¿CARNAVAL O CARTILLA? LA GUAJIRA Y LA DIETA DEL «PAN Y CIRCO»

¡Amanece en La Guajira y el aire huele a progreso, pero nadie lo respira! Mientras la algarabía de la suspensión de un carnaval menor o el chisme del día acapara las tertulias y los estados de WhatsApp, por los pasillos del sector transporte se coló un documento que en cualquier otro lugar del país sería portada, la expedición de  la Resolución Número 20253040051975 ¿El tema? el transporte escolar digno; Sí, ese mismo que ha generado más de un centenar de bloqueos y paros desde 2022 pintando de negro las vías y de frustración el futuro de miles de pelaitos, pero aquí no mi gente, aquí parece que la noticia importante es la trivial, la que da likes.

Da tristeza, y de la buena, ver cómo un acto administrativo que viene a ponerle la lupa y la chequera a un problema histórico pasa desapercibido, esta decisión es la perfecta receta del «pan y circo» versión Caribe, nos quejamos a gritos cuando falta el bus escolar pero cuando la autoridad se sienta, legisla y gestiona una solución real la ignoramos olímpicamente; preferimos el humo negro de la indignación selectiva, esa que se activa solo cuando me tocan la fiesta o el chinchorro de la esquina.

El desprecio por lo importante nos lleva a cambiar las prioridades de un Estado que por fin se está moviendo, exigimos resultados, pero no acompañamos los propósitos, queremos que los niños lleguen a la escuela, pero nos da igual la norma que lo garantiza.

Hablando de ignorar, hay que recordar que detrás de cada noticia fría hay historias de carne y hueso permítanme contarles algo desde la experiencia como Secretario de Educación Departamental en parte de 2022 y todo 2023, me tocó atender personalmente más de 50 cierres de vías por falta de esta norma, eso no son cifras; son trasnochos, son lágrimas de impotencia y el deseo ferviente de que existiera una solución definitiva.

Ese ejercicio obligó a quitarme el traje de funcionario y ponerme en la piel de los niños que perdían clases y de sus padres desesperados, me enseñó que la realidad va más allá de un informe o un correo; tocó sentarme en el barro, comprometer soluciones parciales, presentar solicitudes urgentes al Ministerio de Transporte y, sí, también enfrentar a esos que con intereses oscuros buscaban boicotear los acercamientos honestos del gobierno departamental con el gobierno central y las comunidades; esta resolución es, en parte, el resultado de esa lucha.

No todo es palo y sarcasmo, es mi deber en virtud de la justicia reconocer a quienes no se cansaron de joder, de exigir y de creer, me alegra felicitar a las comunidades de base, a los líderes indígenas Wayuu y Wiwa que con la paciencia de la madre tierra mantuvieron la presión en las carreteras y en los despachos, su persistencia es la que hoy ve frutos en un papel oficial; el reconocimiento es también para el Director Regional del Ministerio de Transporte, y para todos esos funcionarios y ciudadanos de a pie que, con bajo perfil, creyeron que el cambio era posible y esperaron pacientemente esta gran noticia. ¡Ese es el verdadero trabajo en equipo!

Guajiros tengamos algo presente, la Ministra de Transporte sacó una norma única en Colombia que reconoce la diferencia étnica y rural de nuestro departamento, esta es la ley la que nos da herramientas para dejar de bloquear la carretera cada inicio de año escolar; es la ley la que nos blinda ante la corrupción que se robaba esos recursos, pero ¿quién habla de eso? ¡Nadie! seguimos en el modo «queja eterna», el sarcasmo es que esta indiferencia colectiva es el abono perfecto para que los problemas persistan ya que, si no valoramos los avances, si no los apropiamos, estamos pidiendo a gritos volver al mismo punto de partida, al bloqueo, al «venga mañana».

La comunidad tiene la palabra ¿Vamos a seguir enfocándonos en el circo, o le vamos a meter la ficha a la cartilla y al futuro de nuestros hijos? Porque mientras miremos para otro lado, la tristeza seguirá siendo que la solución ya estaba en la mesa y decidimos no verla.

 

Adaulfo Manjarrés Mejía

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