serios candidatos y dejando claro que no pretenden dar concesiones. Sin embargo, los reflectores y la gran polémica se los llevó el triunfo de Argentina. Aunque la Albiceleste logró sacar adelante su partido con hat trick de Messi, el encuentro nos dejó una enorme incógnita y una discusión que seguirá encendida por un tiempo esa jugada intermitente en la que medio mundo se pregunta si era o no tarjeta roja para Lionel Messi. Aquí es donde queda flotando la duda en el aire: ¿por qué el VAR no hizo el llamado al árbitro ante una falta que pareció tan clara a los ojos de muchos? Una omisión difícil de justificar con tanta tecnología.
A esta lista de gigantes bajo la lupa se suman Brasil y Portugal, cuyos debuts encendieron las alarmas de sus aficionados. Lo de la Canarinha fue un empate completamente inesperado que frena en seco sus aspiraciones de un arranque perfecto. El rendimiento colectivo sembró serias dudas, pero las individuales no se quedan atrás; jugadores clave como Raphinha todavía no demuestran sobre el césped el nivel que todos esperamos ver de ellos. Asimismo, el banquillo abre otro gran debate técnico: ¿por qué Carlo Ancelotti no termina de confiar en Endrick? ¿Qué le falta a la joven joya para que el míster decida meterlo a la cancha a destrabar partidos como este? Por su parte, el empate de Portugal nos deja con más de lo mismo; llegaban como uno de los grandísimos favoritos para levantar la copa, pero no se vio, ni de cerca, la fuerza y la autoridad esperadas. Para colmo, las miradas apuntan a la interna del esquema, la alarmante poca participación que tuvo Cristiano Ronaldo en el debut, aislado en ataque, sumado a las declaraciones de João Neves.
En la acera opuesta de las decepciones encontramos a Inglaterra. Los tres leones saltaron a la cancha pisando fuerte y reafirmando por qué, como siempre, llegan etiquetados como uno de los grandes candidatos al título. Con figuras como Harry Kane comandando el ataque y Jude Bellingham manejando los hilos en el mediocampo con una jerarquía asombrosa, Inglaterra se viene perfilando como el rival a vencer si mantienen el nivel arrollador que mostraron en su debut.
A esta sólida exhibición británica hay que sumar la impecable participación de Francia. Les Bleus disiparon cualquier tipo de dudas con un fútbol dinámico y letal, liderados por un Kylian Mbappé que firmó un debut soñado al despacharse con un doblete extraordinario, demostrando que llega a la cita mundialista en un estado de forma temible.
A este gran nivel europeo hay que anexar el panorama de Estados Unidos, que ya logró ganar su segundo partido del torneo. Lo del conjunto norteamericano está siendo una de las gratas sorpresas de este mundial, pisando firme y demostrando que vienen con muchísima fuerza, se han consolidado como un equipo sumamente sólido. Su rendimiento rompe con todos los pronósticos previos, pues prácticamente nadie los daba como favoritos en la previa, y ahora obligan a todo el mundo a tomárselos muy en serio.
En medio de este contexto, también hay que mencionar a Colombia, que cumplió con la tarea al ganar su primer partido de la fase de grupos. Si bien es cierto que Uzbekistán no representaba un candidato fuerte en los papeles, este triunfo es oxígeno puro en un grupo que se perfila como particularmente inesperado y traicionero. La verdadera prueba de fuego para los cafeteros viene ahora, cuando tengan que medirse contra la República del Congo, un rival físicamente más fuerte, y ante una Portugal que, a pesar de su debut, bajo ninguna circunstancia se puede considerar un equipo débil.
En resumen, esta primera fase nos ha regalado un recordatorio invaluable: ¡qué bien se siente volver a vivir un Mundial! Ha sido una semana cargada de emociones.
Cynthia Ramos

