NAVEGANDO EN EL LICOR  

Para los jóvenes de hoy resulta fácil remplazar los libros y las oportunidades en la educación por ahogar sus vidas entre el licor.

*¿Cuántos jóvenes en Colombia y en nuestra región ahogan en el licor su falta de oportunidades?

Su caminar lento, la cabeza baja, de poco hablar, es llamado André por sus patrones temporales, cuando inicia un trabajo de ingeniería como un experto albañil, con las medidas exactas del material que va a utilizar, da la orden al ayudante: dos latas de cemento, tres de, arena, mientras este prepara la mezcla él, Andrés, con el metro mide, anota, luego se pone el lápiz en la oreja al tiempo que indica lo que el ayudante debe hacer. su mirada se nota un tanto perdida cuando me le acerco para preguntarle sobre su pasado estudiantil… “André, conocimos que usted fue el mejor de su clase en el bachillerato, además, conocí que la primera emisora que llegó a los hogares sanjuaneros fue diseñada por usted. ¿Cómo lo hizo?”; respondió: “fácil, siempre me gustó todo lo que tenga Ve! con la ingeniería, soñé con ser un ingeniero industrial, pero no tuve como hacerlo, ahora trabajo en el rebusque, me le mido a lo que sea”.

El rebusque, apoyo de los desafortunados

Resulta fácil también empastar textos, proyectos de grado y todo material digno de conservar en mis ratos libres; “André, ¿por qué toma tanto ese TOD barato llamado churro – chirrinchi?”, responde: “es un escape, cuando tomo sufro menos y pienso menos en lo que hubiese podido alcanzar, pero no tuve apoyo, esto me ayuda a sufrir menos porque estando en  temple no pienso, no sufro, ¡huy!, y el churro es barato, lo conseguimos con solo dos mil pesos y bien sabroso; en cualquier alambique se consigue a toda hora, muchos compañeros de infortunio lo consumimos y la “pea” sale barata; con solo cuatro mil y seis mil pesos ya estamos bien entonados, y así no se piensa, no se sufre, no importa no tener trabajo o llegar tarde a la chamba de albañilería; la patrona y el patrón lo pasan por alto porque lo importante es que el trabajo quede bien: hecho, aunque uno se demore para terminar».

Dice – André que el lunes casi nunca va trabajar porque el domingo es corto y la botella amanece llena y toca terminarla primero; algunos dicen, asegura, que “el churro de “Pedro Clavel” es más sabroso que el de “Críspulo”, pero lo importante es que siempre hay.

Toda la gallada piensa que en temple sufrimos menos al pensar que si hubiésemos tenido para ir a la universidad, hoy no beberíamos tanto, es que existen ahora más oportunidades, universidades a distancia, se paga por cuotas, mientras que en nuestra época había que irse a las grandes ciudades y mis papás no tenían para mandarme plata”.

Además, me aseguró, en mi época no existían las pruebas Icfes, ni las becas del Cerrejón, sólo era exonerado de todos los exámenes porque sobresalía con mis respuestas precisas, dejando muchas veces boquiabiertos a mis profesores. A los jóvenes de hoy les sugiero que no desaprovechen las oportunidades, que no defrauden a sus padres, ni los mantengan engañados cuando en las grandes ciudades sólo se dedican a parrandear, a seguir al cantante de moda, utilizando la excusa perfecta: “Mami es que el reporte del semestre aún no lo han entregado, ni ha llegado mi correo electrónico, pero no te preocupes que voy bien. Sean sinceros y aprovechen las oportunidades”.

Al cierre de esta crónica contactamos que en el municipio de San Juan existen más de 30 alambiques que sin ningún control expenden este licor, incluso, a menores de edad. Exhortamos a las autoridades para que tomen cartas en el asunto para evitar la destrucción de nuestra juventud.

Ana Cecilia Fuentes

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