¡NO LLEGÓ LA TENDERETA, LA SALIMOS A BUSCAR!!

Hace poco más de un año, varias tribunas se escandalizaron por las palabras del Contralor Departamental cuando en unas declaraciones a un medio periodístico contundentemente manifestó: “Si llega el Covid19 vamos a tener una “tendereta” , los hospitales no están preparados “, se tildaron de irresponsables y sin sentido humanitario, pero hoy parecieran una profecía, no tanto porque nos haya llegado la pandemia y llevado tantos seres queridos, sino porque la salimos a buscar, hoy  debería sentenciar, en sus palabras coloquiales y provincianas: la hicimos boja!

Los Guajiros hemos demostrado que tenemos problemas con la autoridad, parece que rechazamos genéticamente la institucionalidad y al principio de legalidad, no nos gusta recibir órdenes, y por el contrario, en nuestro imaginario colectivo declaramos que tenemos derecho “a todo”, principalmente a divertirnos en parranda, lo que disfrazamos como expresiones culturales autóctonas; ese pensamiento nunca nos ha hecho bien, como tampoco aquel de presumir elevadas capacidades para la malicia indígena, lo que no es más que apología a llevar la contraria al orden establecido, al statu quo.

Las bases constitucionales del estado colombiano se fundan en asegurar a sus integrantes la vida, la convivencia, el trabajo, la justicia, la igualdad, el conocimiento, la libertad y la paz, dentro de un marco jurídico, democrático y participativo que garantice un orden político, económico y social justo, lo cual parece inválido  ante el derecho a hacer lo que yo quiera porque al guajiro hasta la muerte le llega tarde, se sentencia en todas partes con la creencia que la canción está por encima de la constitución; muy a pesar de que la muerte ronda por los 15 municipios y que aún no hemos marcado nuestra casa para evitar que esta entre, como ocurrió en la historia referida en la biblia.

Es oportuno recordar que pertenecemos a una sociedad políticamente organizada con leyes, derechos y deberes, no  vivimos en estado natural por tanto debemos limitar nuestros comportamientos; la carga de evitar la continuidad en la propagación de la pandemia no es exclusiva de los gobiernos y las instituciones de salud; parte de la responsabilidad está en nosotros, la sociedad civil quien debe afrontar con responsabilidad  el autocuidado, el aislamiento preventivo y el lavado de manos, solo es eso, pero no estamos en la capacidad de atenderlos, porque el ron que no me bebo yo se lo va a tomar otro y ya está que se acaba, pareciera ser la regla de oro en tiempos de pandemia.

¡Malditos! Sentenció con rabia un médico amigo que me llamó para que hiciera un estudio constitucional sobre la posibilidad de presentar ante el congreso de la república una proposición para modificación del Código Penal y se castigue no con sanción pecuniaria sino con reclusión intramural a quienes violen las medidas administrativas dispuestas por las autoridades para contener la propagación de la enfermedad, pues continuó: Nos están matando, son muchos los médicos que han fallecido cumpliendo su labor para salvar a quienes parrandeando se contagian, eso también es homicidio, es una masacre anunciada y no podemos hacer nada, con lamento y entre llanto me decía, ayer enterramos a otro colega.

Mientras él piensa eso, muchos se estresan porque YA CASI LLEGA EL VIERNES Y EL CUERPO LO SABE, claro que ya eso tiene solución, para satisfacer esta necesidad se han creado los patios parranderos o como los llaman las autoridades “patios COVID”, en los cuales se ofrecen servicios de bar y rumba sin el más mínimo cumplimiento de los protocolos de bioseguridad, además de las parrandas “frentiadas” porque estoy en mi casa, conductas reprochables que se deben cambiar para garantizar la supervivencia de muchos de nuestros familiares y amigos, pues está visto que la Covid no es exclusiva de los adultos mayores (quien ya están inmunizados con las vacunas) sino que las nuevas cepas no piden cédula ni registro civil, nos está dando a todos.

Ernest Gellner doctrinante en el estudio de la teoría moderna del estado siguiendo a Max Weber señala como su premisa principal: El estado es la especialización y concentración del mantenimiento del orden; no se equivoca cuando reconoce que las personas sabemos que estamos atados a esta construcción social para perdurar como sociedad, información que debe masificarse con aquellas personas que creen tener el derecho absoluto a su derecho fundamental a la diversión; sin embargo, no quiero que se mal interprete mi columna, pues quienes me conocen saben que me gusta la parranda y el compartir, no es una postura hipócrita, lo escribo a sabiendas que en estos momentos no son pertinentes este tipo de celebraciones a fin de evitar más situaciones que lamentar, o no creen que estoy ardido por no poder en pocos días celebrar por lo alto mis primeros 40.

Disciplina social necesitamos en este momento, vemos con sorpresa como en Europa y América los contagios han aumentado mientras que en Wuhan (China) y la mayoría de los países de Asia la vida ha vuelto casi a la normalidad, es preciso por el nivel de compromiso que cada persona tiene con su entorno, que la hace actuar no solo en el beneficio propio, sino en el de los demás, tanto así que ahora hasta se realizan eventos con grandes aforos de personas, así mismo, en los sitios de esparcimiento, diversión, establecimientos educativos y centros comerciales la gente asiste sin tapabocas y en las calles pareciera que no hay pasado de cuarentenas, eso lo pueden documentar con las publicaciones del colombiano que se quedó en la ciudad que se consideró el epicentro de la pandemia.

¡Hay tendereta! evidentemente, por nuestra culpa, ¡la hicimos boja!  empero aún hay oportunidad para corregir nuestra actitud frente a la pandemia, recordemos que las misericordias de Dios vienen cada día; no obstante, este es un tema de actitud, en el cual debemos asumir con responsabilidad nuestra carga y ayudar a que otros lo hagan, estamos a tiempo. No quiere decir que toda la culpa la tenemos como sociedad civil, escribo sobre esto porque en muchos otros espacios se ha tratado sobre las responsabilidades del estado representado en sus autoridades de diferente nivel territorial y administrativo. Salud y sanación para todos es mi deseo.

P.D. Gracias doy a José Ramiro y al equipo editorial de permitir comunicar mis pensamientos a través de este medio que cada día crece más y fortalece los espacios democráticos, como dirían en épocas de monarquía: ¡Larga vida al Rey!

ADAULFO MANJARRÉS MEJÍA

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