NOS INTOXICAMOS DE POLARIZACIÓN

Durante décadas nuestro amado país viene sufriendo de un cáncer llamado polarización, si hacemos un recuento histórico todo comenzó en el famoso Bogotazo que marcó un antes y un después en el crecimiento sociopolítico de Colombia como estado de derecho, gran parte de los ciudadanos normalizaron tomarse las vías de hecho para ser escuchados y con el tiempo fenómenos emergentes como el narcotráfico fueron desviando las ideologías que defendían aparentemente causas comunes.

Algunos soñadores siguen apegados a estas ideologías y además defendiendo lo indefendible, pero la gran mayoría de los supuestos “lideres” que nos han traído las renovaciones políticas, solo toman posturas para dividir la opinión del ciudadano de pie, confunden tanto los derechos ciudadanos que poco a poco han ido minando los deberes que constitucionalmente todos tenemos, y han llegado al extremo de distorsionar la formación de valores en una importante cantidad de hogares colombianos.

Antivalores como la ausencia de sentido pertenencia, de civismo y de cooperación ciudadana, normalizaron confundir el oponerse al sistema administrativo que han adoptado las diferentes entidades territoriales, ser opositor político lo han alejado de un verdadero control ciudadano, las veedurías pierden sentido porque la misma ciudadanía no les da valor, ser activista social o político es someterse a que te cataloguen como enloquecido, no se toman el tiempo de hablar con estos colombianos inquietos para saber que realmente piensan, pero si para encasillarlos en las ideologías de moda como las extremas, sea derecha o izquierda.

La intolerancia, el egoísmo, la deshonestidad y la corrupción se han convertido en el alimento de los egos de poder de muchos que miran la oportunidad de servirle a sus coterráneos como un simple negocio, y esos que están directamente afectos responden con violencia, con destrucción, con desapego, con la ambición de que en algún momento tengan oportunidad de ser el verdugo del botín de todos, y no mirar como otros se llenan los bolsillos con las esperanzas de cambio de los pocos que creen realmente en la democracia.

Hace mucho que no nace un movimiento cívico, una organización de voluntarios que tenga como misión el rescate de nuestros valores ciudadanos, esos valores con los que nacemos pero que nos corrompen en una formación intoxicada gracias a la polarización sociopolítica a la que han sometido a nuestra sociedad.

Pero nunca es tarde para quienes tenemos el camino al frente y no le tememos a la oscuridad, es el momento de separar intereses personales, llego la hora de que los ciudadanos con liderazgo innato y capacidad de servicio, pongan a disposición del colectivo lo mejor de cada uno. No es fácil, nadie lo está diciendo, pero si no unimos esfuerzos para organizar un voluntariado con la misión de rescatarnos de esta polarización para dejar de ser una sociedad fallida, jamás saldremos de este círculo vicioso.

Comencemos por reconocer que estamos fallando, que la formación en nuestros hogares no es la mejor, que las últimas generaciones han estado llenas de antivalores, una mea culpa para dar un paso adelante. No es justo que gestemos, formemos y elijamos a nuestros verdugos, generación tras generación. El cambio es mental, la trasformación va de la mano de la decisión por ser un colectivo que, sin importar las inclinaciones políticas, seamos capaces de orientar un desarrollo coherente a lo que realmente necesitamos.

Basta de esa enorme indiferencia que solo nos convierte en unos bobos útiles para aquellos que formamos y luego elegimos con la esperanza absurda de crecer en medio de ambiciones particulares.

Mi invitación es clara, necesitamos un colectivo, una organización social con la capacidad de resiliencia para unir esfuerzos sin pasiones políticas, y haciendo lo pertinente para intentarlo uno y otra vez hasta que se produzca el click mental que nos permita ser una verdadera sociedad.

“Ya somos varios con la misma inquietud, y estoy convencido de que seremos miles”

José Ramiro Celedon Ucrós  –  JRCU

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2 comentarios de “NOS INTOXICAMOS DE POLARIZACIÓN

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