Cuando el señor gobernador de La Guajira Jairo Aguilar Deluque expresó que, junto con el cocinero, investigador, empresario gastronómico y docente José Luis Cotes pronto partiría hacia Dinamarca por invitación de la Embajada de Colombia en ese país, no me sorprendí en absoluto, aunque si me invadió una indescriptible alegría por la valiosa oportunidad para nuestra tierra de mostrarse de la mano de tan honorables representantes.
La doctora Catalina Velasco Campuzano quien durante su gestión como ministra de Vivienda, Ciudad y Territorio entre los años 2022 y 2024 en múltiples ocasiones confesó su fascinación por la cultura de La Guajira, dejó además una imborrable huella de afecto entre las comunidades por su impecable desempeño, calidad humana y afecto genuino constante. Esto le permitió, además, generar confianza y ser depositaria perenne de la gratitud de quienes hoy son beneficiarios de sistemas no convencionales de potabilización y distribución de agua potable administrados por las mismas comunidades indígenas, asegurando de esta forma, el derecho de acceso equitativo a este preciado líquido vital.
Ahora, como Embajadora de Colombia en Dinamarca, abrió generosamente las puestas de ese país a los sabores y saberes de los diversos fogones de La Guajira, los cuales ardieron profusamente gracias a la sabia conducción del chef Mantekilla, director de la fundación que lleva su nombre. De manera paralela, el señor gobernador lideraría una interesante y productiva agenda en la que la sostenibilidad tomó la palabra para dar a conocer las más valiosas experiencias en lugares emblemáticos por el uso de las energías renovables, la innovación social y la aplicación de la tecnología de manera amigable y responsable con el medio ambiente, como la isla de Samso, la cual logró la autosuficiencia energética hace 25 años, gracias al aprovechamiento de su potencial eólico.
En las preciosas imágenes que se dieron a conocer en las redes de la embajada de esta grata y enriquecedora visita, mucho más que protocolaria, y catalogada acertadamente como diplomacia cultural con orgullo guajiro, se evidencia la alegría por la presencia digna de las cocinas guajiras en los paladares de los invitados entre quienes se encontraban empresarios, líderes gubernamentales daneses, periodistas y sociedad civil de Copenhague. El orgullo colectivo por supuesto no se dio a esperar, y las redes sociales se encendieron para celebrar lo local impactando internacionalmente, pues no es menor lo que ha sucedido recientemente, y ciertamente, hablar en clave positiva, de esperanza, de asombro y de satisfacción por lo bueno que sucede en nuestra tierra y respecto de nuestra tierra fuera de ella, debe convertirse en una sana y bonita costumbre de la cual todos sus orgullosos hijos estamos llamados a ser parte.
El gobernador Jairo Aguilar Deluque nos viene demostrando con hechos constantes, su alto sentido de compromiso no solo con su gestión administrativa, sino con la representación digna y con altura en los escenarios internacionales que tanto bien le hacen La Guajira. Esta importante agenda gubernamental en donde con sobrados méritos nuestra tierra se viene posicionando como destino turístico en ferias y misiones de alto nivel, se ha desarrollado exitosamente con grandes resultados inmediatos y mediatos. Resulta fundamental, además, aprovechar las experiencias replicables que potencialmente le aportarían incalculable valor a lo que naturalmente el territorio posee y es, especialmente en temas tan cruciales que vienen siendo el eje de una conversación global como la sostenibilidad, las energías renovables, el uso responsable de la tecnología, la seguridad y soberanía alimentaria, así como el cuidado y la regeneración del medio ambiente.
Los retos que surgen de estos últimos, los mediatos, nos deben llevar necesariamente a una reflexión permanente sobre todo lo valioso que reside en nuestra identidad como pueblo y que tanto sorprende y enamora a los visitantes. Pues necesariamente estamos convocados a seguir exaltando todo aquello que nos hace únicos y que le aporta mayor valor al nombre de este departamento que se escribe femeninamente “La Guajira” y de la cual, si nos lo proponemos, todos estamos llamados a ser los mejores embajadores desde el ser y el quehacer diario, cimentado en el sentido de pertenencia, la autoestima colectiva, la gratitud y el amor por nuestra tierra.
María Isabel Cabarcas

