Daniel Carvalho Mejía, autor de la ley contra el ruido sensible su salida del congreso. Ahora les toca a las autoridades aplicar la ley y disminuir el ruido. El editorial del diario El Tiempo este 21 de julio de 2027 tituló: “Que no quede en el papel”. Fue doloroso toparme en “Antes de perder el juicio”, un acápite llamada “las islas ruidosas”, su autor Mauricio Garcia Villegas, manifiesta porque él y sus amigos extranjeros se sintieron estafados con el ruido en las Islas del Rosario y Cartagena, promocionada como una ciudad remanso.
Salir al centro histórico y vivir en cualquier barrio de Cartagena es estar bajo las influencias del ruido que enferma no tanto por los decibeles en sí, que sobrepasan los niveles permitido sino el tiempo que dura. Jesús Alba, físico experto de los efectos del ruido de la universidad politécnica de Valencia España, lo llama “el agresor invisible”. Y, si sumamos el descontrol de residencias de alojamientos por noches (Airbnb) en barrios residenciales y en el centro histórico donde hasta altas horas de la madrugada no tienen consideración con el vecino que necesita descansar, el ruido ensordecedor lleva a los limites de la locura, stress, e inflamacion de bajo impacto que a largo plazo es factor de enfermedades catastróficas.
¿Que ganamos con obras y cemento si el convivir diario y nocturno hace imposible la salud física, mental, social y emocional? Cuando uno alcanza a dormir algo y sale a la calle, el pito parece ser el “ícono” de la ciudad, sobre todo los taxis que les entra esa pitadera que deja sordo a mas de uno. El tono de voz (galillo) tambien estridente e incomprensible, a la salida del hospital los operarios turísticos gritan tanto y al unísono que ahuyentan al visitante, escucho al turista disgustado cada vez que regresan de Tierrabomba. ¿Que son decibles? Los decibeles (dB) una unidad que se utiliza para medir la intensidad del sonido o la relación entre dos niveles de potencia.
La escala es logarítmica, lo que significa que un pequeño aumento en decibeles representa un incremento mucho mayor en la energía del sonido. Lo aprobado es 65 y 55 dB de día y noche respectivamente pero como ya dijimos exponencialmente cualquier punto extra es perturbador. Imagínense, un tráfico intenso va de 80 a 90 dB, un concierto de música pasa los 110 y una rumba (Léase vecino con equipo de sonido o chiva rumbera) pasa los 110 y lo peor es que es continuo. El alcalde de Bogotá junto a la policía realiza más de 2400 operativos cada fin de semana. La exposición prolongada a sonidos por encima de 85 dB puede dañar la audición. El ruido no solo afecta el oído; también influye en la salud mental y el bienestar. El oído nunca se apaga: incluso durante el sueño sigue captando sonidos y el cerebro se afecta, manda señales de alerta. Epilogo: “En un mundo cada vez más ruidoso, proteger el oído es también proteger la mente. El silencio no es solo ausencia de sonido; es un espacio donde el cerebro recupera el equilibrio, disminuye el estrés y favorece la claridad para pensar, descansar y relacionarse mejor con los demás”. El ruido enloquece.
Orlando Bustillo Pareja

