QUIERO UN ALCALDE PARA FONSECA

Con la reciente suspensión del cargo de Micher Pérez Fuentes como alcalde de Fonseca, se creó un enorme vacío, desasosiego y preocupación por la salud administrativa del municipio. Por un lado, el alcalde y su equipo de trabajo, a los cuales poco se les reconoce en sus gestión después de ostentar por más de dos años la primera magistratura municipal y por otro, la población, que hay que decirlo con claridad, poco se sentía identificada con las actuaciones del ahora exalcalde.

Pero como estamos en democracia y las actuaciones de la justicia se deben respetar, esta, ya tomó la disposición de hacer un nuevo llamado a elecciones. Para esto, se nombró a un alcalde encargado quien debe organizar todo para que, en la fecha de las nuevas justas electorales, garantice el proceso electoral y este se dé en completa tranquilidad. Ya el «run run» político se escucha en todas las esquinas, ya a la fogata le metieron seis tizones ardientes que le dan bienvenida a la nueva campaña política.

En Fonseca por primera vez desde que hay elección de alcalde por voto popular, se va a experimentar un proceso electoral atípico. Este viene cargado de un ingrediente adicional, se encuentran activadas las pasiones políticas, pues, se realizan las campañas por el Congreso de la Republica y en el mes de mayo, la primera vuelta presidencial. Por esta razón, la presente campaña será exigente, costosa y todos los políticos nacionales vendrán a pescar en rio revuelto. Todos quieren el presupuesto que tiene un municipio PDET como Fonseca, eso al costo que sea.

Pero como ciudadano, viendo y sintiendo el estancamiento al que se ha expuesto desde lo administrativo al municipio de Fonseca, debo exigir que las presente campañas sean innovadoras, creativas y hablen de los temas reales del municipio. Solo será un año y medio de trabajo, donde se puede hacer tanto y a la vez nada, como ya pasó en estos dos años de la administración de Pérez Fuentes.

Por lo tanto, quiero un alcalde que rompa con hacer lo mismo de siempre, que llegue con un equipo dinámico, trabajador, consolidado y con experiencia en la formulación de proyectos, por no decir, que traiga los proyectos debajo del hombro. Él(ella) deberá plantear soluciones prácticas, útiles y realizables a los diferentes retos que tiene el municipio. Quiero un alcalde, que sea autónomo, pero que entienda que hay un Plan de Desarrollo Territorial vigente. Proponer un plan nuevo, alejado del actual o modificaciones poco realizables, le llevarán varios meses para ser materializarles y el plazo es corto.

El alcalde que llegue debe tener claro que, aunque solo es un año y medio, eso no lo inhabilita para sentar las soluciones a problemas que puedan afectar al municipio en el futuro. Por lo tanto, quiero un alcalde qué proponga ideas, planes, alternativas reales de solución a las dificultades de que puedan superar su periodo de gobierno.

Quiero un alcalde que sea capaz, que sea humilde, un alcalde que acepte las buenas decisiones de sus anteriores. Un alcalde que “coja los mangos bajitos”. Quiero un alcalde que deje a un lado esa mala práctica: ¡es que como eso lo dejó fulanito de tal, no lo voy a hacer! Las obras de los administradores público no son de ellos, son beneficio para el pueblo, no son del alcalde anterior, ni son suyas. El alcalde es un trabajador de la ciudadanía y debe darle cumplimiento a este mandato.

Quiero un alcalde que entienda que, él(ella) deberá trabajar por y para la comunidad, no será alcalde solo de sus electores, sus contradictores políticos también son ciudadanos y hacen parte activa de esta municipalidad.

Quiero un alcalde que entienda que los ciudadanos, tienen derecho a reclamar, hacer auditoria y protestar; eso no significa estar en contra del desarrollo, ni mucho menos ser tachado de enemigo del progreso. Hay espacio para mejorar todo lo público. Hablar de los temas públicos no debería ser elemento suficiente y necesario para ser tachado como adversario del progreso. 

Quiero un alcalde que comprenda que, para realizar los mejores diagnósticos, los mejores planes, las mejores obras, debe estar rodeado dentro de su equipo de trabajo con los mejores profesionales, sin importa si votaron con el alcalde o no. La madurez política nos debe permitir identificar que: los mejores profesionales siempre serán los mejores y en este momento necesitamos de los mejores.

Quiero un alcalde que le haga entender a sus compañeros de trabajo que, la Alcaldía no es una caja menor, ni es un lugar para enriquecerse, ni comprar ropas de marcas o autos de último modelo. A sus empleados se les va a pagar un salario por su trabajo, si eso no es suficiente para vivir deben buscar otra oportunidad laboral, los dineros del municipio son sagrados.

Esta es mi postura sobre el alcalde que quiero para mi pueblo y con ella, espero haber interpretado la opinión de los lectores. Lo que si debe quedar claro es que, si usted quiere un alcalde distinto al que describí, vaya a la Registraduría Nacional del Estado Civil, inscriba su cédula para que el día de las elecciones sea el primero en ir a votar. Recuerde que, un deber que como ciudadanos tenemos es elegir a nuestros dirigentes. En el país que vivimos, los políticos son quienes toman las decisiones más importantes, si usted no vota, permite que elijan por usted.

 

José Armando Olmedo

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