En La Guajira hemos inventado una ciencia que todavía no reconoce ninguna universidad: la de medir a un alcalde por lo que dice que hizo. Es una disciplina exacta. Se mide en «me gusta», se certifica con fotografías y se defiende con la frase más poderosa del vocabulario municipal: «estamos gestionando».
«Estamos gestionando» es el gerundio más largo de la historia administrativa colombiana. Empieza el día de la posesión y termina, puntualmente, el día del empalme. En el medio caben cuatro años, dos carrotanques, tres primeras piedras y una placa de mármol con el nombre del mandatario en letra más grande que el de la obra.
El problema es que el Estado colombiano sí tiene cómo medir a un alcalde, y no usa el aplausómetro. El Departamento Nacional de Planeación tiene la Medición del Desempeño Municipal, que mira dos cosas aburridísimas: si el municipio gestiona bien sus recursos y si eso se traduce en resultados de desarrollo. También existe el Índice de Desempeño Fiscal, que pregunta cosas incómodas, como cuánto recauda el municipio por sí mismo, cuánto depende de las transferencias de la Nación y cuánto invierte de verdad. Está el SECOP, donde los contratos dejan huella, y los informes de la Contraloría, que tienen la mala costumbre de leer esas huellas. Pero como esos indicadores no salen en las historias de Instagram, propongo un sistema alternativo, más cercano al ciudadano: los antiindicadores. Son los que se miden solos, en la calle, sin necesidad de consultor.
El Índice de Carrotanque per Cápita (ICPC)
Es el antiindicador reina de la península. Funciona así: si al terminar el cuatrienio hay más carrotanques que al comenzar, el agua no llegó a la casa; llegó al discurso. Un acueducto que funciona no necesita rueda de prensa. Un carrotanque, en cambio, siempre sale en la foto, con pendón y todo. La pregunta oficial sería sobre cobertura, continuidad y calidad del agua. La pregunta guajira es más sencilla: ¿abrió usted la llave esta mañana o abrió el Facebook del alcalde? Si el agua sale por el tubo, hay gestión. Si sale por el micrófono, hay campaña.
El Coeficiente de Casco Blanco (CCB)
Mide la cantidad de fotografías del mandatario con casco de obra, chaleco reflectivo y dedo índice señalando al horizonte, dividida entre las obras efectivamente terminadas. Un CCB superior a 10 indica que el alcalde visitó mucho la obra, pero la obra nunca le devolvió la visita con la entrega. Aquí aplica la gran pregunta de nuestra ingeniería vial: ¿la carretera fue pavimentada o solamente inaugurada? Porque en La Guajira hay vías que duran exactamente lo que tarda en llegar el primer aguacero de octubre. Después del agua, queda la placa. La placa siempre queda.
La Tasa de Inauguración Reincidente (TIR)
No confundir con la tasa interna de retorno de los economistas, aunque se parecen: ambas miden cuánto rinde una inversión. Esta mide cuántas veces se inaugura la misma obra. Primero la primera piedra, luego el avance, luego la «entrega parcial», luego la «puesta en funcionamiento» y, por último, la reinauguración por el alcalde siguiente, que la encontró cerrada. Hay puestos de salud en el departamento con más cintas cortadas que pacientes atendidos.
El Índice de Gerundio Administrativo (IGA)
Cuenta las obras que llevan más de dos años «en ejecución», «en proceso», «en trámite» o «en revisión de diseños». El gerundio es el tiempo verbal favorito de la obra inconclusa: siempre está pasando, nunca termina de pasar. El indicador serio aquí es la ejecución presupuestal: lo comprometido, lo obligado y lo pagado. El antiindicador es más visual: el esqueleto de concreto que ya tiene un árbol creciendo adentro.
El Factor PowerPoint de Rendición de Cuentas (FPRC)
Mide la relación entre diapositivas mostradas y preguntas ciudadanas respondidas en la audiencia pública. Una rendición de cuentas sana tiene datos, contratos publicados, metas del plan de desarrollo con porcentaje de cumplimiento y un micrófono abierto a la comunidad. Una rendición enferma tiene música de fondo, video con dron y un refrigerio que llega antes que las respuestas. Entonces la pregunta es inevitable: ¿el alcalde rinde cuentas o rinde discursos?
El Indicador de Empleo por Afinidad (IEA)
El desarrollo económico se mide en emprendimientos que sobreviven, en pesca y agricultura que mejoran, en turismo que deja plata en la comunidad y no solamente en el operador. El antiindicador mide otra cosa: cuántos de los «empleos generados» son órdenes de prestación de servicios de tres meses que se renuevan, curiosamente, según la temporada electoral. ¿Se generaron empleos o solamente contratos? Son cosas distintas. El empleo deja a una familia tranquila. El contrato deja a una familia agradecida, que no es lo mismo.
El Coeficiente de Plata Conseguida sin Plata Ejecutada (CPC-PE)
Hay un alcalde que consigue plata y lo anuncia. Hay otro que consigue plata, la ejecuta bien y deja resultados. El primero vive en los titulares; el segundo, en los indicadores fiscales. El Índice de Desempeño Fiscal no se impresiona con anuncios: pregunta cuánto se recauda en casa, cuánto se depende de Bogotá y cuánto se invierte de verdad. Conseguir recursos es un mérito. Devolverlos sin ejecutar, o ejecutarlos en una obra que nadie usa, es una especialidad.
El Índice de Consulta para la Foto (ICF)
Especialmente guajiro. Mide cuántas reuniones con comunidades wayuu, afrodescendientes y rurales terminaron en acta, foto y almuerzo, y cuántas terminaron en un pozo funcionando, una escuela dotada o un proyecto productivo vivo un año después. La participación real cansa, porque obliga a volver. La participación para la foto es más cómoda: se hace una sola vez y se publica muchas.
El alcalde de las redes y el alcalde de los resultados
Conviene distinguir dos especies que conviven en nuestro ecosistema político. El alcalde de las redes sociales inaugura, posa, anuncia, promete, transmite en vivo y agradece «al equipo de gestión». El alcalde de los resultados es menos fotogénico: deja agua en la llave, escuelas con techo, vías que sobreviven al invierno, puestos de salud abiertos, contratos publicados y cuentas que cuadran.
El primero tiene más seguidores. El segundo tiene más ciudadanos satisfechos, pero esos no salen en las estadísticas de Facebook.
Que quede claro: este manual no apunta a nadie en particular. No hace falta. Cada lector conoce su municipio, su carrotanque y su obra con árbol adentro.
El ciudadano como evaluador
El verdadero problema no es solamente el alcalde. Es que hemos aceptado evaluarlo con sus propios instrumentos: su página, su boletín, su transmisión. Es como dejar que el estudiante se ponga la nota del examen final. Por supuesto que saca cinco.
Los datos oficiales existen, están publicados y cualquiera puede consultarlos. El día que el ciudadano guajiro llegue a la rendición de cuentas con el SECOP impreso, la Medición del Desempeño Municipal en la mano y la pregunta precisa —¿cuántas de las metas del plan se cumplieron? —, el gerundio administrativo empezará a conjugarse en pasado.
Porque en esta tierra donde el viento no deja quieta ni la arena, ya va siendo hora de que tampoco deje quietas las preguntas.
Arcesio Romero Pérez


Bendiciones Checho.
Difícil, difícil, difícil al extremo; la cultura de la politiquería, la falta de ética y moral, la corrupción, el dejar hacer, dejar pasar, la in-operatividad de los organismos de control, el come que hay, el marica el último en la cosa publica, los goleros del festín de lo público que todo, no solo lo vuelven si no que lo creen carroña y podredumbre, para comer y comer sin costo alguno de ninguna índole para ello; nos lleva siempre a que el verdadero pueblo necesitado, no el de los avivatos, terminan el el juego del toche con la guayaba madura, del tigre con el burro amarra’o, y como todos son cucaracha del mismo calabazo, no se pueden «destripar» con abarcas porque se esquinean , se arrinconan para que no las puedan aplastar o eliminar y , entonces, aquí es donde el estado se debe poner zapatos puntudos, de esos que jocosamente se les dice o llaman mata cucarachas, ( en la Armada antigua), precisamente porque con su punta se puede acabar con las cucarachas arrinconadas; y mientras que les estemos dando con el abarca, generalmente punta o frente cuadrada, está nunca llegará a la esquina donde están arrinconadas , se seguirán reproduciendo por millares y seguirán haciendo de las suyas con los recursos del pueblo. Falta leyes efectivas, severas, sin contemplación, sin puertas ni ventanas; que juzguen al delincuente como debe ser sin ninguna clase de perdón o contemplación . El vendido es bandido y la puerca pollera no pierde el vicio. Te la dejo allí, como decía el sindicalista y …. Nunca la dejo. Abrazos.!!!