JESUS CRUCIFICADO… SIN RAZON Y SIN DEFENSA

“Me dicen los que saben el cuento cual era el pretexto del señor Pachito, lo que él iba a hacer con los altares fue lo que hizo Judas con Jesucristo, a venderlo”

Como siempre, son las canciones Vallenatas referente ineludible de los acontecimientos de profunda connotación humana, por eso en estos días de profundas connotaciones espirituales viene a mi mente el aparte que antecede de la canción “Los Altares de Valencia” más conocida como “El Padre Pachito” que estuvo a punto de propiciar la excomunión de Calixto Ochoa por parte del padre José Francisco De Mendizábal, un español que se desempeñó como párroco en Valencia de Jesús en el Departamento del Cesar, por cierto, aquella expulsión inexcusable la evito Calixto con una canción de desagravio titulada “Perdóneme padre” en la cual  pidió comprensión y perdón  al prelado y lo logró.

Estamos ya en La Semana Mayor, con ella llega a mí un cumulo de recordaciones que gravitan en mi mente y además hacen que me abrumen las añoranzas de aquellos tiempos que no volverán, el gozo espiritual es el gran ausente durante esa “Semana de guardar” y la gente tiene en la agenda y en su mente muchos acontecimientos para este tiempo, el gran ausente es desde luego El Hijo de Dios.

No se puede dejar de lamentar que hasta las costumbres gastronómicas se han perdido, la civilización, la virtualidad y todas las vainas light exigen despojar de usos y costumbres pueblerinas las mas sentidas conmemoraciones, y banalizar las celebraciones adoptando comportamientos que nada tienen que ver con lo que disfrutábamos y vivíamos los muchachos de mi generación, durante la Semana Santa   poco se ora, se bebe, no se toman mazamorras sino finos licores, sol, playa y las carreteras porque algún sector, pueblo, calle o ciudadano no tiene luz, agua o clases en las escuelas, en fin ya lo que para nosotros fue importante, para este tiempo es intrascendente.

Duele reconocer la primacía de la histórica realidad que Jesús el Hijo de María y José sufrió los rigores de lo que el mismo había dicho, que “Ningún profeta es bien visto en su propia tierra” fue una víctima de la incomprensión, de la envidia y del miedo de los sumos sacerdotes y otros que explotaban a su pueblo que lo veían como una amenaza para sus privilegios y sus negocios y creyeron que eliminándolo resolvían el problema, lo silenciaron pero no acabaron con él, lo martirizaron pero sus convicciones permanecieron incólumes, padecio bajo el poder prevaricador de Pilatos, quien ordeno que lo azotaran   con un látigo que tenía puntas de plomo, lo ataviaron con un manto de color purpura, lo coronaron con espinas para hacer más ignominiosa su pasión  y muerte, pero con su partida inicio su inmortalidad,  la humanidad lo absolvió y  Dios lo coronó de gloria desde cuando lo clavaron en la cruz en el “Lugar de las calaveras” El Gólgota en hebreo, como lo han dicho  las Santas Escrituras, y lo escrito, escrito esta .

Los acontecimientos que llevaron a  Jesús a la injusta prisión, al escarnio público, a una condena a muerte injusta y a morir crucificado debe servirnos a todos para una profunda reflexión, nos advierte del peligro de la administración de justicia en manos irresponsables, del riesgo para los Derechos Constitucionales Fundamentales cuando en lugar de administrar justicia se hace linchamiento moral, de la inconveniencia para la recta y cumplida justicia cuando quien la tiene que impartir tiene el corazón enfermo y no tiene a Dios en el corazón, y peor aun cuando se usa el mas grande poder que se le puede otorgar a un hombre o mujer que es impartir justicia para hacer mandados perversos, para dañarle la vida a la gente inocente, maltratando uno de sus fines rectores que es la imparcialidad, y la verdad procesal.

Con el hijo de María y el carpintero, se incurrió en violación de todos los postulados garantes del debido proceso con su eje más importante, el Derecho a la Defensa, fue una conspiración en su contra porque su presencia terrenal estaba dañando muchos negocios, por eso todo el montaje en su contra estuvo torcido desde el principio porque tal como se dice en   la obra de Raymond Thornton Chandler, tomo I, “El Juicio Hebreo” sobre aquella atrocidad, el sistema procesal del código mosaico en materia criminal se basaba en cuatro reglas: Certeza en cuanto a la acusación; publicidad en la discusión; completa libertad concedida al acusado; y protección de todo peligro o errores de testimonio, y sucedió que allí se hizo todo lo contrario, primero privaron de la libertad a la víctima de noche lo cual estaba prohibido en la Ley Judía, después fueron a buscar testimonios, y la remacharon porque en un solo día se le formularon cargos, se le juzgó y condenó, y la ley penal vigente en aquel tiempo decía que  “Un veredicto de culpabilidad simultáneo y unánime decretado el mismo día del juicio surte el efecto de una absolución”. No tuvo  defensor alguno, ni fue designado por el y tampoco se le asigno de oficio a pesar de que el Código para estos casos y como sucedió que el veredicto fue unánime decía que “Si ninguno de los jueces defiende al reo, es decir, si todos lo declaran culpable, y no hay quien lo defienda ante el tribunal, el veredicto de culpabilidad será inválido y no se podrá imponer la sentencia de muerte”.’ lo hicieron en vísperas del Dia del descanso judío y primer día de los panes sin levadura y la víspera de la Pascua .lo cual estaba prohibido, tal como lo había establecido el Código penal cuando precisó que : “No juzgarán durante la víspera del día de reposo ni de cualquier otro día de fiesta”. el Sanedrín carecía de competencia para juzgarlo y la mayoría de sus actos en su carrera contra el tiempo para ejecutar a Jesús los hicieron de noche, lo cual era contrario también al código que decía así: “Júzguese una ofensa capital durante el día, pero suspéndase de noche”. Así fue posible asesinar en el Nombre del altísimo a su propio hijo, se le tenia que ejecutar, con razón o sin ella, y pensar que en este siglo hay gente que clama precisamente eso, que se repita la historia.

Tengo la íntima convicción que nuestra reflexión sirva a los Operadores de Justicia que, haciendo eco al odio ajeno, obedeciendo a intereses oscuros, por pasiones y envidia se dejan tentar del demonio y manchan con su falta de imparcialidad y decoro la magnánima majestad de la de la Administración de justicia. Nuestro mensaje a los injustamente privados de la libertad, no olviden que Jesús lo dijo ““Si vosotros permanecéis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”

Feliz Semana Santa

Luis Eduardo Acosta Medina

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