LAS AYUDAS Y LA RECONSTRUCCIÓN CON GRAN SOLIDARIDAD

Poco a poco se va superando el doloroso impacto que nos produjo el destructivo sismo que el pasado lunes, 10 de agosto, ocasionó, según datos oficiales, hasta ahora, la muerte de más de 300 colombianos, más de 4.600 heridos y más de 430 de desaparecidos, con grandes destrozos a muchas viviendas, edificios, colegios, hospitales, centros comunitarios, acueductos, vías, aeropuertos e infraestructura en los Departamentos de Choco, Risaralda, Caldas, Quindío y Valle del Cauca, principalmente.

El presidente Abelardo De La Espriella ha informado que una estimación técnica preliminar ubica en cerca $30 billones las pérdidas físicas directas o daños producidas por el sismo de magnitud 7.4 de la escala Richter.

Ese inesperado movimiento telúrico fue un golpe extremadamente duro para los colombianos y para un Gobierno Nacional que apenas comenzaba el primer día hábil de su mandato, que lo obliga a modificar drásticamente sus estrategias, objetivos y expectativas de gobierno, en una etapa en la que aún se encuentra en proceso de estructurar y consolidar su equipo directivo de gobierno.

El presidente De la Espriella, a pesar de su inexperiencia en labores gubernamentales –en el Poder Ejecutivo del Estado-, ha demostrado inteligencia, capacidad de trabajo y liderazgo para el manejo de esta situación de desastre nacional, con su presencia frecuente en los territorios afectados, interactuando con las autoridades locales y los lideres sociales. Con el apoyo de su vicepresidente José Manuel Restrepo, de todo el equipo de gobierno, los alcaldes y gobernadores, y el apoyo de los colombianos, sacará adelante al país, cumpliéndole a todos los damnificados, al tiempo que se logrará el desarrollo económico y social de las regiones, creando riqueza y oportunidades para la mayoría.

Varios los expertos consideran que el proceso de reconstrucción tomará más de tres años, ergo el Plan de Desarrollo, con su presupuesto asociado, que presentará para aprobación del Congreso tendrá muchos elementos asociados a ese proceso.

Para empezar, el “Fondo Milagro” es una decisión en la dirección correcta para agilizar la canalización de los aportes nacionales e internacionales hacia la implementación de acciones concretas para ejecutar la reconstrucción de la infraestructura afectada.

El apoyo de muchos empresarios con significativos aportes económicos ha sido encomiable y prolífica. Igualmente, las ofertas de ayuda internacional ya superan los 1.300 millones de dólares en cooperación financiera y humanitaria. El presidente De La Espriella tiene claro que ese fondo es clave para sus propósitos gubernamentales a favor de las comunidades afectadas; hay que mantenerlo blindado y alejado de la corrupción dañina.

En medio de la tragedia, más allá del profesionalismo de los equipos médicos, rescatistas y bomberos, ha sido fuente de aliento, que merece resaltarse, la gran solidaridad de la mayoría de los colombianos, quienes, con solo el interés de servir, han contribuido con coraje, con aportes económicos, o con trabajo físico en la organización de las múltiples ayudas que se están recibiendo para enviarlas a las familias afectadas. Es una actitud admirable que nos enorgullece como colombianos.

Mientras esto sucede, sectores de la oposición se han dedicado, como parte de su estrategia de “desobediencia civil”, a crear un ambiente hostil, con sandeces y criticas infundadas por supuestos errores, cuando realmente han sido muy positivas y bien enfocadas las acciones gubernamentales implementadas.

 

Álvaro López Peralta         

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