EL PODER INVISIBLE DE LOS CAMPESINOS, SU APORTE AL DESARROLLO GLOBAL, LAS MANOS QUE ALIMENTAN AL MUNDO

Al comenzar este año, tuve la oportunidad de entablar una conversación profundamente rica en matices, sabores y experiencias. El destino me llevó a encontrarme con José Gregorio Villazón, un zootecnista especializado en biotecnología. Durante nuestro diálogo, José Gregorio compartió sus conocimientos sobre los pisos térmicos de nuestra Guajira, resaltando la abundancia en ganadería y agricultura que caracteriza a la región. Destacó la importancia de los programas de inseminación impulsados por administraciones municipales en años anteriores en el municipio de Barrancas, que han contribuido significativamente a la calidad del ganado en las fincas barranqueras, especialmente aquellas orientadas hacia la exportación.

La amplia experiencia de José Gregorio le ha permitido comprender en profundidad el manejo del suelo, esencial para la siembra y garantizar la productividad de cada cosecha. A medida que la conversación se enriquecía, se sumó Edgar Ureche, quien, a través de fotografías, ilustró cómo en el asentamiento de las casitas ha logrado desarrollar una verdadera industria agrícola y pecuaria. Entre los productos que dinamizan la economía local se encuentran patillas, melones, yuca, pescados, chivos, pollos y gallinas ponedoras. Todos estos insumos alimentan una economía circular que, sin hacer ruido, prospera en el caserío.

Los avances tecnológicos logrados en este entorno son fruto del esfuerzo, la persistencia y la dedicación de manos trabajadoras que, con la mirada puesta en el futuro, laboran en silencio. Aunque su trabajo a menudo pasa desapercibido, sus logros se reflejan en lo que llega a nuestra mesa, se transforma en energía y se evidencia en indicadores económicos. Edgar, con una voz tranquila, fue compartiendo poco a poco sus vivencias y experiencias; como dato interesante, mencionó que un huevo solo tiene dos semanas de vida útil para el consumo y, según la temporada, su precio puede no compensar la inversión, en este marco de trabajo sigiloso y avance concreto radica el propósito de esta columna.

 Los campesinos han sido, desde tiempos arcaicos, la base fundamental de las sociedades humanas, su trabajo a menudo poco visibilizado, ha permitido el desarrollo de civilizaciones, el abastecimiento de alimentos y el sostenimiento de economías locales y globales. En la actualidad, el rol de los campesinos cobra aún más relevancia ante los desafíos de la seguridad alimentaria, el cambio climático y las transformaciones económicas mundiales.

La historia de la humanidad no puede entenderse sin la presencia de los campesinos, desde la revolución neolítica, cuando los primeros grupos humanos se asentaron y comenzaron a cultivar la tierra, la vida social y la relación del ser humano con su entorno hasta la actualidad, los campesinos han sido agentes de cambio e innovación, han desarrollado técnicas agrícolas, domesticado plantas y animales, han transmitidos conocimientos a generaciones, su labor ha hecho posible la formación de ciudades, el surgimiento del comercio y el progreso tecnológico.

La agricultura campesina sigue siendo un pilar fundamental en la economía de muchos países, algunos indicadores económicos permiten dimensionar su importancia: empleo, producción, exportaciones, el producto Interno Bruto (PIB). Aunque la participación de la agricultura en el PIB ha disminuido en los países industrializados, sigue siendo relevante en economías emergentes, donde puede representar entre el 5% y el 15% del PIB. La agricultura sostenible es clave para mitigar el cambio climático, ya que puede absorber hasta el 30% de las emisiones de gases de efecto invernadero, los campesinos que practican la agricultura sostenible pueden aumentar su productividad en un 20% y reducir su dependencia de los insumos químicos, teoría que reafirman Edgar y Gollo en absoluto conocimiento.

El aporte de los campesinos a la economía es múltiple trasciende la mera producción de alimentos. Entre los principales aportes se destacan: Desarrollo de economías locales, los campesinos dinamizan el comercio en pueblos y ciudades pequeñas, generando empleo y movimiento económico, la preservación de la biodiversidad; mediante prácticas agrícolas tradicionales y sostenibles, los campesinos contribuyen a la conservación de semillas nativas y especies locales. Innovación y adaptación: Frente a desafíos como el cambio climático, los campesinos desarrollan nuevas técnicas y adaptan cultivos para garantizar la producción en condiciones adversas. Sostenibilidad: La agricultura campesina suele estar orientada al autoconsumo y al mercado local, lo que reduce la huella ecológica y promueve sistemas alimentarios más sostenibles.

A pesar de su relevancia, la población campesina enfrenta diversos desafíos, tales como el acceso restringido a la tierra, financiamiento, tecnología y mercados; la insuficiencia de políticas públicas; así como fenómenos como la migración y el envejecimiento rural. No obstante, se presentan oportunidades vinculadas a la valorización de los productos locales, el crecimiento de los mercados orgánicos y el aumento de la conciencia social sobre la importancia de respaldar la agricultura familiar. La Ley 2378 de 2024 establece directrices para la política nacional de mercadeo agropecuario, centrada en logística y enfoques diferenciados para productores, mientras que los decretos reglamentarios (como el Decreto 1406 de 2023) promueven el desarrollo rural integral mediante la formulación de políticas y normativas sectoriales. La población mundial se espera que crezca y como consecuencia requiere un aumento en la producción de alimentos, los campesinos son actores clave en la evolución del mundo, su aporte económico, social y ambiental es esencial para el desarrollo sostenible y la seguridad alimentaria.

Reconocer y fortalecer el papel del campesinado implica apostar por un futuro más equitativo, resiliente y en armonía con la naturaleza, es hora de valorar y apoyar políticas y programas que promuevan la agricultura sostenible y desarrollo rural; para ello es importante la inversión en vías terciarias que garanticen la salida de los productos agrícolas,  mejorar la comercialización y asegurar el precio justo para  productores y consumidores, la vocación campesina debe seguir cultivándose y transmitiéndose de generación en generación, elogio con gratitud a los campesinos que  fomentan la cultura alimentaria, expreso el aprecio por quienes diariamente alimentan el mundo y desde cualquier escenario continuo en conversaciones con protagonistas del campo, una práctica que transforma de manera silenciosa; con sentimiento cultural y de pueblo mi opinión para ti.

 

Yarlin Carolina Díaz Bonilla

DESCARGAR COLUMNA

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *