MAICAO: EL FUTURO NO SE IMPROVISA, SE CONSTRUYE JUNTOS… CONVERSEMOS SOBRE LO DISTINTO…

Cerrar un año siempre nos invita a hacer balances, pero también a preguntarnos qué queremos ser y hacia dónde debemos caminar. Para Maicao, este cierre de 2026 debería representar mucho más que el cumplimiento de un calendario. Tendría que convertirse en una oportunidad para pensar el municipio con mayor ambición, sentido de pertenencia y visión de futuro.

 

Una ciudad social y diversa

Maicao tiene una condición que no puede seguir siendo vista solamente como una circunstancia geográfica: es una ciudad fronteriza, comercial, multicultural y con una enorme capacidad de emprendimiento. Maicao es social.

En sus calles conviven culturas, tradiciones y generaciones que han hecho de la diversidad una de sus principales características. Esa riqueza debe convertirse en una ventaja para el desarrollo. Maicao es diversidad.

 

Los desafíos y el papel de todos

Pero el futuro no se construye desconociendo las dificultades. Los desafíos en materia de servicios públicos, empleo, seguridad, movilidad, educación, salud y oportunidades para los jóvenes siguen haciendo parte de las conversaciones cotidianas de nuestras familias. Reconocerlos no significa desconocer los esfuerzos institucionales; significa entender que los problemas públicos requieren continuidad, cooperación y soluciones que trasciendan los periodos de gobierno.

Por eso, considero importante que Maicao cierre este año con una conversación distinta: menos concentrada en las diferencias y mucho más comprometida con los propósitos comunes.

El gobierno del alcalde Miguel Felipe, que habla de los tiempos de avanzar, tiene ante sí el reto de seguir impulsando acciones que respondan a las necesidades de la ciudadanía y de dejar bases institucionales que permitan esos avances. Ese propósito merece una ciudadanía participativa, que haga seguimiento, formule propuestas y acompañe las iniciativas que produzcan resultados para el municipio.

La colaboración no significa renunciar a la crítica ni al control ciudadano; significa entender que el desarrollo necesita instituciones que gestionen y una sociedad que participe.

 

El Maicao que imaginamos

Junto a mi padre, Atif Issa, quien ya se fue de este mundo, conversé e imaginé, de su mano, un municipio que aproveche siempre mejor su condición fronteriza; un Maicao que fortalezca el comercio formal, que genere oportunidades para emprendedores, que reconozca el valor de las comunidades indígenas y de la cultura árabe, y que convierta su diversidad en una plataforma de desarrollo económico y social.

Un Maicao donde los jóvenes no tengan que marcharse para encontrar oportunidades; donde la educación dialogue con las necesidades del mercado laboral; donde el turismo, la gastronomía, la cultura y el comercio puedan integrarse a una estrategia de crecimiento. Un municipio que piense en grande, pero que también sea capaz de resolver las necesidades más elementales de sus barrios.

Mantengo el criterio: siempre será sano y protector lograr identidad social.

 

Lo que hace falta

Para lograrlo, necesitamos algo más que anuncios y buenas intenciones. Hace falta planificación, capacidad de gestión, alianzas con el sector privado, articulación determinada con los gobiernos departamental y nacional, y una ciudadanía que entienda que su papel no termina cuando deposita un voto.

El nuevo año debería encontrarnos con prioridades compartidas, metas verificables y una agenda de trabajo que convoque a comerciantes, empresarios, mujeres, jóvenes, líderes sociales, comunidades indígenas, academia e instituciones.

No se trata de que todos pensemos igual. Se trata de que podamos coincidir en aquello que Maicao necesita para avanzar.

 

Un cierre que sea un comienzo

Quisiera que, al terminar 2026, no nos quedáramos solamente contando los problemas que todavía tenemos pendientes, sino identificando las oportunidades que estamos dispuestos a construir. Que el debate público deje de ser exclusivamente una discusión sobre quién tiene la razón y se convierta también en una conversación sobre quién está dispuesto a aportar soluciones.

Maicao merece recuperar la confianza en sus propias capacidades. Su ubicación, su gente, su historia comercial y su diversidad son activos que debemos aprovechar con inteligencia y visión gerencial.

El futuro no llegará por casualidad. Se construye con decisiones responsables, instituciones que trabajen, ciudadanos que participen y liderazgos capaces de convocar.

Que este cierre de 2026 no sea solamente el final de un año, sino el comienzo de una nueva manera de pensar y construir Maicao.

 

Carolina Issa Morales

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