SALVAR EL LITORAL: UN PACTO INAPLAZABLE POR EL FUTURO DE LA GUAJIRA

La línea costera de La Guajira, no es solo un accidente geográfico; es el epicentro de nuestra cultura, el sustento de miles de familias, la infraestructura de nuestro turismo y el escudo natural de nuestras comunidades. Sin embargo, ese mismo mar que nos define está avanzando con una fuerza implacable, borrando silenciosamente nuestra historia y nuestro territorio. La erosión costera ya no es una advertencia científica para el futuro; es una crisis del presente que nos exige pasar de la retórica de los diagnósticos a la contundencia de las acciones.

Frente a esta realidad, la Proposición N.° 016 de 2026, pone sobre la mesa una verdad incómoda pero necesaria: a pesar de los loables esfuerzos e intenciones institucionales previas, la falta de un cronograma plurianual, de un presupuesto articulado y de un protocolo unificado ha permitido que el problema siga agravándose. La pérdida de casi 40 metros de playa en el corregimiento de Palomino, o la vulnerabilidad crítica que enfrentan Riohacha, Manaure y Dibulla, son el reflejo de una urgencia que no da espera.

No podemos seguir respondiendo a problemas estructurales con soluciones aisladas o espolones improvisados que solo trasladan la crisis a otras playas. Mitigar este fenómeno exige un verdadero pacto vinculante donde la academia, el sector público y el sector privado dejen de ser espectadores concurrentes y se conviertan en corresponsables con tareas, plazos y recursos específicos.

 

Un llamado a los actores del territorio

La Mesa de Trabajo Vinculante convocada desde la Asamblea Departamental, es el escenario idóneo para concretar esta sinergia regional y nacional. Nadie puede restarse de este llamado:

  • El Gobierno Nacional y Regional: El Ministerio de Ambiente y la UNGRD, de la mano con la Gobernación de La Guajira y las alcaldías locales, deben liderar el timón presupuestal y normativo, garantizando que los recursos de regalías y de inversión nacional concurran en un Plan de Acción coherente.
  • La Academia como Brújula Técnica: La Universidad de La Guajira, está llamada a aportar el rigor técnico y científico. No podemos dar palos de ciego; cada intervención debe sustentarse en el conocimiento de nuestra dinámica litoral.
  • El Sector Privado y el Proyecto Sirius: Las empresas Petrobras y Ecopetrol, que hoy desarrollan el ambicioso Proyecto Sirius en nuestras aguas y costas, tienen una oportunidad histórica. Más allá de sus estrictas obligaciones legales y de licenciamiento ambiental, su participación voluntaria en esta mesa, bajo los principios de responsabilidad social empresarial y sostenibilidad, los consolidaría como aliados estratégicos e indispensables para el bienestar del territorio que acoge sus operaciones.

 

El mar no espera agendas políticas ni debates corporativos a largo plazo. Si no actuamos bajo el principio de precaución y con la voluntad política de suscribir compromisos de obligatorio cumplimiento, seguiremos viendo como el agua se lleva el patrimonio de los guajiros.

Esta iniciativa, que respetuosamente propongo en mi calidad de diputado, marca la ruta correcta: una mesa donde cada entidad asista con la facultad de decidir, de aportar recursos financieros y de firmar un acta de compromisos con indicadores medibles y de cara a la ciudadanía. Es hora de demostrar que somos capaces de unirnos para defender lo que nos pertenece. Salvar las playas de La Guajira, no es solo un deber ecológico, es un acto de supervivencia y dignidad territorial.

 

Olimpo Núñez De Armas

DESCARGAR COLUMNA

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *