CON EL AGUA COMIENZA EL MILAGRO EN LA GUAJIRA

La Guajira comienza a escribir una nueva página en la historia de sus realizaciones sociales, y esta vez el protagonista es el agua, ese recurso natural que durante décadas ha representado una esperanza aplazada para miles de familias guajiras. La conexión de la represa El Cercado con el sistema de abastecimiento de San Juan del Cesar, destinada a beneficiar a más de 45.000 habitantes, abre una puerta de esperanza para una población que ha esperado durante años soluciones concretas a sus necesidades de agua potable.

La inauguración de la línea de aducción, con la participación del ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, Indalecio Dangond Baquero; el presidente de la Agencia de Desarrollo Rural (ADR), Orlando Dangond Baute; el gobernador de La Guajira, Jairo Aguilar Deluque; la gerente de Esepgua, Andreína Susana García Pinto; y el alcalde de San Juan del Cesar, Enrique Camilo Cubita Urbina, reunió voluntades institucionales alrededor de una necesidad esencial. También acompañaron este acontecimiento los alcaldes de Fonseca, Micher Pérez, y de Urumita, Mary Luz Corrales, así como representantes de la Contraloría y la Procuraduría General de la Nación.

En esta realización merece un reconocimiento especial la ingeniera Andreína Susana García Pinto, gerente de la Empresa de Servicios Públicos de La Guajira (Esepgua), quien ha orientado su gestión a convertir las necesidades de agua potable en soluciones concretas. Su labor se vincula a un proyecto de profunda dimensión social, que demuestra la importancia de contar con instituciones capaces de articular esfuerzos, superar dificultades y materializar iniciativas que durante mucho tiempo permanecieron en el terreno de las promesas.

El gobernador Jairo Aguilar Deluque ha destacado la gestión y el compromiso de García Pinto con los objetivos del departamento en materia de agua potable y saneamiento básico. Este reconocimiento adquiere especial significado en una región donde el acceso al agua continúa siendo una de las demandas más apremiantes. La gestión pública encuentra su razón de ser cuando responde a las necesidades de la gente, y pocas necesidades son tan esenciales como disponer de agua para vivir con dignidad.

En esta misma gesta institucional hay que destacar la participación de Orlando Dangond Baute, presidente de la ADR, cuya articulación contribuyó a impulsar el proyecto. La concurrencia de la Gobernación, Esepgua, la ADR, el Ministerio de Agricultura y las administraciones municipales demuestra que los grandes desafíos territoriales requieren voluntad de cooperación. Cuando las instituciones concentran sus esfuerzos en un propósito común, los resultados pueden traducirse en bienestar colectivo.

De acuerdo con la información publicada por Diario del Norte el viernes 23 de octubre de 2026, el proyecto fue ejecutado con recursos del Sistema General de Regalías por valor de $10.247.917.646,60. Esta inversión busca aprovechar mejor la infraestructura de la represa El Cercado y ampliar las posibilidades de abastecimiento para San Juan del Cesar y las comunidades vinculadas al sistema. Cada peso destinado al agua potable debe entenderse como una apuesta por la salud pública, la dignidad humana y el desarrollo sostenible.

La represa El Cercado, construida durante el gobierno del expresidente Álvaro Uribe Vélez bajo la dirección de Rodolfo Campo Soto, nació como una iniciativa estratégica para aprovechar las aguas del río Ranchería y promover el desarrollo regional. Sin embargo, durante años persistió una enorme distancia entre la existencia de esta infraestructura y el aprovechamiento efectivo de su potencial en beneficio de las comunidades. La represa estaba allí, el recurso hídrico existía, pero sus beneficios no llegaban de manera suficiente a quienes más los necesitaban. Esa contradicción se convirtió en uno de los grandes interrogantes de la historia reciente de la gestión del agua en La Guajira.

Precisamente, Andreína García Pinto expresó que el agua del Ranchería estuvo «secuestrada por 16 años», una frase contundente con la que describió el prolongado tiempo de espera para aprovechar de manera más efectiva esta riqueza hídrica. Sus palabras recogen la frustración de una población que ha convivido con la escasez mientras observa una infraestructura concebida para impulsar el desarrollo. Ahora, más allá de la fuerza de esa expresión, el desafío consiste en garantizar que el agua llegue de manera continua, segura y sostenible a los hogares beneficiados.

El verdadero milagro del agua no consiste únicamente en inaugurar una obra, instalar tuberías o conectar un sistema de abastecimiento. Comienza cuando una madre puede preparar los alimentos sin recorrer largas distancias para conseguir agua; cuando los niños cuentan con mejores condiciones de higiene; cuando las escuelas y los centros de salud disponen del recurso que necesitan; y cuando las familias dejan de vivir bajo la incertidumbre de no saber cuándo podrán abastecerse. Es allí donde una inversión pública adquiere su verdadera dimensión humana.

San Juan del Cesar, municipio de profundas raíces históricas y culturales, merece que sus habitantes tengan acceso a servicios públicos acordes con sus necesidades. La conexión de El Cercado representa una oportunidad para avanzar en esa dirección y fortalecer la seguridad hídrica de la población. Sin embargo, el éxito definitivo dependerá de la operación adecuada del sistema, el mantenimiento de sus componentes, la calidad del agua suministrada y la capacidad institucional para garantizar la continuidad del servicio. La obra debe ser el comienzo de una solución duradera, no un episodio aislado.

El proyecto también se inscribe en una visión más amplia del desarrollo regional. Las aguas del Ranchería son fundamentales para el consumo humano, pero, administradas responsablemente y articuladas con iniciativas agrícolas y de riego, también pueden contribuir a transformar la productividad de los territorios. En ese escenario, la ADR tiene un papel estratégico en la promoción de alternativas para los pequeños productores, la seguridad alimentaria y la generación de ingresos para las familias campesinas.

La Guajira necesita superar la paradoja de contar con fuentes hídricas e infraestructura construida mientras algunas comunidades continúan padeciendo dificultades para acceder al agua potable. Este desafío exige planeación, continuidad administrativa, inversiones bien ejecutadas y vigilancia ciudadana. También requiere comprender que una solución hídrica no termina en la captación del recurso: necesita tratamiento, conducción, almacenamiento, distribución y mantenimiento. Una represa, por sí sola, no resuelve la sed de una población; es la gestión integral la que convierte el recurso natural en un servicio efectivo y permanente.

Por eso, el reconocimiento a Andreína García Pinto debe ir acompañado del compromiso de garantizar resultados sostenibles. La gerente de Esepgua tiene ante sí el reto de consolidar esta conexión como un ejemplo de gestión pública al servicio de las comunidades. Su trabajo, junto con la participación del ministro Indalecio Dangond Baquero, Orlando Dangond Baute y el respaldo del gobernador Jairo Aguilar Deluque, deberá reflejarse en resultados verificables de cobertura, continuidad, calidad y eficiencia. Los habitantes no solamente esperan escuchar que el agua llegó: necesitan comprobarlo cada día en sus hogares.

También merece atención el papel de los recursos del Sistema General de Regalías cuando se destinan a resolver necesidades esenciales. Las regalías deben convertirse en oportunidades para cerrar brechas históricas y mejorar las condiciones de vida de las poblaciones que durante décadas han reclamado mayor presencia del Estado. En una región donde el agua tiene un valor social, económico y humano extraordinario, cada proyecto requiere seguimiento, transparencia y evaluación pública. La inversión será verdaderamente exitosa si sus beneficios perduran en el tiempo.

La conexión de El Cercado con San Juan del Cesar debe servir, además, como punto de partida para avanzar hacia otros municipios que necesitan soluciones duraderas de abastecimiento. Fonseca, Distracción, Barrancas y Hatonuevo ya reciben agua del Ranchería a través de la conexión de Metesusto. Asimismo, en comunidades rurales dispersas de la península se adelanta la construcción de plantas desalinizadoras mediante sistemas de ósmosis inversa. Estos esfuerzos deben formar parte de una política hídrica sostenida, capaz de responder a las particularidades de cada territorio y garantizar que el acceso al agua potable no dependa de la ubicación geográfica ni de la capacidad económica de las familias.

El milagro del agua en La Guajira no se construye solamente con discursos, sino con obras que funcionen, instituciones que respondan y dirigentes que comprendan que detrás de cada tubería hay seres humanos que esperan una vida mejor. La conexión de la represa El Cercado con San Juan del Cesar, destinada a beneficiar a más de 45.000 habitantes, representa una oportunidad para transformar años de espera en bienestar.

Indalecio Dangond Baquero, Andreína Susana García Pinto, Orlando Dangond Baute, Jairo Aguilar Deluque y Enrique Camilo Cubita Urbina quedan vinculados a este esfuerzo institucional. Sin embargo, el mayor reconocimiento para todos será que las comunidades reciban un servicio continuo, seguro y de calidad. Que el agua del Ranchería se convierta en fuente permanente de salud, productividad, dignidad y progreso. Porque cuando el agua llega a quienes la necesitan, no solamente fluye un río: también renace la esperanza de todo un pueblo.

Colofón: La Guajira no puede seguir siendo el territorio donde el agua se contempla como una promesa. Debe ser la tierra donde se convierta en un derecho efectivo, en desarrollo y en vida. El desafío que sigue es lograr que esta obra marque el comienzo de una transformación hídrica que alcance a todo el departamento. Porque la verdadera grandeza de una obra pública no se mide el día de su inauguración, sino en la tranquilidad de cada familia que, desde entonces, puede abrir la llave de su casa y encontrar el agua que tanto ha esperado.

 

Hernán Baquero Bracho 

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