La Pluma Dorada plasma la página en blanco con la tinta fina de su pensamiento, inspirada en esta tierra donde la montaña, el río, la luna, la poesía y la música parecen haberse puesto de acuerdo para contar una misma historia.
San Juan del Cesar vuelve a encontrarse con su memoria, con sus compositores y con ese sentimiento profundo que durante generaciones ha convertido al vallenato en una de las expresiones más auténticas de su identidad. Del 17 al 20 de diciembre de 2026, el municipio celebrará la 49.ª edición del Festival Nacional de Compositores de Música Vallenata, una fiesta que este año rendirá homenaje a dos grandes figuras de nuestra música: Alfredo Gutiérrez y Silvio Brito.
Cuarenta y nueve años de Festival significan mucho más que el paso del tiempo. Significan generaciones de compositores, verseadores, músicos y amantes del folclor que han encontrado en San Juan del Cesar un escenario para expresar su talento, preservar la tradición y mantener viva una memoria musical que trasciende las fronteras de La Guajira.
Hablar de este Festival es, necesariamente, hablar de San Juan del Cesar: de sus montañas que reciben las estribaciones de la Sierra Nevada, del río Cesar que acompaña su geografía, de esa luna sanjuanera que tantas veces ha inspirado versos y canciones, y de una comunidad que conserva con orgullo su historia, su patrimonio y su vocación cultural.
Pero también es hablar de quienes han dedicado parte de su vida a hacer posible que esa riqueza cultural permanezca En ese propósito aparece un nombre estrechamente ligado a la historia contemporánea del Festival: Álvaro Álvarez, “el Triple A”, gestor cultural, locutor, periodista y comunicador sanjuanero, quien durante años ha asumido el reto de liderar esta celebración y de articular esfuerzos para que el Festival conserve su calidad, amplíe sus escenarios y continúe siendo una vitrina para los talentos de la región.
Su tarea no se limita a organizar una programación. Detrás de cada edición existe un trabajo de gestión, de búsqueda de apoyos, de articulación institucional y de convocatoria, necesario para que compositores, verseadores y participantes de las diferentes categorías encuentren un espacio digno para mostrar su talento y recibir el reconocimiento que merecen.
Porque un Festival también se construye con estímulos, concursos, premios, encuentros y oportunidades. Se construye cuando un joven descubre que sus versos tienen un escenario; cuando un compositor encuentra quién escuche su obra; cuando un verseador puede demostrar la fuerza de su palabra; y cuando una comunidad entiende que proteger su folclor es también proteger su identidad.
Pero la historia de Álvaro Álvarez no comenzó ni termina en el Festival. Su voz también ha acompañado durante años la vida cotidiana de San Juan del Cesar. Desde los micrófonos de la radio, ha ejercido el periodismo como una forma de comunicación cercana con la comunidad, informando sobre acontecimientos, necesidades, iniciativas y procesos relacionados con el municipio y su desarrollo.
Su trayectoria radial estuvo vinculada inicialmente a Cardenal Stereo, bajo la dirección de Ismael Fernández Gámez y Demis Pacheco, una etapa que hizo parte de su formación y recorrido en los medios de comunicación. Posteriormente, junto con al periodista Evelyn Fuentes, emprendió un nuevo camino empresarial y comunicativo con La Triple A, un proyecto nacido en San Juan del Cesar y pensado también como un espacio para ampliar las posibilidades de expresión del periodismo local.
Así, el micrófono de Álvaro no solamente ha servido para hablar de música. También ha sido, durante años, una ventana para que la comunidad pueda escuchar y ser escuchada; para visibilizar necesidades de barrios y sectores del municipio y para acompañar los procesos que hacen parte de la vida sanjuanera. Y en esa labor hay algo que merece reconocerse: la comunicación entendida como servicio.
San Juan del Cesar ha tenido hombres y mujeres que, desde diferentes escenarios, han contribuido a su crecimiento. También sería injusto desconocer el trabajo que han realizado las distintas administraciones municipales en sus esfuerzos por mantener al municipio articulado con los procesos departamentales, gestionar iniciativas y acompañar el desarrollo de esta tierra. La construcción de un territorio nunca es obra de una sola persona: es el resultado de múltiples voluntades, de instituciones, gestores, líderes, artistas, educadores, empresarios y ciudadanos que, desde sus propias responsabilidades, aportan a un propósito común.
En ese entramado se encuentra Álvaro Álvarez, quien ha hecho del Festival Nacional de Compositores uno de los principales escenarios de su vocación cultural, pero que también ha entendido que amar a San Juan significa ocuparse de sus problemas, acompañar sus procesos y mantener abierta la comunicación con su gente.
Por eso, cuando su nombre aparece al frente de esta nueva edición del Festival, no aparece únicamente el gestor que busca apoyos para una gran celebración. Aparece también el sanjuanero que ama el vallenato, respeta a sus compositores, defiende el folclor, cree en los nuevos talentos y entiende la cultura como una manera de construir comunidad.
Y detrás de ese hombre está también una familia que ha acompañado su camino: Astrid, su compañera y mano derecha en muchos de estos procesos, y sus hijos, quienes han sido parte de ese sueño familiar que se ha ido convirtiendo en una responsabilidad cultural con San Juan.
Son 49 años cantándole a la memoria, por eso, este año, con Alfredo Gutiérrez y Silvio Brito como homenajeados, el Festival vuelve a poner en el centro a quienes han hecho grande nuestra música. Y mientras los acordeones vuelvan a sonar, los compositores escriban sus versos y los verseadores se enfrenten al desafío de la palabra, San Juan volverá a reconocerse en su propia historia. Porque hay territorios que no necesitan inventarse una identidad: la llevan en la memoria de su gente.
San Juan del Cesar es tierra de compositores y poetas, de hombres y mujeres preparados y trabajadores; tierra de gente resiliente, orgullosa de sus raíces y capaz de proyectarse más allá de sus fronteras. Es un municipio que ha sabido conservar su historia mientras mira hacia el futuro. Y quizá por eso, después de 49 años, su Festival continúa teniendo sentido.
Porque mientras exista una voz que cante, una mano que escriba un verso, un acordeón que llame a la memoria y alguien dispuesto a gestionar para que esa expresión cultural encuentre un escenario, San Juan seguirá cantándole a Colombia desde el corazón de La Guajira.
San Juan del Cesar: tierra de montañas, río, luna, poesía, magia y compositores. Y desde la Pluma Dorada de La Guajira, queda escrita esta página en homenaje a su gente, a su cultura y a quienes, como Álvaro Álvarez, el Triple A, han decidido dedicar parte de su vida a mantener encendida la voz de este territorio.
Delia Bolaño

