Hoy, domingo de elecciones de Junta de Acción Comunal, en muchos barrios, comunidades y corregimientos de La Guajira se vive una jornada que, aunque algunos consideran menor, en realidad es una de las decisiones más importantes para el presente y futuro de las comunidades.
Muchos piensan que estas elecciones “no tienen movimiento”, que “ahí no hay nada”, y por eso no le dan la importancia que merece. Pero lo cierto es que desde las Juntas de Acción Comunal se construye el verdadero desarrollo del territorio, ese que nace desde lo local y se siente en la vida cotidiana de la gente.
La Junta de Acción Comunal es la organización más cercana a la comunidad. Es la que representa al pueblo, la que gestiona, la que organiza y la que canaliza las necesidades colectivas. Por eso, elegir bien no es un tema menor, es una responsabilidad que define el rumbo del barrio, del corregimiento y del municipio.
Hoy más que nunca es importante que la gente participe. Que los vecinos, las familias, los jóvenes y los líderes comunitarios salgan a ejercer este derecho, porque estos espacios son mecanismos reales de participación ciudadana que permiten fortalecer la organización y el desarrollo comunitario.
Las Juntas de Acción Comunal deben ser espacios transparentes, alejados de cualquier tinte político o de intereses partidistas. Su razón de ser es la comunidad, no los partidos. Cuando estos espacios se contaminan, se pierde el sentido de servicio y se debilita la confianza de la gente.
Por eso, elegir una buena Junta implica escoger personas con reconocimiento en la comunidad, con trayectoria, con trabajo social demostrado, con sentido de pertenencia y con la capacidad de convocar e incentivar el trabajo colectivo. Líderes que sean buenos vecinos, buenos amigos y, sobre todo, comprometidos con el bienestar común.
Una buena Junta no solo gestiona proyectos. También cuida lo que es de todos. Debe velar por los bienes comunitarios, mantenerlos limpios, organizados y en buen estado. Promover jornadas de limpieza, gestionar la iluminación de espacios públicos y contribuir al orden y la convivencia en la comunidad.
Además, las Juntas cumplen un papel clave en la integración social. Son las encargadas de promover las fiestas patronales, las celebraciones populares, las actividades culturales y los adornos navideños que fortalecen el sentido de identidad y unión en los barrios y pueblos.
Cuando una Junta funciona bien, el pueblo avanza. Hay organización, hay gestión, hay participación. Pero cuando no funciona, lo que queda es el abandono, el desorden y la falta de oportunidades.
Por eso, hoy no es un día cualquiera.
Es un día para decidir quiénes van a representar a la comunidad, quiénes van a levantar la voz por el pueblo y quiénes van a asumir la responsabilidad de trabajar por el desarrollo local.
La invitación es clara; participar, elegir con criterio y pensar en el bienestar colectivo. No dejar esta decisión en manos de unos pocos, sino asumirla como un compromiso de todos.
Porque al final, el futuro del pueblo no depende de lo que pase lejos,
depende de lo que hoy decidamos aquí, en nuestra propia comunidad.
Elegir bien la Junta es elegir organización, desarrollo y oportunidades.
Elegir bien la Junta…
es elegir el futuro del pueblo.
Byron Miguel Barros Mejía

