Toda la vida me ha gustado hacer de una buena charla el verdadero motivo de reunirme con amigos y conocidos. A medida que los años pasan, se libera más tiempo para estos propósitos que son los que verdaderamente justifican que uno viva en sociedad. No es la libertad de pensamiento, es la sarcástica crítica que llueve desde cada uno de los convocados, para ponerle un tinte que va de acuerdo con las costumbres de cada zona característica de nuestro variado y glorioso país. Me circunscribo en este comentario a mis entornos caribes, llenos de estridencias, risotadas, maledicencias, exageraciones y mucho, pero mucho, desparpajo. Se arrojan dardos con veneno sutil, otros muy directos y mortales, se aplaude la velocidad de relámpago de las ocurrencias, así como se castiga a los lentos de respuesta y se sanciona a todo aquel que no haga gala de la irreverencia como forma sublime de subsistir en medio de tanta absurdidad de esta vida. ¡Ni más faltaba que el calor del caribe no fuera matizado con unos rones!
En estos episodios previos a las elecciones colombianas sí que volvemos requisito fundamental de la convivencia poner sobre la mesa, sin tapujos ni vestiduras, a los primeros que dejan registros de las actividades de las campañas, los encuestadores de las consultas. Como una tromba marina, fustigamos a los que se alejan de nuestras preferencias, los culpamos de inexactos, de vendidos, de sesgados, de mentirosos. Claro que aquellos que exhiben lo que queremos son engalanados y vueltos profetas. Hay de todo, claro está dentro del listado de firmas, con mayores o menores aciertos, sobre todo las nacionales. Los medios de comunicación compiten por divulgar sus resultados, hoy sujetos a una ley que, como de costumbre inveterada nuestra, rige lo que la libertad de información debería mantener libre. Es decir, como somos tan brutos e ignorantes, y nos dejamos influenciar por la opinión de los demás acumulada en las encuestas, debemos tener un “ayuno” de preferencias estadísticas, no sea que se nos dé por escoger mal (¿o bien?). Algunos se apegan a encuestadores tradicionales y otros contrataron nuevos, acudiendo a su asertividad en varios lugares del mundo.
Hemos visto fanáticos, encuesta en mano, querer convencer a electores algo desconfiados de que la única opción viable es la de su favorito. He escuchado amigos que tomarán partido en las encuestas, como jugando billar a tres bandas: voy a votar por fulano para que no llegue mengano y con ello tampoco suba perencejo. Si voto por Tal, lo hago crecer de manera que anule la aspiración de Pascual, el peor de todos, mientras que si simplemente apoyo a quien mejor me parezca de todos pierdo la oportunidad de dañarle el caminado a un detestable. ¡La politicometría en su máxima expresión!
Muchas de las mediciones registradas por varios encuestadores muestran cifras altísimas de indecisos que, aun diciendo que votarán las encuestas, no saben por quién, faltando una semana para ir a las urnas. Es decir, saben que deben participar, lo sienten como una responsabilidad ciudadana, pero con tantas opciones abiertas se van a tomar el tiempo que queda para elegir. Hasta minutos antes de las 8 a.m. del domingo 8.
Según la última tertulia de calificados analistas de Henry´s, importante bar de la Arenosa, los resultados de estas consultas darán un giro importante al panorama presidencial. Invitar a todos a participar es convocarlos al libre ejercicio de la democracia, a contrario sensu de los partidos históricos, que quieren valorar sus cartas con los candidatos para mayo, sobre el supuesto de pedirle -ordenarle suena muy fuera de contexto hoy- a sus partidarios que no participen en dichas consultas. Sería de una gran lógica republicana que los apoyos que brinden los partidos a aspirantes fueran determinados por diálogos y compromisos programáticos que tuvieran efecto en el ejercicio presidencial, pero no nos digamos mentiras -no tantas, al menos-, la dirigencia política actual carece de tales jerarquías y la gente cada vez menos se identifica con partidos. Esa gran reforma política es tema para otro momento, pues debe formar parte indispensable de lo que se haga el próximo cuatrienio, pero el reto también es la renovación de liderazgos. Gente fresca en el congreso, perfiles con las 5 C´s: Capacidad, Carisma, Coherencia, Carácter y Convicciones firmes.
No puede uno cerrar un mensaje sobre el primer domingo electoral del año sin referirse a las amenazas que se ciernen sobre el desarrollo de la jornada. Desde la Presidencia de la República se insulta, se descalifica y se cuestiona la transparencia del episodio próximo. Cuando debiera ser todo lo contrario: que quienes se oponen a la continuidad de este régimen estuvieran pidiendo, y consiguiendo, acciones de protección al derecho al voto libre, a la garantía de acudir a las urnas sin presiones provenientes de grupos ilegales, amparados en procesos de paz tan fallidos como los resultados del gobierno Petro. La recuperación de la estabilidad democrática pasa por darle prioridad y debida atención y apoyo al poder electoral, con las fuerzas legítimas en su respaldo y las instituciones de control prontas a hacer valer sus facultades constituciones en tiempo real, no ex post facto, como se ha visto en el pasado. No es cualquiera el que reta a la democracia; es el propio presidente.
Desde la península, y viendo todas estas encuestas, el tema que más debe destacarse es el de las consultas. Al incluir a todos en la pregunta de por quien se va a votar, figuran los que quedarán descartados como resultado de los pactos para no seguir adelante si no son favorecidos por las encuestas. Nos hablamos el 9 de marzo.
Nelson Rodolfo Amaya

