NO HAY QUE SUBESTIMAR AL ELECTORADO

A la clase política colombiana le digo: Las cosas están cambiando, no hay que subestimar al electorado; se evidencia el deseo de dejar de ser manipulables, tampoco quiere creer en promesas idealistas, la compra de votos ya no es atractiva, muchas personas leen con detenimiento sus programas y comparan sus propuestas, escuchan sus entrevistas, observan sus equipos con lupa, cuestionan sus alianzas, rechazan la institucionalidad corrupta, analizan su personalidad y las redes sociales no les perdonarán una salida en falso.

En las pasadas elecciones del 29 de mayo, Colombia demostró lo inesperado. Los colombianos quieren un cambio. Se sabía ¿verdad? sí, pero no de esa manera. Los resultados de la primera vuelta presidencial dejan importantes reflexiones:

  1. La división interna de los partidos tradicionales les pasó cuenta de cobro. El afán de protagonismo, el ego y autoritarismo no les permitió avanzar ni enamorar nuevamente a sus electores.
  1. La campaña del miedo triunfó; de un lado, había miedo de perder a Colombia por temor a convertirse en un país ‘socialista’ y, de otro lado, miedo a que continuara el ‘Uribismo’ con ‘los mismos de siempre’, lo que conllevó, a que más personas salieran a votar; pasamos de 19.643.676 electores en primera vuelta en el 2018, a 21.441.605 en las elecciones del pasado 29 de mayo, aumentando en un 9.1% el electorado, pues primaba el temor de convertir el país en una realidad no deseada.
  1. Sin hablar de las metas alcanzadas, el gobierno de Iván Duque generó una desconexión tal con los colombianos, que dejó como consecuencia el retiro del ‘Uribismo’ dentro de la contienda electoral, un golpe duro en una corriente política que ha estado tan arraigada en Colombia. Ahora, saldrán a votar por un candidato que a muchos no les agrada, pero que intentan verle las virtudes que antes no podían reconocer, con tal de no dar su brazo a torcer y votar por el candidato del Pacto Histórico.
  1. Pasaron a segunda vuelta dos candidatos populistas (cada uno a su manera) dejando atrás maquinarias consolidadas y formas de hacer política tradicional. Colombia pide a gritos renovación. Por ejemplo, en el departamento del César, primó el voto de la ‘izquierda’ ganando Gustavo Petro con el 44% de favorabilidad, departamento donde prevalecía el voto por dirigentes tradicionales de ‘derecha’.
  1. Las elecciones no estaban ganadas en primera vuelta por Gustavo Petro como él aludía y, su contrincante en segunda vuelta no será Federico Gutiérrez como esperaba el Pacto Histórico, con quien podía continuar su énfasis en el discurso ‘Anti-Uribe’. Su estrategia debe cambiar si desea ganar. De otro lado, Petro no contemplaba la idea de necesitar apoyos de partidos o dirigentes políticos que en su momento criticó y rechazó. La humildad en la vida pública y privada debe prevalecer porque se puede arrepentir y ‘tragarse’ sus propios sapos.
  1. El gran candidato de opinión resultó ser Rodolfo Hernández, un verdadero estratega; el empresario de 77 años ha demostrado su astucia política; cautiva con un discurso populista y contundente enfocado en acabar la corrupción, se muestra como el candidato independiente, austero, con carácter y criterio. Su estrategia funcionó. Hernández tuvo suerte, logró su cometido y el de su equipo estratégico: Obtendrá millones de votos sin esfuerzo; los votos de la derecha se irán hacia él e incluso puede darse el lujo de rechazar apoyos brindados dado que, votarán por él quienes creen que el país puede irse al ‘socialismo’ con Gustavo Petro.

Colombia está sesgada, no hay tolerancia de opiniones diversas. Desde el momento en que se dieron los resultados de las votaciones en primera vuelta, se desataron una serie de comentarios y opiniones en redes sociales con base en desinformación, noticias falsas, información descontextualizada, creencias sin fundamento y miedo con tal de ver que su candidato es la mejor opción para ‘salvar’ a Colombia del ‘socialismo’ o del ‘uribismo’.

No hay nada ganado; Si Gustavo Petro quiere cumplir su deseo de ser presidente, debe reorientar su estrategia ‘Anti-Uribista’ y, Rodolfo Hernández no puede confiar en el rechazo de gran parte del electorado hacia Petro por miedo a perder el país en el ‘socialismo’, dado que finalmente, no se escuchan con claridad sus propuestas en el escenario público más allá de hablar del rechazo hacia la corrupción.

Se espera suban de nivel, candidatos.

En segunda vuelta presidencial cada voto importará, será una elección reñida, no hay que dejar de votar y, quién sea el próximo presidente de Colombia, encontrará un país dividido, frustrado, con odio y dolor, pero, sobre todo, con esperanza de cambio.

PAULA CALDERON BUITRAGO 

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