Por estos días, Riohacha ya no necesita una lupa: basta con abrir los ojos —si es que todavía los queremos abrir— para notar que la capital guajira está atrapada en una mezcla explosiva de mala gestión, falta de autoridad, desgobierno y un civismo que parece haberse quedado en vacaciones permanentes. Mientras la ciudad se deshilacha, […]

