LA GUAJIRA NECESITA BUENOS CONGRESISTAS PARA INSERTARSE EN EL MODELO DE DESARROLLO NACIONAL

Es inminente que el departamento de La Guajira necesita en esta coyuntura histórica buenos congresistas para insertarse en el modelo de desarrollo nacional. La ´Península más septentrional de Suramérica no puede seguir como una isla alejada o distanciada de las políticas públicas que cierren las brechas sociales que la separan de la media nacional considerablemente. La Guajira necesita parlamentarios que logren que este régimen presidencialista voltee su mirada para esta provincia olvidada y marginada. Se requiere mejorar y fortalecer los canales de interlocución con el gobierno central hasta posicionar a la guajira en la opinión nacional, como uno de los más importantes destinos turísticos del caribe colombiano.

Pero indudablemente, que este departamento requiere de la promoción e impulso desde el gobierno nacional para convertirlo en un propósito de la nación. La Guajira necesita a gritos una infraestructura más adecuada para su desarrollo competitivo. Desde luego entonces, que también requiere una distribución mucho más equitativa en la tostada nacional de las regalías como departamento productor de recursos naturales no renovables. Pero para lograr inversiones estratégicas de su desarrollo la guajira necesita verdaderos dolientes y que le apuesten a su desarrollo. Eso significa, que este congreso que inicia el próximo 20 de julio, debe de ser un congreso con protagonistas cualificados y que tengan a La Guajira en la mente y el corazón, dispuestos a insertar los proyectos de inversión de su departamento en el próximo plan de desarrollo nacional.

La representación de La Guajira en la cámara alta y baja, debe ser un congreso gestor y con resultados, para hacer historia. Por sus obras los conoceremos, no solamente será su discurso el que hable por ellos, sino sus obras y la forma en que se siembren las regalías en el territorio gracias a su gestión parlamentaria. La Guajira requiere enérgicos debates en el congreso que den cuenta de las cuantías de las transferencias nacionales y las regalías directas asignadas. También debe debatirse sobre la transición energética justa para La Guajira y la descarbonización del territorio, lo mismo que, su desarrollo alrededor del agua y los ecosistemas estratégicos. Nuestro departamento necesita conocer porque no se invierten más y mejores recursos en la zona de régimen aduanero especial en Maicao, Uribia y Manaure.

De igual manera, nuestros parlamentarios deben llevar en su agenda, el interrogante de porque desde la agencia de desarrollo rural no se construye la segunda etapa de la represa del río Ranchería, siendo este un proyecto declarado de importancia estratégica nacional a través del documento CONPES 3362 de 2005, hoy convertido en un elefante blanco desde 2010. Así mismo, se debe explicar mediante debates porqué el gobierno nacional no ha puesto en marcha las 18.600 hectáreas de la represa del Ranchería, y ahora, declara aproximadamente, 80.000 hectáreas como áreas de protección para la producción alimentaria en el sur del departamento.

También tiene La Guajira el más extenso litoral caribe y en su plataforma marina es rico en hidrogeno verde e hidrocarburos para obtener mejores divisas desde las industrias off shore, pero esto requiere una gestión parlamentaria agresiva. Igualmente, los parques de energía eólica y solar deben regular la explotación de estas energías limpias y sus beneficios para la región. En este orden de ideas, los argumentos y la dialéctica junto con la retórica de nuestros futuros parlamentarios guajiros se convierten en una ventana de esperanzas para una península atrasada donde parte de su población todavía se conecta por trochas, no tiene agua potable ni saneamiento básico y no ha conocido lo que es una carretera de doble calzada ni una vía de cuarta generación.

Realmente considero que en Los Diálogos de la región con la nación puede explorarse el escenario institucional y técnico que nos permita mejorar la calidad de vida y el desarrollo humano con enfoque diferencial de la población. Una bandera importante desde el congreso que deben izar nuestros congresistas es conjurar el estado de cosas inconstitucionales declarada por la corte constitucional en nuestro departamento ante la falta de garantías del acceso al mínimo vital de agua y alimentos, sobre todo, para la milenaria nación wayuu. Los guajiros necesitamos mejorar la capacidad adquisitiva de nuestros hogares, y para esto, necesitamos un departamento con sus 15 municipios seguros.

En resumen, el papel protagónico de nuestros parlamentarios en el futuro sería la punta de lanza para seguir catapultando el desarrollo social y económico de la Guajira, porque somos conscientes que se han hecho muchos esfuerzos, pero faltan muchos por hacer, y ese es el desafío parlamentario.

  

Rafael Humberto Frías

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