EL ADIÓS AL AMIGO JOSÉ COTES BRUGES

Duele la partida de un amigo, especialmente cuando se trata de un hombre que dejó huellas profundas en la vida de quienes tuvieron el privilegio de conocerlo. José Cotes Bruges, el riohachero querido por todos, partió el viernes pasado 7 de agosto en una clínica en Barranquilla, dejando un vacío inmenso entre sus familiares, amigos y, especialmente, entre la colonia guajira que lo despidió con profundo sentimiento el domingo 9 de agosto en la ciudad de Barranquilla acompañado de sus hijos, sus hermanos Alfonso y Enrique y numerosos sobrinos y ni se diga la cantidad de primos que con nostalgia y tristeza le dieron el último adiós.

José Cotes Bruges fue un hombre de provincia que supo conquistar espacios importantes en Barranquilla, ciudad donde vivió buena parte de su existencia y donde construyó una reconocida trayectoria como empresario hotelero, pero sin desprenderse jamás de sus raíces riohacheras ni de su profundo amor por La Guajira.

Su nombre quedó ligado para siempre a la historia hotelera de Barranquilla. Al frente del Royal Hotel, logró convertirlo en uno de los establecimientos más importantes y reconocidos de la ciudad, especialmente durante las décadas de los setenta, ochenta y noventa, y en los primeros años del nuevo siglo.

El Royal Hotel no fue solamente un negocio para José Cotes. Fue también una verdadera casa de puertas abiertas para los guajiros. Allí se reunieron empresarios, profesionales, dirigentes políticos, periodistas, comerciantes y ciudadanos provenientes de todos los rincones de La Guajira.

En sus salones se discutieron los grandes asuntos del departamento, se tejieron amistades, se promovieron iniciativas y se mantuvo viva la conversación permanente sobre el futuro de una tierra que José amaba profundamente.

Fue, además, un hombre cívico por excelencia. Su vocación de servicio no se quedó en las palabras, sino que se tradujo en hechos concretos y en una permanente disposición para respaldar las causas nobles de su departamento.

Una de esas grandes causas fue la Corporación de Amigos de La Guajira, organización gremial que durante quince años se convirtió en uno de los más importantes escenarios de encuentro, reflexión y gestión de los guajiros residentes en Barranquilla.

La corporación fue fundada el 11 de mayo de 1982 por un grupo de profesionales y comerciantes guajiros. Tuve el honor de desempeñarme como su director ejecutivo, acompañando una extraordinaria generación de hombres y mujeres comprometidos con el progreso de nuestro departamento.

Al frente de la organización estuvieron destacados dirigentes como Edgar Ibarra Ortiz, José Soto Berardinelli y Guillermo Solano Figueroa, quienes ejercieron la presidencia y contribuyeron a consolidar una institución que llegó a tener enorme reconocimiento.

Junto a ellos estuvieron reconocidos guajiros como Jorge Segebre, Samuel Lopesierra Bernier, Issa y Nellit Abuchsibe, Jaime y Emilio Moscote Pérez, Rodrigo Dangond Lacouture, Salustio Solano Cerchario, Eloy Segundo Hernández, Moisés Robles Toncel y Alfonso Medina Parodi.

También hicieron parte de ese formidable grupo Blas García Daza, Jesualdo Carrillo Mindiola, Miguel Murgas Núñez, Juan Bolaños, Moisés Henríquez, Carlos Pérez Almenárez, María Mercedes Soto, Malka León Carrillo, Hernán Ariza Pinto, Sibelis Fontalvo y tantos otros ciudadanos que aportaron su talento y compromiso.

En ese proyecto, José Cotes fue una pieza fundamental. Su Royal Hotel se convirtió prácticamente en la sede natural de aquella hermandad guajira, y su respaldo, junto al trabajo incansable del economista riohachero Arnaldo Ariza Pinto, fue decisivo para que la corporación alcanzara la dimensión que tuvo.

José entendía que los grandes proyectos necesitan generosidad, confianza y capacidad para unir voluntades. Por eso siempre estuvo dispuesto a facilitar los espacios, abrir las puertas y apoyar las iniciativas que buscaran el bienestar de La Guajira.

El Royal Hotel fue escenario de numerosos acontecimientos de trascendencia nacional. Por allí pasaron dirigentes, empresarios, funcionarios, personalidades de la vida pública y representantes de diferentes sectores de la sociedad colombiana.

Pero, por encima de los grandes eventos, el verdadero valor de aquel lugar estaba en la fraternidad que allí se respiraba. Para los guajiros, llegar al Royal era sentirse en casa, encontrar un amigo y tener la posibilidad de conversar sobre nuestra tierra.

José Cotes y Arnaldo Ariza Pinto fueron dos grandes anfitriones de esa época. Ambos comprendieron que la unión de los guajiros residentes fuera del departamento era indispensable para defender los intereses colectivos y proyectar una mejor imagen de La Guajira.

Después vino el llamado “Congresito”, esas reuniones informales de guajiros que se convirtieron en una tradición. Durante mucho tiempo tuvieron como escenario la residencia de don Samuel Lopesierra Bernier, cariñosamente conocido como “Sampi”, otro gran punto de referencia de nuestra colonia.

Con la partida de don Sampi, aquellos encuentros fueron trasladándose a otros escenarios. En los últimos tiempos, las reuniones se realizaban en un centro comercial, bajo el liderazgo de Moisés Henríquez, Arnaldo Ariza y el propio José Cotes Bruges.

Era la misma tradición de siempre: guajiros conversando, recordando, analizando y soñando con su departamento. Cambiaron los lugares, pero permaneció intacto el espíritu de fraternidad que José ayudó a construir.

José era un hombre noble, humano, sencillo y generoso. Quienes lo conocimos sabemos que detrás del empresario exitoso había un ciudadano preocupado por los demás, dispuesto a tender la mano y a compartir con sus amigos los momentos buenos y también los difíciles.

Su grandeza no estuvo únicamente en haber dirigido un hotel exitoso. Estuvo, sobre todo, en haber convertido su trayectoria empresarial en una plataforma para servir, integrar y mantener unidos a los guajiros.

Por eso su partida duele tanto. Se marcha un amigo, pero también un referente de aquella generación de riohacheros y guajiros que, lejos de su tierra, nunca dejaron de pensar en ella ni de trabajar por su bienestar.

Hoy Barranquilla despide a uno de sus empresarios hoteleros más queridos, mientras Riohacha y La Guajira lloran a uno de sus hijos. La colonia guajira despide a un hombre que hizo del encuentro una costumbre y de la amistad una forma de vida.

José Cotes Bruges se nos fue, pero queda su legado. Quedan el recuerdo de lo que fue el Royal Hotel, las historias, las reuniones, las conversaciones, los amigos y, sobre todo, el ejemplo de un ser humano excepcional que entendió que la verdadera riqueza de un hombre no se mide por lo que acumula, sino por las huellas que deja en el corazón de los demás.

Hoy, con el corazón adolorido, solo podemos decirle: gracias, José, por tu amistad, por tu generosidad, por tu amor a Riohacha y por todo lo que hiciste por La Guajira. Que Dios te reciba en su gloria. Te nos fuiste, querido amigo, pero tu recuerdo permanecerá para siempre entre quienes tuvimos la fortuna de compartir contigo una parte de este camino.

 

Hernán Baquero Bracho 

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