Con la fuerza de la expresión que nace de la provincia de La Guajira se despierta con el derramamiento de las auroras el municipio de San Juan del Cesar, a orillas del río Cesar y en el Pie de Monte de La Sierra Nevada de Santa Marta. En medio de notas y arpegios, letras y melodías, con las caricias de la brisa, el mugir del ganado y el canto de las aves silvestres les abre los brazos a los amaneceres de esta cuna incomparable de autores y compositores con éxitos y clásicos del vallenato. Es aquí donde se hace de la vida una canción. Con más de cien compositores que sirven de referente a su lirica y a su prosa y al repentismo de su propia idiosincrasia, usos y costumbres. Aquí donde, además, de la vieja costumbre de entregar el corazón se canta y se toca un instrumento musical en medio de un circulo de curiosos donde se vierte todo el talento musical, que en este municipio es silvestre en medio de tanta musa y tanta inspiración.
Es aquí donde aún revolotean las mariposas amarillas de Mauricio Babilonia y se respira el aroma de flores mojadas y es más romántica la lluvia de un atardecer junto con los arreboles de sus tardes. Es San Juan el pueblo que se duerme y despierta con tres canciones dedicadas y bien sentidas, y unos versos elocuentes, en un viejo ventanal donde un sanjuanero declara y canta lo que por amor se siente por una novia bien querida. Este es el Macondo del cancionero vallenato que lucha con su festival de compositores por la salvaguarda de este patrimonio inmaterial de la humanidad como su más preciado tesoro. El pueblo que bien describiera nuestro signe nobel de Literatura Gabriel García Márquez en su obra inmortal con sus tardes de topacio donde las mujeres salían a pasear con su corte de primas alborotadas. El mismo pueblo que bien relatara Rafael Escalona destacando su masa critica y su opinión respetable como parte de la vida cotidiana y que diera a conocer el miedo que aún se le tiene a la lengua sanjuanera por su picaresca manera de ver y enfrentar la vida.
Es San Juan el San Tropel eterno de Ketty Cuello donde se dio a conocer el génesis de un pueblo que nació de la más alta pureza del campo, de los viejos trapiches y porquerizas, hasta terminar en un pueblo urbanizado, con gran sentido del desarrollo y con porte señorial. Un pueblo con gente amable y de grata amistad, que le rinde culto a la amistad y a la familia y muy distinguido por su sentido musical. Un municipio donde en cada unidad territorial se encuentra un compositor, un poeta, un bohemio o un repentista. San Juan se caracteriza por una extensa y vasta ruralidad dispersa, entre lomas y cerros, ríos y riachuelos, con mucha pertenencia étnica producto de su sancocho racial. Aquí sobreabundan los escritores, los poetas, autores y compositores, desde el campesino parrandero que pone a parir la tierra hasta la mujer conforme y hacendosa que los acompaña allá en la serranía. Un pueblo de encantos y fascinación es San Juan por sus exóticos paisajes y el espíritu alegre y entusiasta de su gente, tan cordial y amable para conquistar amistades y hablar de su tierra.
Con sitios turísticos que describen los encantos de su propia naturaleza como para describirlos y cantarles sin cesar, al compás de un instrumento musical o de las palmas bien compasadas de un buen parrandero. La Ventana Marroncita en La Junta, El Salto de La Junta y La Peña, el Pozo del Totumo y el Manantial de Cañaverales, hacen parte de la oferta para el turismo de contemplación junto con La Represa del Río Ranchería, un embalse que contiene toda el agua para calmar la sed de la Península. Un paseo de olla, un baño en el río o una parranda típica con caja, guacharaca y acordeón, para disponerse a seguir parrandeando hasta el amanecer, es una verdadera delicia en San Juan del Cesar.
Ese es el pueblo musical que describieran en sus páginas sus más notables y connotados compositores como Roberto y Efrén Calderón, Aurelio Núñez, Deimer Marín, Marciano Martínez, Franklin Moya y Hernán Urbina Joiro, entre otros. Aquí donde este año se celebra la versión 48 de su Festival Nacional de Compositores, versión rey de reyes, en honor a Luis Egurrola, su majestad la lirica sanjuanera descrita con magistral melodía en el pentagrama vallenato.
Rafael Humberto Frías

