SE NECESITAN MEJORES LIDERES

Los recientes hechos políticos en Colombia -en especial en la era post Paro Nacional en donde se mostró la ilegitimidad de los presuntos líderes del pueblo carentes de todo representación o vocería- consolidaron liderazgos de personas con cualidades impresionantes en el control de masas, quienes en sus intervenciones derrochan extraordinarias cualidades histriónicas y comunicativas que cautivan a los espectadores permitiéndoles establecer una conexión nociva, casi de dependencia mental; en su proyección estos profetas planifican meticulosamente la conformación de rebaños a su alrededor quienes en la necesidad los convierten en símbolos intocables atribuyéndoles facultades supralegales conforme al discurso que defienden principalmente generador de odios entre clases sociales carente de fines altruistas.

Sea de corriente liberal, conservadora, progresista, socialista, de centro o comunista es indiferente al grupo que pertenezcan, lo transcendental es estar al corriente de sus intenciones las que no buscan el cumplimiento de los fines esenciales del estado sino un beneficio particular, su hipócrita posición pretende que se les promueva como la tabla de salvación social gracias a su honrosa disposición a servir creando la ilusión de gestión desinteresada, a sabiendas que no hay argumento más canalla y ruin que ese, pues debajo de sus pieles de cordero guardan el deseo comprimido de poder y riqueza que perpetúe sus egos.

Un líder no es un fanfarrón que mancha la institucionalidad con su color representativo o quien constriñe al pueblo a usar señas o símbolos que lo personifican a él so pena de no patrocinar los proyectos que imperiosamente necesitan para mejorar sus condiciones de vida o contratar algún bien o servicio que requieran; es quien defiende la institucionalidad, al pueblo y respeta la democracia apoyándose en el pleno conocimiento de la realidad social, sus emociones, sus virtudes y su manera de pensar para luego convertir los problemas en soluciones y las necesidades en actuaciones eficientes para su satisfacción.

Con cautela debemos observar la realidad que tenemos entre manos Ad Portas de un año político en el que se elegirá nuevo Presidente de la República, Senadores y Representantes a la Cámara, es la única razón por lo que algunos “lideres” promueven acciones y regresan al pueblo, estos que se escondieron en el momento crítico de la cuarentena ahora aparecen haciendo proselitismo en marchas, realizando visitas presenciales a los hogares e invaden las redes sociales con sus falsos aportes aplaudidos por sus secuaces e confiados fanáticos. Es imperativo que para lograr su cometido manipulen descaradamente al pueblo por lo que han perfeccionado sus dotes actorales posando como personas sensibles al sentido comunitario, a costa de la ignorancia de muchos de nosotros quienes por circunstancias propias o ajenas a nuestra voluntad nos dejamos embaucar por estos quienes gozan de esa gracia de encantamiento para obnubilar las mentes crédulas de quienes deseamos a toda costa que la realidad actual sea transformada para el bienestar general.

Por otro lado, requieren una fuerte inyección de capital que permita realizar una invasión soterrada en medios de comunicación corruptibles, eso da tristeza; su propósito incluye también importar la manera oscura incrementar su riqueza personal para “invertir” en su imagen que les permita lograr un espacio de representatividad política lucrativa; lo cual ejecutan en lugares distantes de donde pretenden coronarse posteriormente, arribando seguidamente como adalides de la moral, sinvergüenzas y charlatanes capaces de inventarse atentados para victimizarse planeando convenientemente en que su nombre comience a conocerse como un luchador de la democracia capaz de reivindicar las deudas sociales incumplidas históricamente al pueblo.

Reitero que en la educación está la oportunidad de no dejarnos cegar por el mal que nos amenaza, algunos creen que actúan en el bando correcto de la historia, eso mismo pensaban quienes seguían a Hitler, Mussolinni, Chávez entre otros; el pueblo fanatizó su postura en la potencia de su discurso sintiendo una atracción instintiva hacia esas personas capaces de proyectar una gran convicción y confianza en una causa convirtiendo sus palabras en una incontrovertible realidad, todo ello ha justificado históricamente episodios nefastos cargados de muertes, hambre y violencia; esos neopróceres burlan la inocencia del pueblo manipulando las ideas políticas desde estrategias similares a las de Napoleón, Sun Tzu o Maquiavelo, tácticas persuasivas con resultados casi siempre favorables para quienes apelan a ellas.

Somos muy incautos o definitivamente nos hemos convertido en masoquistas permisivos en materia política, bien lo decía Aristóteles cuando señalaba que “Los tiranos se rodean de malas personas porque les gusta ser alabados y ninguna persona de espíritu elevado les adulará”, por eso debemos pensar definitivamente en cuál es nuestra posición frente a esos líderes negativos que fácilmente se tornan en individuos autoritarios que rodean de personas que se dedican a aprobar de forma automática todas sus acciones, aunque sea falsa su aprobación pero que les representa algún tipo de beneficio, la pregunta es soy uno de ellos?

Nuestro país merece nuevos líderes con valores y determinación a servir que sean capaces de renunciar a la vil costumbre de ganancias adicionales por el ejercicio de su liderazgo, más piensen de veras en la urgencia de dar la vuelta la realidad social del país que se hunde en la miseria y el odio, en donde es imprescindible gestar nuevos escenarios sociales y laborales que aporten escenarios de generación de riqueza acompañados de bienestar, paz y desarrollo sostenible; estamos a tiempo para lograrlo en tanto que la democracia nos lo permite, podemos lograrlo.

ADAULFO MANJARRÉS MEJÍA

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